martes, 8 de enero de 2013

Chile, El Wall Mapu Y El Valor De Una Vida

Para Claves Magazine, Efrén Osorio, ex presidente del Partido Humanista de Chile
Es absolutamente condenable lo sucedido con el matrimonio Luchsinger MacKay,  estoy absolutamente de acuerdo en que se deben hacer todos los esfuerzos  - dentro del marco legal -  para esclarecer sus muertes, encontrar a los culpables y condenarlos.
Me parece adecuado que el Presidente y varios ministros visiten la zona, conversen con los familiares de las víctimas y se comprometan a esclarecer los hechos.
Me parece muy bien que todos los canales de TV, todos los periódicos  nacionales y las radios dediquen grandes espacios y titulares para informar de estas muertes.
Y digo todo esto,  pues la muerte de dos personas –más allá de su familia, lo que hayan pensado, declarado o realizado – es algo que no debe suceder bajo ninguna circunstancia, salvo las causas naturales.

Por todo lo anterior, digo que me parece muy mal, pésimamente mal, que los gobiernos de  la Concertación y el actual de Piñera, no hayan realizado todos los esfuerzos  -dentro del marco legal-  para esclarecer las muertes de  Matías Catrileo, Julio Huentecura,  Xenón Díaz, Juan Collihuin, Johnny Cariqueo, Jaime Mendoza Collío o José Toro Ñanco. O para esclarecer qué pasó con el menor de edad, el adolescente de 16 años, José Huanante, que luego de ser detenido por Carabineros, el año 2005, desapareció misteriosamente hasta el día de hoy.

Me parece muy mal que ningún presidente o algún ministro haya visitado a los familiares de  todos estos hermanos mapuche y se hayan comprometido a esclarecer estos crímenes.

Me parece muy mal que todos los canales de TV, todos los periódicos nacionales y las radios no hayan dedicado los mismos espacios y titulares para informar de estas lamentables muertes.

Las acciones de los gobiernos y las coberturas de les medios de comunicación frente a la muerte de los Luchsinger-Mac Kay y los Catrileo, Huentecura, Collihuin, Cariqueo Mendoza Collío, Toro Ñanco o Huenante, demuestra el racismo de nuestra sociedad: parece que unas vidas valen más que otras, que unas muertes son más condenables que otras.
Cuando escucho que habrá una  cumbre de “Inteligencia” para abordar el mal llamado “problema de la Araucanía”, me imagino una  reunión con la asistencia de historiadores  que entreguen los antecedentes de cómo España reconoció a la Nación Mapuche (Wall Mapu) a través del tratado de Quilén en 1646, ratificado por el Estado de Chile en 1825 a través del Tratado de Tapihue; de cómo, posteriormente,  el Estado de Chile desconoció este tratado y  en la mal llamada Pacificación de la Araucanía   realizó una cruenta matanza en contra de los mapuche arrebatándoles  su territorio y abandonándolos en “reducciones”; una cumbre de “Inteligencia” dónde asistieran antropólogos que explicaran la importancia de la tierra, el Mapu, dentro de la cosmovisión mapuche y donde asistieran juristas para buscar soluciones legales para la restitución de lo usurpado, arrebatado y, en suma, robado por el Estado Chileno a la Nación Mapuche.
Una cumbre de “Inteligencia” donde asistieran constitucionalistas que plantearan reformas para el reconocimiento constitucional que en territorio chileno  coexisten distintas naciones,  entre otras, la Nación Mapuche. Una cumbre donde asistieran las propias autoridades mapuche para explicar de su pueblo, su nación y su espiritualidad, a quiénes no la conocen.
Pero no, a  la cumbre de “Inteligencia” asistirán representantes de  Carabineros, Investigaciones, Ejército, Marina y Fuerza Aérea y seguramente abordarán el cómo ser eficaz para reprimir, realizar montajes o infiltrar a las comunidades mapuche.
Quien crea que el problema se resuelve con más carabineros y represión, está jugando con fuego y quien crea que el problema se resuelve con más subisidios no ha entendido nada.
El problema sólo comenzará a resolverse cuando el Estado de Chile y la sociedad chilena asuman (asumamos) que los hermanos mapuche constituyen una Nación, a quien el Estado de Chile le arrebató su territorio  a través de una horrorosa matanza. Cuando ocurra esto, recién y sólo recién, se  estará iniciando el complejo proceso para resolver verdaderamente el problema entre Chile y el Wall Mapu.
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