sábado, 12 de mayo de 2012

Por La Vida... Por Ingrid Odgers

POR LA VIDA

Gracias a mis padres
Gracias por el amor
Gracias por la bondad
Gracias por los cuidados
Gracias por el ejemplo
Gracias.

Mi alma se llena del amor de mi madre
Y su eterna sonrisa
Y su cálido seno
Su energía en ofrenda cotidiana
Su blanco corazón
La sublime bendición del desvelo.

Mi alma se inunda del amor de mi padre
Centinela inclaudicable
Crecí
bajo su celo
en su ancha rectitud
con firme amor
con soles y lunas.

Vine
Parida de albas
De los labios fecundos del amanecer
Vine a la noche al silencio
Al oro a la fantasía al árbol a la lluvia
Al Parque Ecuador al Cerro Amarillo
Al BíoBío
A la alta copa del honor
Al misterio insondable de la vida.

Desde las vísceras del tiempo
Recibo el aliento de mis antepasados
La luz de mis abuelos
La imperturbable candela de los campos
De Santa Juana y Nacimiento
Allí la simiente del brillante ojo
Allí la disciplina el rigor el verbo
De la calle Serrano la carencia y el temblor
De Lorenzo Arenas las estrellas y el vértigo
De Concepción la manía imperturbable
del desencanto
la fuente de la soledad
la inmaculada decepción
sembrada por una dictadura voraz
que rompió sueños y cortó vidas.

¡Ah!, el Hado indescriptible…

Gracias
A los libros
a los autores y poetas que abren sendas
con interrogantes fracasos y éxitos.

Gracias a la derrota y carencia del arte en Chile
porque ello me permite seguir creando.
(Esta es la paradoja feroz)

A los amigos fieles e infieles
de estos últimos aprendí
la importancia de la cuidadosa selección
y la fuerza para levantarme
(Luego de cada desastrosa experiencia).

De los primeros, de esos fieles
La humildad sencillez y fe.

Gracias por la vida
Su incertidumbre
Su herida
Su paz
A la vida con sus múltiples colores y tonalidades.

Gracias a ella
aprendo como he de morir
a cada instante:
Estoicamente sola
abierta a nuevos soles
desnuda ante Dios.

Ingrid Odgers
Poetisa de Nuestra Tierra

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