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Archipiélago de Chiloé: Evidencias Locales Del Cambio Climático Y Sus Impactos

Autores: Victoria Reyes-García, Julia Vieira da Cunha Ávila y Julián Cabiedes.


Revista Antropologías del Sur. N° 17, 2022, Págs. 103 - 120.


Existe un amplio consenso en que el clima en la Tierra está cambiando. Además, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2022) y el informe conjunto de este con la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) (Pörtner et al., 2021) reconocen la interdependencia de los cambios en el clima con otros cambios globales y locales de carácter ambiental y social, como la pérdida de biodiversidad, el consumo insostenible de recursos naturales, la degradación de la tierra, la urbanización, los cambios demográficos o las desigualdades económicas. Es más, estos informes reconocen que la interacción entre los impactos del cambio climático, que se manifiestan de forma diferente en diferentes áreas del planeta, y los distintos patrones de desarrollo socioeconómico, uso de recursos y patrones de desigualdad y marginación dan lugar a diferentes vulnerabilidades frente al cambio climático, en general afectando de forma negativa la capacidad de adaptación de las sociedades y los ecosistemas (IPCC, 2022). 


Pese a que el cambio climático es global, sus impactos varían en los distintos socioecosistemas. De la misma manera, existen variaciones en las formas en que estos son vividos e interpretados. Así, la forma en que la gente entiende el cambio climático, incluyendo las interpretaciones de las causas subyacentes, las conexiones con otros cambios observados y los impactos en sus formas de vida, está mediada por su experiencia directa y, a la vez, informada por sistemas de conocimiento local (Hulme, 2009; McMichael et al., 2021). En este sentido, en sus numerosas reinterpretaciones, el concepto de “cambio climático” puede incluso aparecer desvinculado del significado que le otorgan los científicos (Fernández-Llamazares et al., 2015). 


Existen tensiones epistemológicas entre las diferentes formas de entender el cambio climático tal y como lo propone el sistema de conocimientos científicos (que promueve explicaciones consideradas objetivas, impersonales y apolíticas) y la experiencia vivida por las comunidades locales (situadas social, geográfica e históricamente) e informadas por otras formas de conocimiento (Jasanoff, 2010). Pero estas tensiones pueden también ser un recurso válido para mapear y comprender sus impactos, así como para proponer formas contextualizadas de adaptarse a ellos (Cramer et al., 2014; Hu et al., 2020; Petzold et al., 2020; Schlingmann et al., 2021). 


El cambio climático afecta desproporcionadamente a los pueblos indígenas y las comunidades locales que dependen directamente de la naturaleza para su sustento (Adger et al., 2013; IPCC, 2022). Dada la magnitud de los impactos y la larga historia de interacción de estas comunidades con su entorno, estas han desarrollado un conocimiento amplio y complejo que les permite detectar cambios en los sistemas físicos y biológicos de los cuales dependen (p. ej., Stigter et al., 2005; Brondizio & Moran, 2008; Junqueira et al., 2021). 


De hecho, existe consenso en que observan muchas de las manifestaciones del cambio climático gracias a su relación directa con la naturaleza y su capacidad de transmitir estas informaciones en el seno de su cultura (Ford et al., 2016; Reyes-García et al., 2016; Savo et al., 2016). Por ejemplo, se ha documentado cómo diferentes pueblos indígenas y comunidades locales han reportado tanto cambios atmosféricos (p. ej., temperaturas y precipitaciones) y biológicos (p. ej., desaparición o disminución de plantas y animales nativos que alguna vez fueron abundantes), como impactos en sus formas de vida (Rautela & Karki, 2015; Ruggieri et al., 2021; Bauer, De Jong & Ingram, 2022). 


Sin embargo, la literatura reconoce también las limitaciones de los sistemas de conocimiento indígena y local. Por ejemplo, debido tanto a la diversidad de sistemas de conocimiento como a la forma en que las diferentes personas experimentan los impactos, existen percepciones diferenciadas sobre las causas y las consecuencias del cambio climático (Hochachka, 2019), así como una multitud de posibles respuestas a dichos impactos (Schlingmann et al., 2021). 


