sábado, 17 de abril de 2010

El Gran Casamiento De La Nancy

Un día en que algo me pareció mal y decidí irme de la casa, Jaime llegó y me encontró en esos afanes, arreglando mi maleta. Desde la puerta del dormitorio me dijo sólo una frase y cambié de opinión, desarmamos la maleta y no se hablo más del asunto. No es que él fuera tan, tan autoritario, sólo me dijo algo que me tuvo pensando todo el día.... claro un matrimonio como el nuestro con tantas historias... pasamos por tantas cosas, ¿cómo se iba a desarmar así como así?.

Recordé cuando empezamos en nuestro pequeño departamento de dos ambientes, que después se agrandó a 4, en un condominio del centro de Concepción (elegante nombre para referirse a lo que llamábamos antes conventillo nomás), como muchos en esa época sólo con la cama y, al lado, debajo de una linda carpeta, un cajón manzanero de velador. Nuestro nidito de amor rápidamente se llenó con cosas que encontrábamos en los Traperos, remates judiciales, o esas ventas “vendo por viaje”. Cada adquisición provocaba la admiración de los amigos que llegaban a diario ya que ahí se sentían muy a gusto. No teníamos televisor pero, en cambio, teníamos una biblioteca que cualquiera se la quisiera (con mucho de lo que publicó “la Quimantu” y otros que conseguíamos donde el señor Pares en la calle Maipú), interesantes tertulias con artistas amigos, y algunos estudiantes que ahora son ya famosos.

Las vacas estaban flacas en esos tiempos, pero yo conocía las mil y una recetas del jurel de ese tipo salmón, empanaditas, charquicán, tortillas de verduras... cada almuerzo una fiesta, pero la fiesta grande era cuando un vecino salía a cazar y llegaba con conejos y liebres que su esposa no sabía siquiera que se comían, me las regalaba y yo las preparaba con receta de otra vecina que era como mi hada madrina con longaniza y pebres, un estofado del que los comensales todavía se acuerdan y me salía todo eso por muy poco dinero.

Claro que cuando vino mi mamá soportó muy poco rato y me dijo
- No volveré a verte hasta que hayas salido de este "cuchitril"!!!!
Que ofensa más grande! ofender "mi palacio" que era como lo llamábamos.
Tiempo después quedé embarazada y compramos esta linda casa en la vivimos ahora

Lo que mi marido me dijo fue "¡nunca te daré el divorcio!" y yo no dije nada más porque me quedé buscando en mis recuerdos ese día glorioso, la iglesia, las flores, la fiesta, los invitados, el traje de novia, la torta de varios pisos, los regalos y no encontré nada; por eso me pareció tan tierno, nosotros…¡ no estábamos casados! Después nos casamos, una reunión con los amigos, algo muy íntimo, la fecha hasta se nos olvida es que ese hueco del casamiento lo llenó la luna de miel que duró mucho... mucho tiempo. Decidí que era tiempo de pasar a otra etapa cuando un día salí y me encontré con una prima, ésta me quedó mirando muy seria y me preguntó:
- ¿y a ti, qué es lo que te pasa? ...no tienes cara de enferma y se te están asomando lo huesos.

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