miércoles, 6 de febrero de 2013

Tomás Hirsch: El Sentido De La Acción No-Violenta

El viernes 1 de febrero el Humanista chileno Tomás Hirsch participó en la Conferencia Internacional por la Paz en la ciudad alemana de Munich, convocada como “Las vías no violentas para un cambio de régimen”. Les entregamos aquí la transcripción de sus palabras, gracias a una publicación de Pressenza IPA (Agencia Internacional de Prensa):

“Comienzo diciendo que el nombre que he propuesto para esta conferencia es ya discutible. En primer lugar, y lo digo sin ánimo de crítica sino que de reflexión, si me piden hablar devías no violentas para un cambio de régimen es porque en el fondo se supone que existe laposibilidad de un cambio de régimen a través de la violencia. Evidentemente ella aún estáinstalada en la cabeza de muchos de nosotros y creemos que puede producir los cambios que buscamos, mientras la no violencia aparece solo como una posibilidad adicional a lasexistentes.

Más allá de la postura ética que nos lleva a rechazar su uso, cabe preguntarse ¿es realmenteposible el cambio con la violencia? ¿Hay ejemplos reales de que con ella se modificó efectivamente la situación política, económica o social?

Para responder tendremos que consensuar a qué nos referimos cuando hablamos deviolencia. Seguramente todos coincidimos en que golpear a otro es un acto de violencia.No hay discusión al respecto. Pero más allá de la particularidad de la violencia física, suesencia es impedir la expresión de la libertad del otro y esto lo puedo hacer con golpes y también de manera menos vistosa pero igualmente monstruosa.

Si pongo un cerco alrededor de una ciudad o país y controlo a todo aquel que entra o sale,eso es violencia. Si un sistema financiero restringe mis derechos de alimentación, vivienda,educación y salud cercándome a través de deudas, intereses y compromisos especulativosde difícil comprensión, eso es violencia. La violencia física y la violencia económica sondiferentes solo en apariencia. ¿Y qué me dicen de la violencia psicológica? Conocemos bien la manipulación de las conciencias y la generación de temor a través de la propaganda y el control de la información.

Cualquier modo de coartar la libertad de otro ser humano o de una sociedad completa,sea por la fuerza, sea por el control de la subjetividad, sea por el control de los mediosde sustento, todas son diferentes formas de violencia porque anulan lo esencial del Ser Humano: su libertad.

En el último siglo grandes momentos de la humanidad en términos de no violencia han sidopor ejemplo la creación de las Naciones Unidas, el impresionante proceso descolonizadorque dio origen a la mayoría de los Estados de la actualidad y el desarme unilateral queinició la Unión Soviética de Gorbachov. Y más recientemente han sido relevantes los anuncios de Alemania y Japón de poner fin en los próximos 30 años a las centralesnucleares. Hay una fuerza que lucha por la vida y la superación del sufrimiento. Peroestos modelos son rápidamente degradados para enlentecer su implementación y sondescalificados como ejemplos a seguir.

Debemos tener cuidado de no caer en la trampa de creer que porque se reemplaza a ungobernante por otro de distinto signo, menos cruel, mas demócrata, por ese solo hecho seha erradicado la violencia. Ese nuevo gobernante quizás disminuya la violencia física, labrutalidad de la tortura, la desaparición de personas, pero eso de ninguna manera significa que se termina la violencia.

La violencia que viven día a día millones de personas es económica, racial, religiosa,generacional, sexual, psicológica. Cuando se termina un régimen dictatorial se sale de laviolencia más explícita y brutal y todo el mundo está feliz por el cambio, pero en realidadtras ese hecho tan vistoso se mantienen todas las otras formas de violencia. Entonces, si no hay una dirección decidida hacia un cambio estructural, todos los avances logrados puedendesvanecerse fácilmente y en definitiva no modificar nada.

