Mostrando entradas con la etiqueta Bernardo O'Higgins. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bernardo O'Higgins. Mostrar todas las entradas

Proclamación de la Independencia de Chile

PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE


El Director Supremo del Estado



La fuerza ha sido la razón suprema que por más de trecientos años ha mantenido al nuevo-mundo en la necesidad de venerar como un dogma la usurpación de sus derechos y de buscar en ella misma el origen de sus más grandes deberes. Era preciso que algún día llegase el término de esta violenta sumisión, pero entretanto era imposible anticiparla: la resistencia del débil contra el fuerte imprime un carácter sacrílego a sus pretensiones, y no hace más que desacreditar la justicia en que se fundan. Estaba reservado al siglo 19 el oir a la América reclamar sus derechos sin ser delincuente y mostrar que el periodo de su sufrimiento no podia durar más que el de su debilidad. La revolución del 18 de Septiembre de 1810 fué el primer esfuerzo que se hizo en Chile para cumplir esos altos destinos a que lo llamaba el tiempo y la naturaleza: sus habitantes han probado desde entonces la energía y firmeza de su voluntad, arrostrando las vicisitudes de una  guerra en que el gobierno español ha querido hacer ver que su política con respecto a la América sobrevivirá al trastorno de todos los abusos. Este último desengaño les ha inspirado naturalmente la resolución de separarse para siempre de la Monarquía Española, y proclamar su INDEPENDENCIA a la faz del mundo. Más no permitiendo las actuales circunstancias de la guerra la convocación de un Congreso Nacional que sanciona el voto público; hemos mandado abrir un gran registro en que todos los Ciudadanos del Estado sufraguen por si mismo libre y espontáneamente por la necesidad urgente de que el gobierno declare en el día la Independencia o por la dilación o negativa: y habiendo resultado que la universalidad de los Ciudadanos está irrevocablemente decidida por la afirmativa de aquella proposición, hemos tenido a bien en exercicio del poder extraordinario con que para este caso particular nos han autorizado los Pueblos, declara solemnemente a nombre de ellos en presencia del Altísimo, y hacer saber a la gran confederación del género humano que el territorio continental de Chile y sus Islas adyacentes forman de hecho u por derecho un Estado libre Independiente y Soberano y quedan para siempre separados de la monarquía de España, con plena aptitud de adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses. Y para que esta declaración tenga toda la fuerza y solidez que debe caracterizar la primera Acta de un Pueblo Libre, la afianzamos con el honor, la vida, las fortunas y todas las relaciones sociales de los habitantes de este nuevo Estado; comprometemos a nuestra palabra, la dignidad de nuestros empleo, y el decoro de las armas de la PATRIA; y mandamos que con los libros del gran registro se deposite la Acta Original en el archivo de la Municipalidad de Santiago, y se circule a todos los Pueblos, Exércitos y Corporaciones para que inmediatamente se jure y quede sellada para siempre la emancipación de Chile. Dada en el Palacio Directorial de Concepción a 1 de Enero de 1818, firmada de nuestra mano, signada con el de la Nación y refrendada por nuestros Ministros y Secretarios de Estado, en los Departamentos de Gobierno, Hacienda y Guerra.


Bernardo O’Higgins


Miguel Zañartu Hipolito de Villegas José Ignacio Zenteno


Fuente: Impresos chilenos : 1776-1818 / Santiago de Chile : Biblioteca Nacional, 1963 (Santiago : Instituto Geográfico Militar), 2 volúmenes, 11 hojas de láminas sin numerar (algunas color). Tomo 1, p. 535.

El documento fue redactado y trabajado en varias ocasiones por el abogado patriota Miguel Zañartu, por encargo del Director Supremo y del Delegado Luis de la Cruz, mientras que el manifiesto político que la acompañó fue redactado por el también abogado patriota Bernardo de Vera y Pintado. (Fuente Valencia, Luis. La declaración de Independencia de Chile. Boletín de la Academia Chilena de la Historia, Santiago: Imprenta El Esfuerzo, 1943, p. 3-10).


Luego de haberse realizado modificaciones se envió a manos de O'Higgins (quien en ese momento se encontraba en el sur dando batalla a los Españoles) fue finalmente firmada y aprobada el 1 de enero de 1818 en Concepción y luego en un acto solemne el 12 de febrero en Talca.

Escarmenando La Historia... Las Causas Del Desastre de Rancagua


El texto a continuación forma parte del ensayo “El Centrinaje, marca indeleble de la idiosincrasia chilena”, cuyo autor es Arturo Alejandro Muñoz. La Historia de Chile como nunca te la contaron.


