domingo, 23 de octubre de 2011

"Me Llamo Camila Antonia Amaranta..."

“Me llamo Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling, tengo 22 años y soy geógrafa… (…) De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”



Discurso al asumir la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Es tan esperpéntico ver al presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martinez, vocero del PLD, en la forma de llevar la votación del presupuesto de la República Dominicana para el año que viene como si estuviera loteando terrenos al mejor postor o vendiendo marranos, como la felicitación a un estudiante que lleva veinte años estudiando en la UASD y que salió elegido para dirigir a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Como responde a los intereses del PRD, Hipólito Mejía lo felicitó. Sencillamente, son dos esperpentos tanto uno como otro. Esa felicitación a un tipo que en veinte años no completó sus estudios de medicina y que ha hecho de la militancia estudiantil una forma de sobrevivencia me trajo a la memoria la historia de esta joven chilena que les voy a narrar.

Son esas historias puras y transparentes que iluminan, alientan y dan fuerza para superar tanta escoria e indecencia.

Desde hace meses la leo, acumulo entrevistas, la sigo en su trayectoria desde el momento que una funcionaria de cultura del gobierno de Pinera dijo que había que “matar a la perra para que se acabara la rabia”

Nació en Santiago de Chile el 28 de abril de 1988. Es hija de militantes comunistas que fueron opositores en la época de Pinochet y ahora son micro empresarios. Es hija de una generación que ponía esos nombres de Camila por el Camilo mítico de la revolución cubana o de Amaranta por esa tía de Aracataca que tejía su mortaja mientras recuerda los “Cien años de soledad” de una estirpe.

Es egresada de la carrera de geografía, dirigente estudiantil, militante de las Juventudes Comunistas de Chile, y actual presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, es la segunda mujer en ocupar este cargo y sucede a Marisol Prado, que desempeñó esas funciones entre 1997 y 1998.

Al asumir la dirección de la federación de estudiantes dijo: “Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarle a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile, es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil.

Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos, que nunca llegaran a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.

Mi carrera, una de las más pequeñas de esta universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La geografía en esta universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.

Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa sólo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay universidad para ellos, una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación, y de pronto nos damos cuenta que no son sólo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.

Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además mi corto tiempo de vida, con 22 años, vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y usted rector tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.

(…)Si me permiten contarles un poco acerca de Estudiantes de Izquierda, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección, en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra universidad.

Como Estudiantes de Izquierda sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.

(…) Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.

Somos contrarios a la visión de que la universidad es sólo venir, sacarse buenas notas y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral, tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta de que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad, se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado. Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable.

(…) Nuestro concepto de universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.

(…) Ésta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año, para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes, necesitaremos de los académicos, los trabajadores, las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.

Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocritica y preguntarnos qué es lo que como universidad le estamos entregando a nuestro pueblo. Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las universidades públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses, esta universidad tiene que ser la universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.

(…) ¿Seguiremos educando solo a las élites socioeconómicas, o nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independiente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la universidad?

¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia, o aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y así puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos, sino que en términos culturales, intelectuales, cívicos, de valores, es decir, con seres humanos íntegros?

No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a mi condición de mujer.

Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile, nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días. Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.

Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos.

El viernes 19 de agosto en Pagina 12 en un artículo titulado “La jauría tiene quien la guie” la periodista Verónica Gago narró todo lo que esta joven ha debido afrontar sobre la que “han caído las furias más misóginas y conservadoras desde que se puso al frente de una movilización que no cesa y que ha puesto negro sobre blanco no sólo las inequidades que plantea el modelo educativo del país vecino, sino las que afectan a toda la sociedad. Comunista, con una clara conciencia de género, Vallejo sabe ahora que los prejuicios que hasta hace poco enunciaba en sus discursos tienen otro peso cuando se viven en carne propia. Aunque esta experiencia tampoco la obliga a retroceder”.

Sus afirmaciones ideológicas y la serenidad con que entona su intransigencia provocaron una profunda ira.

“Sólo así se explica que la secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, funcionaria del Ministerio de Cultura, haya tuiteado: “Se mata a la perra y se acaba la leva”, refiriéndose a Camila Vallejo. Tatiana Acuña Selles, la funcionaria en cuestión, ya fue removida del cargo, luego de que decenas de artistas se manifestaran públicamente en contra de sus dichos. Fueron también funcionarios jóvenes los que pusieron a circular la dirección y el teléfono de Vallejo, en clara promoción de amenazas.”