Así sucedió en Chile, donde vivimos 17 años bajo una de las peores dictaduras y finalmentelogramos derrotarla con el voto en un plebiscito que ellos mismos idearon. No voy arecordar aquí todo ese largo proceso, pero déjenme decirles que 22 años después del fin dela dictadura todavía tenemos la misma Constitución antidemocrática creada por Pinochet.

Aun vivimos en un sistema muy poco democrático, muy bien vendido como exitoso en elextranjero, pero profundamente injusto.

Llevo 15 años recorriendo el mundo para explicar los fracasos de este aparente éxito.Y en todas partes me encuentro con una imagen espectacular del proceso chileno. Y larazón de esta buena imagen es muy simple. Quienes la dan son los que se han beneficiadode la continuidad del modelo económico, político y social heredado de la dictadura. Losjubilados que han visto desvanecerse sus pensiones, las minorías sexuales que siguendiscriminadas, los estudiantes que deben endeudarse hasta lo inimaginable, las mujerespobres que no logran sobrevivir con sus sueldos miserables, los ciudadanos de pueblos contaminados hasta la enfermedad y la muerte, los mapuches a quienes les arrebatansus tierras, ninguno de ellos han tenido el dinero ni las posibilidades de salir al mundoa denunciar su drama, ni tampoco el espacio en los medios de comunicación para dar aconocer su realidad. Por años recorrí países denunciando la realidad chilena y fui mirado como bicho raro, negativo, incapaz de ver “el espectacular éxito de la transición chilena”.

Solo el año pasado esto comenzó a cambiar luego de esas gigantescas movilizacionesestudiantiles con las que el mundo pudo enterarse que la realidad chilena es muy diferente alo que los poderosos han querido mostrar.

Vengo de un país que después de casi 30 años de permanente crecimiento económicoha terminado siendo uno de los con peor distribución del ingreso en el planeta. Eso es violencia.

En Chile, país de lagos y glaciares, el agua es privada y su propiedad se rige por una leyúnica en su tipo en todo el mundo. La electricidad, el gas y toda forma de energía fueronprivatizados por los gobiernos autodefinidos como de centro-izquierda. Los recursospesqueros han sido entregados hace solo unas pocas semanas sin licitación y a perpetuidad a 7 poderosas familias. El Cobre, que es nuestra mayor riqueza y que alguna vez pertenecióa todos los chilenos, hoy es explotado mayoritariamente por unas pocas multinacionalesque se lo llevan casi sin pagar impuestos, solo un royalty tan bajo que es una vergüenza nacional. Cada año mi país pierde miles de millones de dólares solamente por los impuestosno cobrados a las mineras privadas. Todo en Chile se ha privatizado. Todo es todo. Lasgrandes movilizaciones estudiantiles que ustedes vieron el año pasado pedían algo tanbásico como el derecho a la educación. Pedían educación pública gratuita y de calidad. Y a esos jóvenes se los reprimió con la brutalidad propia de los peores regímenes autoritarios.La educación en Chile es privada. Y es un excelente negocio para quienes la controlan.Y así sucede con la salud y con la seguridad social. Y al pueblo mapuche se le siguenarrebatando sus territorios despojándolos de lo que les pertenece. Todo eso ES violencia.

Entonces, ahí, en mi país está el mejor de los ejemplos de que la erradicación de labrutalidad de una dictadura no significa el fin de la violencia. En realidad se cambiaronadministradores militares por administradores civiles pero manteniendo un mismo sistema.Los civiles son más presentables y tienen mejor marketing que los militares, pero no nosengañemos. En el fondo mantienen y profundizan un sistema violento. Si antes la violenciaera física, hoy es económica, sobre todo a partir de un sistema financiero especulativo queestá asfixiando a individuos y pequeñas empresas.