Por Alejandro Muñoz
Fuente: POLITIKA

El escritor e investigador Ricardo Figueroa hurgó en la voluminosa documentación existente sobre esa batalla, que se ha dado en llamar “el desastre de Rancagua”, y parió una obra seria, estructurada y escrita con la visión de un ingeniero. Una obra que resulta ser aporte indiscutible para comprender los acaecimientos de los albores de nuestra independencia (“El desastre de Rancagua”, Centro Gráfico Prisma, Santiago, 2003).

 

¿Qué ocurrió, realmente, en la rancagüina plaza por cuatro calles crucificada, como excelentemente señala el autor?

 

Guiados por la documentada objetividad de Ricardo Figueroa, entendemos los orígenes de la severa e inexcusable pugna existente entre los principales caudillos criollos de esa época. Una lucha soterrada por conseguir la administración de un país naciente, ora a nombre de la Patria aún difusa, ora por responder a requerimientos de una organización secreta y continental, ora por burdas veleidades personales.

 

Tanto la familia de los Carrera como la de O’Higgins pertenecían a una clase social privilegiada en posesiones, dinero y apellidos, lo que por cierto no era óbice para exudar un sincero anhelo de libertad. Ello ocurría de la misma laya en toda la América hispana. Simón Bolívar, por ejemplo, era el joven más rico de Caracas, así como Sucre y Artigas mostraban extensas propiedades agrícolas allende los Andes. Solamente José de San Martín y Manuel Rodríguez parecen haber sido los menos afortunados en materias económicas.

 

En cambio, el pueblo campesino y laborioso no manifestaba mayor entusiasmo con las ideas independentistas, demasiado acostumbrado quizás a la obediencia servil y obsecuente de sus patrones-amos, independientemente del origen o nacionalidad que estos pudiesen tener. En cambio, a quienes poseían vastas extensiones de tierras o comercios significativos, la independencia del naciente país les resultaba económicamente beneficiosa, ya que deseaban liberarse de las trabas impuestas por la insaciable monarquía ibérica que les amarraba a un sistema injusto y poco rentable.

 

Digamos entonces que un importante porcentaje de chilenos (específicamente, el pueblo campesino y el “roto” citadino), declinaba apoyar con decisión la posibilidad de gobierno autónomo, ya que los hispánicos le resultaban patrones lejanos, no así sus amos locales que les explotaban desde muy cerca. Es por ello que casi el 80% de las tropas reales dirigidas por el general Mariano Osorio, estaba compuesto por chilenos del sur... penquistas, chillanejos, valdivianos y chilotes.

 

A este respecto, José Zapiola, artista de fuste que vivió intensamente la lucha independentista, aseguró que “no todos los jóvenes chilenos se entusiasmaron con la revolución”. Luego, agregó: “algunos de los revolucionarios, como Manuel Rodríguez, nos dieron el modelo de los politiqueros y los bochincheros de más tarde. Rodríguez fue un admirable guerrillero, cuando las guerrillas servían un ideal. Pasado su tiempo el guerrillero se convirtió en peligro público".

 

Joaquín Edwards Bello, escritor, poeta y ensayista, asegura en su obra “El Bisabuelo de Piedra” (Edit. Nascimento, Santiago, 1978), a este respecto: “Digamos de una vez que en la revolución de 1810 hubo mucho de politiquería y de ansias de poder, disfrazadas de patriotismo”.

 

Además de haber sido aquella una lucha independentista, en alguna medida fue también una guerra civil que puso frente a frente dos zonas muy identificables del país. El centro, con Santiago a la cabeza junto al apoyo tibio de ciudades como Valparaíso y Coquimbo, y el sur espléndido, donde Valdivia y la isla grande de Chiloé mantenían férrea lealtad a la corona española.

 

Mariano Osorio desembarca en Talcahuano con 600 soldados españoles y avanza tropas hacia Chillán y Talca, aunando voluntades criollas para recuperar el reino y, de paso, intentar la reconquista del Virreinato del Plata atacando la provincia de Cuyo desde territorio chileno.

 

En el mismo momento que el general español pone pie en nuestro suelo, O’Higgins y Carrera dirimen sus diferencias enfrentándose en una batalla fratricida que deciden posponer una vez enterados del arribo de nuevas tropas hispánicas venidas desde el viejo continente.