Dicen que esta frase tiene un antecedente memorable porque fue pronunciada por Augusto Pinochet cuando informó de la muerte de Salvador Allende. Ximena Valdés, directora del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer escribió un artículo donde explica todos los supuestos de esa expresión resumida en 140 caracteres: “Cuando las mujeres se quedaban sin hombre en el campo chileno y, sobre todo, en las grandes haciendas, se decía: “Se mata la perra y se acaba la leva”. Los patrones casaban a las viudas y a las niñas solteras para que no se alterara el orden sexual de los campos y así, bajo el matrimonio a menudo impuesto, a cada hombre su correspondiente esposa. A las mujeres sin el control sexual del esposo se las veía como peligrosas, además que desviaban a los hombres de sus obligaciones laborales. Tal como los períodos de celo de los canes, se pensaba que liquidando a la hembra, los perros acallarían sus instintos sexuales y ya no se verían esas grandes levas de perros machos aullando tras las perras en celo. (...) Que una funcionaria de este régimen extraiga de la vieja doble moral de la hacienda agrícola este principio autoritario propio de las lógicas de dominación del viejo Chile tradicional para referirse a Camila Vallejo constituye una pieza maestra vergonzante de la agazapada cultura autoritaria que hoy emerge con fuerza bajo las derechas en el poder. (...) Ni perra ni leva, señora secretaria ejecutiva del Consejo del Libro. Se acabaron los inquilinos. Se acabó la cabeza “gacha” y aunque los dueños de Chile estén en el gobierno, lo que Ud. llama leva no parece estar dispuesto a obedecerles”.

El padre de Camila, responsabilizó al gobierno y mostró su preocupación no sólo por su hija sino por todos los estudiantes involucrados en el movimiento. “Esto es preocupante porque hay cabros que están más desprotegidos que ella, que no están a la cabeza del movimiento y que son igual de importantes que ella. Esto les debe estar pasando a otros estudiantes”.

Y agregó: “El gobierno con sus llamados de represión les da piso a desequilibrados que pueden hacer cualquier cosa pensando que están avalados por la autoridad. Si le pasa algo a Camila, el responsable es el gobierno. El está dando carta blanca para que ocurra cualquier cosa”.

En una entrevista exclusiva de Nancy Guzmán titulada “La Pasionaria del 2011” no solo queda dibujada la serenidad y la intransigencia ética de la joven chilena sino el espacio de la juventud por el que se mueve la acción política de los estudiantes de la Universidad de Chile y un bullir de jóvenes que auguran un Chile distinto.

Cuando le preguntan por el inicio de las protestas dijo: (…) “el gobierno que asume en 2010 plantea un camino en la educación universitaria, pero ese camino era de más privatización que de fomento a la educación pública. Esto nos hace juntarnos para discutir nuestras propuestas y demandas que han estado históricamente en la sociedad, como es la educación pública. Pero este gobierno ha tenido poco manejo político, muchas promesas no han sido cumplidas y su modelo de desarrollo no da garantías de justicia y equidad”.

¿Es un movimiento antisistema y la educación es la excusa o es simplemente un movimiento sectorial que va a desaparecer una vez logrado el objetivo?

“Partimos con la educación porque ese es nuestro propósito, pero hay un descontento instalado en la sociedad que es más profundo y tiene que ver con el sistema. Esto tiene que ver con la participación de la gente en la toma de decisiones. Por ejemplo, comenzaron las grandes movilizaciones en defensa del medio ambiente y el gobierno no escuchó, no tomó en cuenta a la ciudadanía. La pregunta que cabe es “¿Qué democracia es aquella donde los ciudadanos no son escuchados?” Y ahí está la cuestión, es la democracia la que se pone en juego.”

Ustedes han amenazado tanto al gobierno como a la oposición que si no se resuelve el problema de la educación van a llamar a inscribirse para votar a todos los jóvenes. ¿Eso significa que ustedes creen que los jóvenes que hoy no votan están en contra de todo?

–“Es que se está generando una vocación de poder por parte de la ciudadanía, esa necesidad de ser parte de la política, de tener alternativas a la Concertación y a la derecha. Es cosa de ver como hoy la Concertación, que ya no está en el gobierno, está completamente dividida. Creo que eso es muy positivo, que hoy la gente asuma y tome conciencia de su ciudadanía”.

¿Te has dado cuenta de que has internacionalizado las protestas y en varios países hay marchas a favor de la educación pública en Chile?

–“Las demandas del movimiento chileno por la educación tienen muchas de las demandas del movimiento latinoamericano por la educación, eso hace que la gente se interese”.

Algo que se destaca es la creatividad y la organización, ¿cómo lo lograron?

“Ahora todo es más fácil con el Facebook, el Twitter, las redes sociales. En un día se puede movilizar mucha gente. Por ejemplo, el día de la movilización no autorizada, a las cinco de la tarde se nos ocurrió un cacerolazo y mandamos por todas las redes sociales la convocatoria a cacerolear a las 21; el resultado fue impresionante, en todo Chile hubo cacerolazos durante horas”

Cuando le pregunto si en la juventud hay un rechazo a los políticos dijo:

“Nosotros no rechazamos la política, porque la educación es un tema político. El problema está en las cúpulas partidarias. La salida a esto es compleja, más ahora que la Concertación no se logra poner de acuerdo. Nosotros pensamos que si no hay una lectura a las demandas sociales en la propuesta de legislación, tenemos que impulsar algo nuevo, que sería un plebiscito”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6692-2011-08-23.html

Argenpress: Camila Vallejo, Chile, conflictividad social, educación, estudiantes, Reflexiones

Entevista exclusiva de Nancy Guzman. “La pasionaria del 2011”- Periodista chilena, ganadora del Premio Planeta de Periodismo Investigativo 2000 y directora académica del diplomado de Memoria y Derechos Humanos de la Fundación Henry Dunant.

Graciela Azcárate
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