viernes, 12 de marzo de 2010

La Nación Que No Miente (Director's Cut)

Estimados amigos-as-:

Por primera vez 'en sociedad' y en este eléctrico ambiente político y reventado de sentimientos encontrados con la tristeza de un suceso natural como el terremoto del pasado 27-02 y el tremendo impacto social que ha generado, presento este poema con el que (curiosamente) me dieron el 1er Premio en el Concurso Bicentenario de Cuento & Poesía. Mandé un mail sin ton ni son, y a los meses después, me notifican que era el ganador. Para mi suerte, estaba sentado. Para suerte (mala o buena) de los de Más Arriba, el poema era uno de los más venenosos a mi parecer que haya escrito. ¿Un autocastigo, una lección, una zurra, una mirada honesta? A lo mejor.

Con el Nuevo Gobierno, no sé si me colgarán de un coquito, porque parece que ya hay caza de brujas. O perras. No sé.

Como dije en la premiación, yo siempre hago dos versiones de un mismo trabajo. Una más extensa y otra más breve (razones meramente de protocolo y ese tipo de 'cosas'). Les dejo la más grande, la membruda, la boca ancha, que mantiene el mismo espíritu de esta particular Nación donde todos vivimos y nos 'movemos', tratando de mantener cordura y paz.

Con todo mi humilde amor y dedicación, los dejo con:

LA NACIÓN QUE NO MIENTE
(el Director's Cut)


Lo primero es lo primero:
Esto no es poesía /
Esto no es farándula /
Esto no es Nobel con olor a bóveda /
Ni espátula ni escama para los menesterosos con suéter sin mangas,
ni los poderosos que se creen la segunda venida de Cristo a salvarnos del caos /

Me importa un huevo con ají / Me importa un holograma / Me importa un estribillo /
No me importa que sea o no poesía de antología porque aquí estoy /
Aunque te quiera devorar con vino y cama /
Aunque grite y tú calles /
Esto es para mi Nación odiosa,
una Nación colorinche,
una Nación como cualquiera /
Esta es mi torpe canción para mi Nación /
Con mi puño y pluma / Sin censura ni ley /
Con mi pretérito e intelecto / Además de mi sarna y mi empanada /
Todo de mí / Para ti / Para mí también / Con todo mi yo / Para tú.

El otro día me levanté con un cardumen de gente amable en las calles / El otro, no
El otro día, lloré con un elefante rosado y un pajarito que me hacía Run-Run / El otro, no
El otro día, soñé que nadie peleaba en la fila para comprar el pan / El otro, no
El otro día, soñé que habían volantines de azúcar hasta en mi cama / El otro, no
El otro día ya pasó y ni balas ni flores agarré / El otro día lloré y nadie se percató /
Pero ahora estoy acá, como abeja en mi panal de cemento /
Como semáforo en pueblo fantasma /
Como señalética para ciegos /
Tembleque /
Roteque /
Hiriente /
Ardiente /
Benevolente /
Volando /
Volándome.

Las personas de mi Nación viven cada día sin aprovecharlo realmente /
Las personas tienen sueños inconclusos /
Incluso en Metro Baquedano, Yumbel o Caldera /
Las personas son sensibles / Incluso con revólver o pañuelo blanco /
Las personas son hermosas / Incluso con sangre en el ojo o una rosa en los dientes
Las personas son el todo para el otro / Incluso si están locos
Las personas viven / Incluso si no mueven un dedo
Las personas se mueren / Incluso si no existe la Muerte /
La temida y piojenta Muerte /
Única / La más temida por todos / La más mansa /
Pero realmente las personas mueren cuando uno las olvida /
Porque acá en mi Nación, todo se muere cuando se deja de alimentar /
Acá somos expertos en darles de comer a los pajaritos, a los ancianos y a las hormigas /
Si no nos queda comida, les damos el corazón si es posible /
Tan nutritivo y pulposo /
Como el merquén o el tinto /
Entre obsceno y robusto /
Bruto y con harto busto.

