viernes, 11 de septiembre de 2009

¡Ay!, Cómo Duelen Los Recuerdos

¡Ay!, cómo duelen los recuerdos y sin embargo
siguen vivos en cada célula y hueso que componen
mi cuerpo que no quiere borrarlos ni con un soplo de
luna o barrerlos con un plumazo de viento invernal
Se han quedado porque, tal vez no quiero perderlos
Son el lazo que me une a este seguir vivo entre el polvo,
entre las rocas desgranadas en millares de lágrimas duras
que tapizan de oro y nieve salina las arenas del desierto
Se quedan para hacerme sangrar cuando la noche se derrite
Cuando el día se aparece entre las faldas desnudas de los gigantes
y se descuelga en mantos cobrizos sobre las casas silenciosas
Cómo me duelen los nombres que una vez dijo el viento
bailando por los salares dormidos en la pampa salitrera
Me duelen hasta quemar mis ojos, hasta cegar mis oídos
Me duelen en el batir desbocado de un corazón que late
en las manos sobre las alturas minerales del desierto calcinante
en el cansancio de mis pulmones en este aire liviano,sin sustancia
¡Ay!, cómo duelen los recuerdos que atesora mi memoria
Me hieren, me lloran, mas no puedo ni quiero dejarlos
porque el olvido es más amargo que un recuerdo y
más hondo que las tumbas sin nombre y sin cruz donde
duermen los que tejieron los hilos de sus historias.

Por Alicia Pereda Saavedra
Del libro Mariposas en la ciénaga

Nota: http://www.nuestrobiobio.cl/notas/09/septiembre/Ay_Como_Duelen_Los_Recuerdos.html
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