Alguien podría preguntar: ¿no es justamente eso que describes la prueba de que la noviolencia no conduce a cambiar las estructuras sociales? ¿Qué quedó de la esperanza quedespertó en el mundo el acceso de Allende al gobierno impulsado por millones de chilenosque querían un mundo mejor? Responderé que aún cuando en Chile vivamos todavía un momento penoso, quizás porque nos tocó el infortunio de ser el conejillo de Indiasde los Chicago Boys de Milton Friedman, quizás porque el sistema se niega a dejar caerese modelo inicial en un mundo donde el fracaso neoliberal es estruendoso y manifiesto,responderé digo, que precisamente en esa Latinoamérica vejada por militares al serviciode la estrategia norteamericana, en esa Latinoamérica se levantan hoy vientos de pazy bienestar social, de inclusión, de hermandad, de aproximación al humanismo comonunca se había visto en su historia. Y esa también es la herencia de aquello que comenzóa insinuarse en los movimientos de los años 70 y que no pudo ni podrá ser acallado porrégimen alguno.

Pero quiero alejarme del caso puntual de Chile para compartir con ustedes algunas reflexiones más generales sobre el tema:

Bien sabemos que la situación actual es crítica en todas las latitudes y está caracterizada porla pobreza de vastas regiones, por el conflicto que surge entre las culturas ante el intentode imposición por una que pretende ser única y universal y por la discriminación quecontamina la vida cotidiana de amplios sectores de la población. Hoy existen conflictos armados en numerosos puntos y simultáneamente una profunda crisis del sistema financierointernacional.

Tenemos que destacar que el problema más urgente a resolver es el de las armas nuclearesy las armas de destrucción masiva que crecen día a día amenazando la vida en la tierra. Nopodemos quedar a merced de la locura momentánea de algún líder, o de algún grupo quelogra capacidad nuclear, o que por simple accidente se desate una hecatombe que se escape de todo control. La peligrosidad de las armas actuales nos obliga a considerarlas un factor prioritario en el esfuerzo por construir un mundo diferente. El desastre de Fukushima en Japón ha sido una muestra del peligro que tenemos incluso con la energía nuclear de uso civil. Traten de imaginar lo que puede significar su uso intencionado para la destrucción.

Si hay países que poseen armamento nuclear ¿qué argumento coherente pueden usar paraimpedir que otros los tengan? ¿Cómo justificar la exigencia a Irán o Brasil o cualquier otropaís para que no adquiera estatus de potencia nuclear? No hay razón lógica que justifiqueque unos países puedan desarrollar armas nucleares y otros no. La tesis de contar conarmamento nuclear disuasivo fracasó desde el momento en que la tecnología quedó al alcance de cualquier grupo con mínima organización.

Mientras los poderes continentales y regionales se muestran los dientes en actitudamenazante, las poblaciones en todas las latitudes sufren, incluso en esta Europa que se suponía ya fuera de la lucha por su sobrevivencia.

Es urgente crear conciencia por la Paz y el desarme. En lo inmediato necesitamos crear condiciones y exigir por todos los medios a nuestro alcance:

1- el desarme nuclear mundial;
2- el retiro inmediato de las tropas invasoras de los territorios ocupados;
3- la reducción progresiva y proporcional de los armamentos;
4- la firma de tratados de no agresión entre países y
5- la renuncia de los gobiernos a utilizar las guerras como medio para resolver conflictos.

Sin embargo, en última instancia la erradicación de la violencia no se logra sólo por uncambio social. Su raíz no está en el sistema social, sino en el propio psiquismo y cadauno tiene que hacer un esfuerzo por superarla en uno mismo. Se requiere de un cambiosimultaneo en el que a medida que mejoramos el sistema social, comprendamos cual es la raíz de la violencia en nosotros y como se la puede superar. Esto no es un tema simple, hacea lo esencial del ser humano y toca sus creencias más profundas. Hace a la comunicacióncon otros y con uno mismo. Tiene que ver en definitiva con las preguntas fundamentalesacerca del Sentido de la vida, de quienes somos y hacia dónde vamos.

Y si alguien volviera a insistir en que el cambio no violento es solo un sueño lejano einapresable, le diría que ajuste su lente y vea los síntomas del nuevo mundo que ya está aquí, muy cerca y entre nosotros.