 

Con un ejército de cinco mil setecientos soldados (chilenos del sur, la mayoría de ellos), Osorio se acerca a Santiago. La independencia de las colonias americanas comienza a tambalear y Rancagua resulta ser el último escollo. Allí se atrinchera O’Higgins con tres divisiones, mientras la división restante, al mando de Carrera, espera en Angostura de Paine. Merced al momento crucial que vive la causa libertaria, las odiosidades personales han sido abandonadas, aunque sólo temporalmente, ya que ellas subyacen en el fondo de las almas esperando mejor ocasión para salir a flote, pero afloran torpemente las ópticas diferentes en cuanto a cómo y dónde detener el paso de Osorio.

 

Durante dos días, la gesta de Rancagua alcanzó ribetes de leyenda. Fue David luchando una vez más contra Goliat. Pero ahora el triunfo cayó en manos distintas.

 

La derrota de las armas patriotas señala un nuevo destino, pues será necesario recurrir a apoyos externos para liberar el país ya que los líderes de la revolución independentista chilena carecen realmente de capacidad suficiente para estructurar un ejército, implementarlo, entrenarlo y, lo que es principal, convencer a la población respecto de la justicia de sus ideales.

 

En los avatares de las discrepancias y odiosidades personales que caracterizaron el desastre patriota del año 1814 en Rancagua –y que alcanzarían su clímax trágico con el fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza y el asesinato de Manuel Rodríguez en Til-Til- se encuentra la semilla del fenómeno que hemos dado en llamar “centrinaje” chileno....una forma ya no de hacer política o de afrontar deberes, sino un modelo de vida social repudiable que afortunadamente no ha contaminado del todo a nuestros compatriotas de los extremos del país.

 

O’Higgins y Carrera se odiaban… y lo demostraron en los hechos concretos, aunque intentaron esconderlo en sus comunicaciones oficiales. Dos aristocracias de diferente cepa se enfrentan para conducir la nación. Una –la de José Miguel- es la añosa clase agrícola y terrateniente, católica ultramontana hasta los huesos. La otra –la de Bernardo- es la pujante y naciente clase nueva, más minera y comercial, que encuentra solidez en la conformación de sociedades secretas interamericanas, con raíces filosóficas franco-inglesas más que hispánicas.

 

Es tan insoslayable lo que hemos afirmado, que los militares españoles –conocedores del “centrinaje”, por formar ellos parte de él– una vez que hubieron detenido y encarcelado a los hermanos José Miguel y Luis Carrera en Penco y Chillán, permitieron que el astuto comandante hispánico Urrejola les liberara de la prisión para que viajasen a Santiago, se apoderaran del poder y dividieran insanablemente las tropas chilenas. Y así ocurrió, pues José Miguel Carrera derrocó al Director Supremo Francisco de la Lastra, provocando las iras de los soldados al mando de O’Higgins, que se encontraban acantonados en Talca, dirigiéndose de inmediato hacia Santiago para enfrentar a los hermanos Carrera en la batalla de las Tres Acequias, dando tiempo a Mariano Osorio a desembarcar sus tropas en Talcahuano.

 

Ambos próceres –y es algo necesario de reiterar- carecían realmente de cualidades administrativas y dirigenciales para conformar no sólo un ejército libertador, sino también para construir el punto de encuentro a partir del cual la joven nación lograse aglutinar conciencias, voluntades y esfuerzos. Por ello es posible explicarse el desaguisado final en Rancagua y, lo que es aún más delicado, comprender por qué Chile debió buscar refugio y apoyo en el extranjero para obtener su liberación.

 

Era tan prístina la opinión de los criollos chilenos respecto de la incapacidad de gobernar manifestada por sus líderes, que ofrecieron primero a San Martín el timón de la república. Al declinar este el ofrecimiento, sólo quedó el Brigadier chillanejo como posible mandatario.

 

Hay quienes afirman que los primeros pasos de la patria fueron ordenados desde Argentina, pues precisamente allí se encontraba la flor y nata de la logia lautarina. Entendamos que el Ejército de los Andes no fue una creación del gobierno argentino, sino de un gobernador de provincia, José de San Martín, que ni siquiera tenía ascendiente relevante en el gobierno central en Buenos Aires.

 

Una buena prueba de lo mencionado en estas líneas es posible encontrarla en los párrafos de una carta que el año 1816 escribió Manuel Rodríguez al general José de San Martín. Lea usted y reflexiones (las palabras son del guerrillero):

Los chilenos no tienen amor propio ni la delicada decencia de los libres.

La envidia, la emulación baja y una soberbia absolutamente vana y vaga son sus únicos valores y virtudes nacionales...

La nobleza se llena sin protestar su preferencia a los moros, que a vivir con los españoles y se entiesan...

El pueblo medio es infidente y codicioso...

Los artesanos son la gente de mayor razón y de más esperanza...