Y la lluvia sigue /
Y la cueca de las encuestas crece /
Y todos parando el dedo medio, la perilla o el tenedor, a veces pidiendo perdón /
Me cuesta creer que he vivido tanto tiempo en una tierra tan inmunodeficiente y asustadiza /
Es una tierra de fantasía,
sin huracanes ni una Dorothy entremedio en una casita voladora /
Es una tierra de dolor,
donde lloramos a los muertos cuando todavía no lo están /
Es una tierra de pesadilla,
nos pegamos y dejamos moretones,
pero al día siguiente todo es en Tecnicolor y sin muchos botones /

Nadie mintió /
Nadie le pegó al recién nacido /
Nadie le robó nada a nadie
Sueño con algo mejor /
Pero tampoco creo en el Principito Disney de los políticos /
Sueño con algo más vigoroso /
Ese toque a pimienta y guión latinoamericano /
Esa cosa que tienen los países más libres / Algo que se llama libertad /
Fraternidad /
O fraternité a la francesa / Oui Oui /
Quizás le hace falta una buena cacha /
O tal vez un rock n' roll o una melodía melosa de amantes como conejos /
O quizás un pastel de choclo más grande o algo de boldo a la vena.
A mí también me hace falta todo lo anterior /
Soy quisquilloso /
Soy cortés /
Soy romántico mórbido /
Soy mórbido romántico /
Igual que el tío de mi villa,
que la Gabriela o el Neftalí,
que los sanadores y oradores /
En el Cielo, hay tormenta /
Se vienen los rayos /
Que me parta un rayo /
El mundo tiene muchas rayas /
Soy medio rayado /
No me gusta meterme una raya /
A mi drogodependiente corazón, sí que sí.

Busqué como gil /
Como puercoespín /
Como colibrí /
Buscando maní /
Siempre buscando un feriado, una sonrisa o un combinado /
Rima que rima lima limón /
Tecleo y tecleo buscando consuelo /
Y sigue la rima /
Y sigue la cueca /
Y sigue la transmisión /
Y sigue el sufragio /

Bailo como los dioses con una bola disco,
unos remaches y una espada láser /
Me limpia el alma /
Me limpia el cuerpo /
Me limpia el diccionario /
Y el caliente relicario /
Me libera de las tensiones,
del odio callejero, de la copucha de villa y del Servipag /
Con mi pistola y rosa,
cabalgo sobre los taxis y micros como si fuesen mis caballos de western /
El gato duerme y me da alergia /
Al igual que los mentecatos y los corruptos /
Que los zares y los diamantes /
Son como las Marilyn Monroe de la mentira /
Como las Pandora de la hacienda /
Verdaderas diosas forradas /
En billete / En oratoria / En plástico / En tragedia / En mito.

Mejor ni lo sueño /
Ahí viene mi pesadilla /
La mía y la tuya /
La quimera del ignorante /
Nos viene a salvar a todos /
El Millonario. El Acaudalado. El Siniestro Samaritano /
El Duque Negro. El Jefe Carmesí /
La Antítesis. El Anticristo. El antidemócrata /
El perforador. El perforado /
El Malandrín. El Bueno. El Sano. El Insano /
El Vendido. El Vendedor /
El que vende almas. El que no tiene alma. El que no sabe qué es un alma /
El Emperador. El Heterodoxo. El Decano. El Director. El Papa. El Papá /
El que sienta en la primera silla sin merecerla /
El que canta el Himno sin sabérselo /
El que pestañea demasiado para mi gusto /
El que le mete y le mete esperanza Black Niger y espíritu Obama /
El que escupe antes el Cáliz como si fuese el respiro fresco de juventud media loca /
El que defiende a los parias de la sociedad como si fuese Jimmy Dean a lo rebelde sin causa /
El que la mete primero en el bolsillo como si fuese Rockefeller.

¿Y si me tirara como Presidente yo? /
Mejor me pongo a soñar en mi propio país de las maravillas /
A soñar y seguir siendo un excéntrico /
Medio lírico, medio colita, medio genio, medio imbécil /
A soñar en mi búnker chorreado de azul, blanco y rojo /
Bien ensangrentado / Bien delineado /
Con una gran estrella encuadernada / Una descomunal /
Como tu corazón teatral /
Arriba Usted y abajo el Rey / De un puntapié /
¿Y qué? /

De repente salen los zancudos,
cuando no había bicho que picaba ni chupaba el cuello /
De repente salen las pantuflas, la coctelera y los elogios /
Cuando con suerte había perro labrador,
como ese mostacho canoso que se creyó Dios /
Tal vez Dios ha muerto /
O yo esté muerto /
O que nadie haya muerto en realidad /
Nos creemos divos, jaguares y gringos,
nos levantamos creyéndonos la Rafaella Carrá,
y nos acostamos con achaques y sin ganas de bailar /
No somos más que una tropa de mapuches y palomitas,
sinceras, trabajadoras y tímidas /

De repente todos con todos,
nos besamos en misa, en parrillada o en cuadrilla /
De repente, empujamos para subirnos nosotros primero en el bus /
De repente, nos agarramos los paquetes y los copihues ajenos /
De repente hay fiesta y barbacoa como quien levanta una piedra /
Y hay orgía de hormigas, nuestras leales y glotonas hormigas /
De repente todo tiene sentido /
Sólo a veces.