Durante el último año hemos visto síntomas de una nueva sensibilidad que va emergiendo. Hay que destacar a esa nueva sensibilidad, que comenzando en el mundo árabe, se hamanifestado en distintas latitudes. Una nueva generación irrumpió en el paisaje social conun nuevo estilo, un nuevo lenguaje, nuevas formas de organización. Los vimos en el 15M de España y en los movimientos de Europa; en el Ocuppy Wall Street de Estados Unidos y  en los cientos de miles de estudiantes marchando en Chile. Se levantaron exigiendo mayordemocracia en Rusia, China y Occidente. Esta nueva sensibilidad irrumpió y sigue viva enplazas y calles. Detesta la violencia, rechaza el verticalismo, aborrece de la discriminacióny está pronta a organizar movilizaciones masivas, planetarias y simultaneas. El Sistema alcomienzo se sorprendió y quedó sin respuesta frente a esta sensibilidad que emergía comotorbellino vital, para luego reprimirla con extrema brutalidad. No solo la reprimió sino queen algunos lugares la acusó malintencionadamente de ser parte de grupos armados que
promueven una guerra civil y se mueven por intereses muy lejanos a la democracia y a lajusticia social. Pero más allá de la represión y la descalificación, esta sensibilidad existey seguirá dando señales de una nueva mentalidad universalista, no discriminatoria y noviolenta.

En ese escenario social quiero destacar el rol que puede tener el Humanismo Universalistaen el momento actual. Tomando las palabras de Silo, fundador de este movimiento: “Nosinteresa un humanismo que contribuya al mejoramiento de la vida, que haga frente ala discriminación, al fanatismo, a la explotación y a la violencia. En un mundo que se globaliza velozmente y que muestra los síntomas del choque entre culturas, etnias yregiones, debe existir un humanismo universalista, plural y convergente. En un mundoen el que se desestructuran los países, las instituciones y las relaciones humanas, debeexistir un humanismo capaz de impulsar la recomposición de las fuerzas sociales. En unmundo en el que se perdió el sentido y la dirección en la vida, debe existir un humanismoapto para crear una nueva atmósfera de reflexión en la que no se opongan ya de modoirreductible lo personal a lo social ni lo social a lo personal. Nos interesa un humanismocreativo, no un humanismo repetitivo; un nuevo humanismo que teniendo en cuenta lasparadojas de la época aspire a resolverlas”.

Por último una reflexión: ¿Cuándo el ser humano va a dejar de usar la violencia? Creemosque únicamente cuando ésta le produzca repulsión visceral. Cuando su cuerpo la rechacecomo si se tratara de algo tóxico y peligroso para la vida. Eso todavía no se ha producido y es un cambio fisiológico que puede demorar todavía muchísimo tiempo.

La pregunta entonces es ¿cómo podemos nosotros contribuir a que ese proceso se acelere? Ese es justamente el sentido de la acción no-violenta que nosotros promovemos día a día. Estamos contribuyendo de modo humilde pero importante al proceso histórico, a que elser humano avance desde esta prehistoria en que la violencia forma parte de su quehacer cotidiano hacia un ser humano en que la violencia se recuerde como algo propio de otrotiempo.

Nosotros, humanistas de distintas latitudes, estamos contribuyendo en esta dirección sin siquiera saber si seremos testigos de ese gran cambio que anhelamos. Y quizás ese sea el aspecto más inspirador de nuestra acción. Una acción que no terminaen nosotros. No estamos promoviendo la no-violencia por una cuestión personal; estamosimpulsando la construcción de una sociedad no-violenta para garantizar que las futuras generaciones puedan vivir en condiciones dignas. Lo hacemos también para retribuir atodos los que nos han precedido en el largo camino que ha recorrido la humanidad. Lo hacemos sobre todo para garantizar la continuidad del ser humano hacia un futuroabierto, libre y luminoso.

Muchas gracias”.

Fuente: Partido Humanista
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