La última plebe tiene cualidades muy convenientes. Pero anonadada por constitución de su rebajadísima educación y degradada por el sistema general que los agobia con una dependencia feudataria demasiado oprimente, se hace incapaz de todo, si no es mandada por el brillo despótico de una autoridad reconocida...”.

Lo dijo el guerrillero… y de ese Chile procedemos.

 


Homenaje A Don Bernardo En Los Ángeles

Homenaje A Don Bernardo En Los Ángeles
Los Ángeles, 10 de enero 2011.

A nombre del Instituto O´Higginiano de Chile, de su Honorable Consejo Y FILIALES REGIONALES Y COMUNAL, como su Presidente Nacional, hago presente nuestro más sentido agradecimiento a la Gobernación del Bio Bío, la Municipalidad y Corporación de Monumentos Históricos de Los Ángeles, por la invitación a este acto, oportuno, trascendente e histórico, que en el inicio del Bicentenario del Congreso de Chile; “uno de los mas antiguos del mundo”, se conmemora a nuestro Padre de la Patria, el Libertador don Bernardo O´Higgins Riquelme que fue elegido DIPUTADO POR LOS ÁNGELES (antiguo partido Isla de La Laxa).

En su viaje de Las Canteras (Comuna de Quilleco) a Santiago. Se le unieron Pedro Arriagada y Luis de la Cruz, también recién elegidos diputados.

El estudio de la Historia, representa un aporte permanente al presente y es un referente ha considerar en la visión país del futuro.

En 1810 el proceso de Independencia de los países americanos, se enraíza en las ideas Filosóficas, libertarias y Universales contenidas en la Ilustración.

Durante 318 años dominó América el Imperio Español..

¿Qué puso fin a este dominio?

Las ideas de libertad, igualdad, fraternidad y transformar un Gobierno Monárquico de Carácter Hereditario a uno Republicano en que la soberanía reside en el pueblo. Los antecedentes de la revolución Norteamericana y Francesa; también por último el apresamiento de Carlos IV y su hijo Fernando VII por Napoleón y la Instalación de José Bonaparte en el Gobierno de España, aceleró el proceso Independentista.

Ayer como en la actualidad, existen variables externas en el proceso y de Independencia y consolidación y desarrollo de la República en nuestro país.

Es sabido, que en muchos de los integrantes de la primera Junta de Gobierno, estaban lejos de la idea de la Independencia.

Fue con posterioridad que hombres preclaros como O`Higgins, Martínez de Rosas, Carrera, Henríquez, Mackenna, Zenteno y otros, se tomaron de esta coyuntura para echar las bases de un país independiente.

La Independencia es una condición que se logra por etapas, implica una labor permanente, ya que un país es constantemente amenazado en lo político, en lo económico y en lo cultural por ello es importante imitar los valores e idearios de los hombres que provocaron la Independencia y consolidaron nuestra Republica.

Chile se debe a mucha gente, es un continuo de esfuerzos en que han intervenido, cada uno en su época, bajo sus respectivas circunstancias y han contribuido a tener el país que hemos heredado hoy. Es importante analizarlos con madurez; Todos se han ganado un espacio en la historia.

Don Bernardo O´Higgins, JUGÓ UN PAPEL FUNDAMENTAL como diputado, luego peleo por la Independencia y después de Rancagua, actuó con Jose de San Martín, en el Proceso de organización del Ejército de los Andes básico en La Reconquista de Chile. Don Bernardo, como Primer Director Supremo inició la consolidación de la República.

Los valores e ideario sustentados por O`Higgins los consideramos un símbolo de Libertad (firmo la independencia), de Nacionalidad (promulgo el decreto de quienes son chilenos), de Ciudadanía (definió el derecho a voto), Institucionalidad Republicana (constitución del 1818 y 1822) y Unidad Geográfica y Social (el límite sur de Chile el Polo Sur en sí mismo y la proyección hacia el Pacifico). Junto con la Organización de las Escuelas Militar y Naval.

Su ideario esta Plenamente vigentes en la actualidad.

Es conveniente examinar las variables que manejó y convertirlas en desafíos del Bicentenario para concretar el tercer Centenario con éxito.

Para Chile sus héroes son su fortaleza, sus columnas, son parte de una misma arquitectura, todos tuvieron como objetivo el amor a la Patria y obtuvieron como resultado nuestro país actual.

