miércoles, 8 de junio de 2011

Nuestro Vergonzoso Historial Infantil. Por Narcisa Lezano Barriga

Los(as) chilenos(as) deberíamos sentir una infinita vergüenza por estar catalogados por la UNICEF como uno de los países donde más se golpean o se abusan e incluso se matan con una tremenda violencia a los(as) niños(as). Habiendo otros países que, socialmente son mucho más vulnerables que Chile, pero que demuestran que aman más a sus niños(as) a pesar de su precaria situación que viven a diario.

Quizás sea a causa de ese estudio que hizo la Organización Mundial de la Salud que dice que el veinte por ciento de la población chilena sufre de una dolencia mental. Dicha organización, hace varios años, se lo hizo saber al Estado de Chile para que este tomara medidas y diera soluciones médicas a los chilenos. Pero nos parece que dichas medidas no se han tomado para desgracia de las personas más frágiles que son nuestros(as) niños(as) y quienes más sufren las consecuencias de las sicopatías de los adultos.

Por lo mismo, continuamente y desgraciadamente estamos enterándonos de golpizas, abusos y asesinatos de niños(as); especialmente por parte de quienes deberían velar por ellos(as). Nos sentimos horrorizados en el momento de los hechos, deseando que estos no vuelvan a ocurrir, pero vuelven a pasar. Dejando huellas imborrables más en el alma que en el cuerpo en todos(as) aquellos(as) niños(as).

Anhelo no volver a escribir sobre esta grave situación porque ya lo he hecho varias veces antes, pero no podemos permitir estos alevosos maltratos a nuestros(as) niños). Exigimos más protección hacia los(as) niños(as). Como familiares o como vecinos no nos quedemos impávidos antes estos hechos y malamente después que han ocurrido les gusta a algunos más por la morbosidad salir opinando en los medios de comunicación, no entendiendo que pueden ser indirectamente cómplices de lo sucedido por no haber ayudado a defender a los(las) niños(as). Leyes más drásticas para quienes cometen estos aberrantes hechos. Pues, como ha quedado demostrado que, desgraciadamente, hay “personas, agrupaciones sociales e instituciones religiosas” que siente más compasión por los sicópatas que por los(as) niños(as) afectados(as).

Aunque conocen mis poemas Inconciente muerte, Pequeño vagabundo y A los niños se los dedico con mucha fraternidad nuevamente no sólo a los(as) niños(as), sino también a todas aquellas personas e instituciones que con mucho cariño ayudan a los niños más vulnerables para que vivan como se debe su niñez.

INCONCIENTE MUERTE.


Un precoz niño sólo era
Como otros jugaba;
Más soñaba como cualquiera.

Con su espada de madera,
Sobre una banca alegremente saltaba;
Una noche en que nacía la quimera.

Creyéndose ser un famoso gladiador,
Venciendo en cada batalla
A sus enemigos con gran valor.

Soñando que todo continuaba;
Siendo sin final su juego,
Tendido quedó su cuerpo al nacer el alba.

Sonrió diciendo “me hirió
Un gigante galáxico
Y sin decir más, sus ojos ya no abrió.

Su alma se heló sin indulgencia;
Mientras en sus entrañas,
Ardía cruelmente, el fuego de la inconciencia.

(Mi poema Inconciente Muerte está dedicado con mucha Solidaridad a los Niños que viven en países que están, lamentablemente, en guerra. También este poema fue publicado en la revista alemana Stimen).


PEQUEÑO VAGABUNDO.

Pequeño vagabundo de esta tierra,
Un día cualquiera fuiste coronado
Como Rey del Deshumanismo.
Tu corona fue,
Un puñado de migajas endurecidas.

De por vida, te entregaron
Un pergamino que decía:
“Caridad falsa, válida para tu realidad;
Vivencia dislocada de nuestra historia”.
Denigración y atropello,
Olvidando que TÚ, también tienes corazón.
Niño hombre, con madurez nacida en la niñez,
No sueñas qué serás cuando grande.
No has aprendido a la ronda a jugar;
Ni has escuchado los versos de la Mistral.

(Mi poema Pequeño Vagabundo está dedicado con Cariño a los Niños que, desgraciadamente, viven en la calle).


A LOS NIÑOS.


Sólo sé escribir versos y prosas,
Formando así distintas poesías.
Por eso no sé escribir canciones,
Sólo sé cantar ajenas melodías.

Pero en este instante, trataré sí,
De escribir algunos sones.
Cantándoles por vez primera
A todos aquellos pequeños corazones.

Corazones de niños; muy niños
Y de esa niña que a mí viene.
Trayéndome el equipaje de mi ayer,
Donde guardo no sólo a la Blanca Nieves.

Canto entonces, con emotivo contento,
A los Niños de mi Chile y del Universo.
Para qué mi voz vuele por los aires,
Entregándoles así, mi canto, hecho en verso.

(Mi poema A Los Niños es para que los adultos no olvidemos que un día también lo fuimos y así proteger a los Niños de hoy para que nadie le haga daño).


Narcisa Lezano Barriga
Poetisa de la Ciudad de Nacimiento.
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