Tal heterogeneidad contrasta con la imagen consensuada que promueve el conocimiento científico. Es más, dado que los sistemas de conocimiento indígena y local privilegian observaciones de cambios a pequeña escala (tanto geográfica como temporal), estos sistemas de conocimiento pueden pasar por alto cambios que ocurren a escala global o cambios con un impacto no visible sin los equipos adecuados (García-del-Amo, Mortyn & Reyes-García, 2020). 


Frente a las limitaciones de los diferentes sistemas de conocimiento para entender la complejidad del cambio climático, se han alzado distintas voces que argumentan que ningún sistema de conocimiento es capaz de abordar dicha complejidad por sí solo (Vogel & O’Brien, 2022) y que la diversidad de sistemas de conocimientos, valores, visiones, experiencias y creencias que caracterizan a la especie humana puede contribuir a dar respuestas complementarias a este desafío global (O’Brien, 2021; Orlove et al., 2022).


"En respuesta a este llamado, en este trabajo analizamos tres formas diferentes de experimentar el cambio ambiental desde una perspectiva local, aportando así a la documentación de la manera como diferentes sistemas de conocimiento y experiencias locales contribuyen al entendimiento del cambio climático y sus impactos. Los tres ejemplos analizados destacan cómo estos pueden ser experimentados localmente de formas muy distintas. La experiencia de las campesinas chilotas enfatiza las conexiones entre diferentes motores del cambio al explicar la sequía y sus impactos en la agricultura. 


El ejemplo de los tsimane’ (Ver Publicación) enfatiza cómo las causas subyacentes al cambio climático se explican no solo desde la experiencia vivida, sino también desde la propia cosmovisión. Finalmente, los ribeirinhos del curso medio del río Solimões (Ver Publicación) enfatizan los impactos del cambio climático en la salud, lo que contribuye a entender las prioridades locales. Aunque en ningún caso estos tres ejemplos pueden considerarse exhaustivos, en su conjunto ejemplifican la diversidad de formas locales de experimentar e interpretar el cambio climático y sus impactos."


En respuesta a este llamado, los autores de este trabajo analizan tres formas diferentes de experimentar el cambio ambiental desde una perspectiva local, aportando así a la documentación de la manera como diferentes sistemas de conocimiento y experiencias locales contribuyen al entendimiento del cambio climático y sus impactos. Para los fines de esta publicación solo publicaré el caso de la experiencia de las campesinas chilotas que enfatizan las conexiones entre diferentes motores del cambio al explicar la sequía y sus impactos en la agricultura. 


Tanto la metodología como los otros casos puede revisarlos en la publicación original para lo cual dejo el link a continuación.

http://revistas.academia.cl/index.php/rantros/article/view/2317/2396


Múltiples causas explican la sequía en el archipiélago de Chiloé, Chile


El archipiélago de Chiloé, en el sur de Chile, es reconocido mundialmente por su agricultura de pequeña escala (Koohafkan & Altieri, 2011). Desde tiempos prehispánicos, los pueblos Chono y Huilliche, habitantes de las casi 40 islas que componen el archipiélago, basaron su alimentación en la pesca, la recolección de productos del bosque y el mar, y la agricultura de pequeña escala (Cárdenas Álvarez & Villagrán Moraga, 2005; Ristaino & Pfister, 2016; Álvarez et al., 2019). En la actualidad, numerosas familias huilliche, así como familias no indígenas, continúan practicando la agricultura de pequeña escala aplicando conocimiento y técnicas locales. 


Este tipo de agricultura, que incluye el cultivo de papas, huertas, quintas de manzanas, praderas, aves de corral y ganado, es el pilar fundamental de la soberanía alimentaria de los habitantes de la isla. Chiloé es también reconocido como un centro secundario de origen de la papa (Solanum tuberosum), con más de 300 variedades nativas registradas (Solano, 2019). En 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) designó al archipiélago de Chiloé como uno de los 62 “sistemas importantes del patrimonio agrícola mundial” (SIPAM), reconociendo así la importancia local y global de este agroecosistema. Sin embargo, diversos procesos de cambio globales y locales están afectando fuertemente la resiliencia de la agricultura en Chiloé y los medios de vida campesinos del archipiélago.