El cinco de abril de 1841, el Libertador O´Higgins reitera su pensamiento y así le escribe al gobierno de su patria “no trepido en asegurar, que siempre he considerado como la más importante de estas medidas, la unión de todos los chilenos, sur y norte como oriente y poniente de la cordillera al mar, en una gran familia”

En octubre de 1842, poco antes de morir, O´Higgins en el primer punto de su testamento político en Lima, nos dice: Sabiendo del modo mas auténtico que una casa dividida contra si misma, no puede resistir, suplico a mis compatriotas de las tres grandes divisiones del país, que cultiven la mas estrecha unión y amor fraternal y que adopten todas las medidas más eficaces para establecer una identidad completa de sus intereses

Se necesita unidad “para triunfar como nación”, unidad en lo social, en lo geográfico.

O´HIGGINS, hizo carne en el Continente Americano, una expresión de un pensamiento filosófico universal.

Estamos reconociendo los meritos del que construyó el país, peleó por la independencia, consolidó la República y hasta el momento de su muerte se preocupó por el territorio nacional.

Se debe estimular y perfeccionar la capacidad de dialogo en una actitud integrada e integradora de todas las instituciones y los habitantes de una nación, concientes que nos encontramos en un mundo globalizado. Pensemos en puntos de encuentro y dialogo con sentido trascendente pensando en el futuro.

Con patriotismo estratégico, es decir establecer en el país lo mejor de la universalidad con sentido Continental, para enfrentar exitosamente el tercer centenario con el Chile que soñamos. En que la política sea el verdadero arte de despertar confianza.

Un gran reconocimiento A LAS AUTORIDADES PROVINCIALES Y COMUNALES DE LOS ANGELES, por la creación de puntos de encuentro en nuestra Historia, el pasado y el presente del Libertador Bernardo O’Higgins, es símbolo de la unidad nacional, que sigue sirviendo a Chile como roca inamovible de patriotismo, de democracia, de solidaridad americana, de tolerancia y libertad, con su vida forjada en el honor, el sacrificio, el valor y la dignidad.

Conscientes que enfrentamos conjuntamente el futuro.

PEDRO AGUIRRE CHARLIN
Presidente Nacional
Instituto O´Higginiano de Chile

Bernardo O'Higgins: Diputado Por El Partido De La Isla De La Laja

200 años debieron pasar para que la comunidad de Los Ángeles, por primera vez, decidiera realizar un homenaje Bernardo O'Higgins por la fecha en que fue proclamado como diputado por la Isla de la Laja.


Es que el 11 de enero de 1811, los 120 vecinos con derecho a voto se reunieron en la Plaza de Armas para elegir a su representante ante el futuro Congreso Nacional, que comenzaría sus sesiones en abril de ese mismo año.

Este acto fue consecuencia de los acuerdos adoptados por la Primera Junta de Gobierno, en aquel el 18 de septiembre de 1810, que convocó a conformar un Congreso representativo.

Aunque habían algunos nombres propuestos, fueron los mismos vecinos los cuales finalmente proclamaron a Bernardo O'Higgins como su representante.


¿Por qué? O'Higgins había arribado a la zona para hacer cargo de la Hacienda Las Canteras, legada por su padre Ambrosio poco antes de su muerte.

Fue un hombre excepcionalmente ilustrado. Hablaba inglés, francés y mapudungún, además de pintar y tocar piano. En Las Canteras introdujo innovadoras técnicas productivas que aumentaron el rendimiento de la tierra.

Dichos atributos fueron reconocidos por los vecinos que lo proclamaron su representante en ese proceso germinal de la etapa de la independencia nacional.

Por eso, la Corporación de Monumentos Históricos de Los Ángeles, con el apoyo del municipio y la Gobernación Provincial de Bio Bío, decidió conmemorar esa fecha que marcaría el inicio de la vida política de O'Higgins.

De manera inédita, lo hace justamente cuando este lunes se cumpla el bicentenario de aquel hito en la vida del mayor prócer independentista.

Para ese día estarán la presidenta de la Cámara de Diputados Alejandra Sepúlveda y la intendenta regional Jacqueline van Rysselberghe, además de los alcaldes y legisladores de la zona de Bio Bío.

Para la corporación de monumentos históricos de Los Ángeles, se trata de una gran ocasión para destacar la importancia de Bio Bío en la vida de O'Higgins, donde dio sus primeros pasos en su afán libertario.

De próspero agricultor, pasó a ser diputado, exponiendo las inquietudes y necesidades de los habitantes de la zona.

Desde ahí daría el paso hacia el ámbito militar cuando con sus propios recursos financió y armó con los trabajadores de su propia hacienda a lo que después sería el Ejército Chileno.

La idea es que la conmemoración de la proclamación de Bernardo O'Higgins como diputado por el partido de la Isla de la Laja, que por primera vez se realiza en Los Ángeles, se efectúe cada año a fin de destacar su importancia para la zona.