domingo, 1 de abril de 2012

El Cambio Climático Y El Sector Silvoagropecuario Chileno

Estudio de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias ODEPA. Preparado por Daniel Barrera Pedraza

Antecedentes

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) establecieron el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por su nombre en inglés), el cual tuvo el encargo de evaluar, a través de
informes, el estado del conocimiento científico relacionado con el cambio climático, analizando las causas y sus potenciales impactos ambientales y socioeconómicos, con el fin de asesorar en la formulación de políticas públicas de mitigación (reducción de emisiones),
adaptación (ajuste a los efectos e impactos del cambio climático) y construcción de capacidades.

A raíz de los resultados obtenidos por el IPCC, que postularon que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) originadas por los seres humanos son las principales causantes de las alteraciones que está sufriendo el sistema climático mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas encargó poner en marcha un proceso de negociaciones acerca de la creación de una convención sobre el cambio climático.

Las distintas instancias de Naciones Unidas sobre cambio climático En el año 1992, los gobiernos acordaron establecer la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, de acuerdo a su nombre en inglés), la cual al 16 de octubre de 2010 contaba con 194 países o “Partes” que habían presentado sus instrumentos de ratificación. La UNFCCC tiene como objetivo “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en
el sistema climático” y considera que ese nivel debería lograrse “en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurando que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitiendo que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible”.

La Conferencia de las Partes (COP) es el organismo más importante de la UNFCCC y su nivel más alto de decisión. Es una asociación de todos los países que son Partes en la Convención. La COP es responsable

de mantener todos los esfuerzos internacionales para abordar el cambio climático (aplicación de la Convención, compromisos de las Partes, nuevos descubrimientos científicos y políticas de cambio climático). Una de las tareas de la COP es examinar las comunicaciones nacionales e inventarios de emisión presentados por las Partes, evaluando con ello los efectos de las medidas adoptadas por las Partes y los progresos realizados en la consecución del objetivo último de la Convención. La COP se reúne cada año, a menos que las Partes decidan otra cosa.
La Convención estableció dos órganos subsidiarios permanentes. El Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA por su nombre en inglés), asesora a la COP y trabaja en estrecha colaboración con el IPCC sobre cuestiones científicas, tecnológicas y metodológicas. Sus áreas clave de trabajo son la promoción del desarrollo y la transferencia de tecnologías ambientalmente amigables, y la realización de trabajos técnicos para mejorar las directrices para la preparación de comunicaciones nacionales e inventarios de emisiones.

El segundo órgano establecido es el Órgano Subsidiario de Ejecución (SBI, su sigla en inglés), que vela por asuntos relativos a la aplicación de la Convención, en especial el examinar la información de las comunicaciones nacionales e inventarios de emisiones presentadas por las Partes, la asistencia financiera internacional y asuntos presupuestarios y administrativos.

El SBSTA y el SBI trabajan juntos en temas transversales tales como la creación de capacidades, la vulnerabilidad de los países en desarrollo al cambio climático y las medidas de respuesta y mitigación. Se reúnen en paralelo, por lo menos dos veces al año.

Durante la última versión de la Conferencia de las Partes (COP 17), realizada en Durban, Sudáfrica, entre el 28 de noviembre y el 11 de diciembre de 2011, se lograron acuerdos en temas de trascendencia:

• Aprobación de un segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto, apuntando a que las
emisiones de GEI de las partes incluidas en el Anexo I (países industrializados miembros de
la OCDE y algunos países con economías en transición) se reduzcan hacia el año 2020 entre
25% y 45% en relación con los niveles de 1990.

• Se estableció un grupo especial de trabajo, la “Plataforma de Durban”, para que desarrolle un protocolo u otro instrumento con fuerza legal aplicable a todos los países, que se discutirá en la COP 21 (2015), para que sea implementado y entre en efecto a partir de 2020.

• Avances en la implementación de los Acuerdos de Cancún, en especial:

o Creación del Fondo Verde del Clima, a fin de movilizar hasta US$ 100 mil millones por año para apoyar a los países en desarrollo.

o Adopción de directrices para la preparación de informes bienales, a partir del 1 de enero de 2014.

o Puesta en funcionamiento del Comité de Adaptación.

o Avances en la puesta en funcionamiento del Centro Tecnológico del Clima.

o Contabilización de carbono capturado en los productos de madera cosechados.

o Registro internacional de Medidas Nacionales Apropiadas de Mitigación (NAMA, por National Appropriate Mitigation Actions).

Estas decisiones tienen consecuencias para Chile, ya que participa como Parte de esta Convención. Entre ellas destacan:

• Chile forma parte de un ente globalmente vinculante en lo relativo a reducción de emisiones.

• Surge la posibilidad de que el país deba asumir compromisos legales en un futuro próximo,
por lo que los efectos en la senda de desarrollo país deben ser estimados y evaluados, a la luz de sus actuales compromisos voluntarios y sus vías de implementación, a fin de reducir en
20% la tendencia de emisiones de GEI al año 2020.

• Chile deberá incrementar sus esfuerzos para medir y emitir comunicaciones nacionales cada dos años, con énfasis en inventarios de GEI actualizados y reportes de medidas de mitigación medibles, reportables y verificables (MRV).

• Surge la necesidad de trabajar como sociedad en la evaluación de nuevos mecanismos de mercado y NAMA adecuadamente registradas.

• Se debe buscar apoyos bilaterales para proyectos de cambio climático, que se pueden sumar
a los ya logrados con Suiza, Dinamarca y Climate Development Knowledge Network (CDKN).

Chile en el contexto de cambio climático Chile publicó en agosto de 2011 su Segunda Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático, que incluye el inventario nacional de GEI con la serie de datos más extensa a nivel mundial (período 1984-2006). En términos generales, nuestro país no es un emisor relevante de GEI, representando sólo 0,26% de las emisiones de CO2 mundiales en 2006. No obstante, las emisiones del país han ido aumentando de manera significativa.

Las emisiones consideradas en el inventario toman en cuenta, por una parte, gases de efecto invernadero: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxidonitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6) y, por otra, gases de efecto indirecto: monóxido de carbono (CO), óxidos totales de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (NMVOC) y óxidos de azufre (SOx). Para expresar su efecto en términos
comparables, se transforman mediante la aplicación de factores de conversión y potenciales de calentamiento global a toneladas de CO2 equivalente. Como ejemplo, algunos valores son los siguientes: 1 para el CO2, 21 para el CH4, 310 para el N2O y 23.900 para el SF6.

Oficina de Estudios y Políticas Agrarias ODEPA
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