En medio del caos,
del horno a barro o de la metrópoli,
podemos tener cierta cordura /
En la flora y fauna de mi Nación,
podemos cortejarnos sin darnos cuenta /
Entre la cordillera de los Andes o el edificio con dientes molidos y caderas anchas /
Entre una orgía de maíz y de trigo o una plazoleta llena de violencia y espuela /
Entre un vándalo mirando la luna nueva o un hermoso carpintero de Hualpén /
Siempre disparejo /
Siempre extremo /
Siempre pelando la cebolla o deshojando la alcachofa /
Mi Nación merece más que billete fácil y labia de Cristóbal Colón /
Mi Nación aspira a más que un Mapocho perfumado o un Sur despreciado /
Mi Nación es como una fotocopia gringa, pero siempre a color y tijereteada /
Mi Nación no miente, pero de repente se hace la picarona y la prepotente conmigo /
Mi Nación puede ser tiesa como palo, pero tiene más fuego por dentro que volcán en celo /
Mi Nación cumplirá años y estará más vieja y recorrida, pero nunca le faltará vida /
Mi Nación, vestida de raso, de proveedora o de campesina, florecerá más que nunca /
Con doscientos o una luca a la espalda,
mi Nación gritará como recién nacida /
Aunque la magullen mil y un veces,
como en la Bastilla de mi esquina.

De niño, nunca me gustaron las pelotas,
las plegarias largas o las mazamorras de papas /
Ahora que he crecido, ya he aprendido a comerme todo /
Con violencia, con pan, con perejil, con escroto y escollos /
La vieja ola londinense me sonríe como nunca,
los del National Front, el London Calling,
Viena, Paris y los vinos de la Fontana de Trevi,
en sus trajecitos de dos piezas
o con botines escoceses de mil espuelas.

Pero también está otra vapuleada ola /
La tierra de empanadas, de copihues, de selvas, de romanzas y estepas secas /
Mi nación desnutrida por la dictadura,
los nazis remasterizados y los brujos de la Capital,
la penuria de mis raíces,
los detenidos molidos y el llanto de los desaparecidos,
entrelazados con el tinto y la Machi,
el choclo y el cloro,
el IVA, el latte y el mate /
Mi cultura, hecha a base de trifulcas y señoriales rucas,
es hoy un arroyo desbocado de crimen, sin ruedas ni francas estrellas /

Aquellos que se sienten lejanos,
algo despechados, un poco desangrados,
se alegrarán de verme el rostro en un tiempo más,
cuando tenga mi propia casa,
mi sillón, mi vino, mi ahorro y mi abono,
después de haberme besado y extirpado,
reverenciado y manoseado como nunca /

Nadie me dijo que debía ser el Buen Samaritano de por vida /
Ni el profeta de energúmenos o mosquetero de antro rasca de furúnculos /
El padrino de la Ginger Rogers o de rubia fría chapoteada con sangre de utilería /
El bacilo de los conservadores y la escala de valores /
El que se pajeó con la Sharon Stone o el francés del Delon /
El que se ataca en la ciudad queriendo comer salmón con alcaparras /
El que pincha mil discos por noche y hace gemir a los brutos en hojas de parra /
El que las hace de punki y de marica /
De mayordomo, de pistolero y meloso torero /
El mendigo de hoy /
El acaudalado de mañana /
El don nadie /
El mismo /
El que te hizo creer /
El que te habla como mamarracho sin nada que perder /
El que te tiró de las mechas y se la metió a tus presas /
Salúdame de una vez, bruto pánfilo,
con pétalos de rosa o sonetos de jaleo,
porque conmigo tienes tímpano, corazón y víscera donde reposar,
por si te asaltan los cuervos o te aplanan los hidalgos crespos.

Por Federico Krampack

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