La agricultura chilota ha dependido históricamente de la lluvia. Charles Darwin, en su paso por Chiloé en 1835, describía el clima del archipiélago diciendo:


"En invierno el clima es detestable, y en verano es sólo un poco mejor. Creo que hay pocas partes del mundo, dentro de las regiones templadas, donde cae tanta lluvia. Los vientos son muy fuertes, y el cielo casi siempre nublado: tener una semana de buen tiempo es algo maravilloso"


Sin embargo, el lluvioso y nublado Chiloé pareciera ser cosa del pasado. En las entrevistas, los cambios atmosféricos relacionados directamente con el cambio climático y la sequía (p. ej., menores precipitaciones y mayores temperaturas) fueron las observaciones más frecuentemente mencionadas. Al consultar sobre cambios en el ambiente, la totalidad de las personas entrevistadas mencionaron que actualmente llovía menos, situación que impactaba directamente en sus medios de vida. Muchas otras personas entrevistadas mencionaron que las lluvias ahora duraban menos. “En la antigüedad podía llover semanas sin parar” fue un testimonio recurrente. 


Por otra parte, todos los participantes mencionaron que actualmente las sequías también eran más intensas y las temperaturas más elevadas que en el pasado, y que los ríos y las lagunas ahora estaban secos. En palabras de una de las participantes: “Los animales ya no tienen agua. Nosotras de niñas nos bañábamos en las lagunas, eso ahora es imposible”


Al consultarles sobre las causas de esos cambios, muchas personas mencionaron directamente el cambio climático. La condición de archipiélago de Chiloé hace que sea especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, por ejemplo, respecto del aumento en el nivel del mar (Veron et al., 2019). Sin embargo, la mención al cambio climático aparecía a menudo interrelacionada con procesos que ocurren a escala local. Por ejemplo, las personas entrevistadas relacionaron la escasez hídrica no solo con la falta de lluvias, sino también con la irrupción de nuevas actividades económicas en la zona, como pisciculturas, miticulturas, plantaciones forestales y la extracción de turberas (Sphagnum spp.). Así, más de la mitad de las participantes mencionaron que en la actualidad había más plantaciones de especies forestales exóticas (pinos y eucaliptos), fenómeno que relacionaron directamente con la reducción de la disponibilidad de agua en la isla. Una participante mencionaba que “Después que plantamos esos eucaliptos, se nos secó un arroyito que pasaba por ahí. Ahora los voy sacando de a poco, pero el agua no ha vuelto”. 





Es importante destacar que desde la década de 1980 comenzaron en Chiloé las plantaciones a pequeña escala de especies forestales exóticas incentivadas por una política estatal establecida durante la dictadura (Decreto 701). Sin embargo, desde la modificación en 1998 de este decreto que beneficia las plantaciones con pinos y eucaliptos, la superficie plantada con estas especies ha aumentado de manera exponencial, con casi 3.000 hectáreas plantadas entre 2003 y 2012 (Gerding et al., 2014). Algo similar fue observado por las personas entrevistadas con respecto a la disminución del bosque nativo y su relación con la sequía: “Claro que afecta [que se tale el bosque], porque los árboles mantienen la humedad del suelo”, mencionaba un entrevistado. 


Frêne et al. (2022) reportaron que, especialmente durante los meses más secos en verano, los bosques de Chiloé almacenaban hasta 60 % del agua que recibían. Sin embargo, la tala de bosque, ya sea para madera, leña o “limpieza” del bosque para la agricultura (como lo denominan los participantes), una actividad histórica y aún habitual en la isla (Quintanilla & Matute, 2005), afecta la capacidad del suelo para almacenar agua. 


Otro cambio mencionado por la mayoría de los participantes fue la extracción de turberas. En Chiloé, las turberas son ecosistemas esenciales tanto para la acumulación de carbono como para la regulación hídrica (Díaz et al., 2012; León & Oliván, 2014; Iturraspe & Urciuolo, 2021), pero su explotación está en aumento, lo cual afecta al régimen hídrico. Una señora  comentó: “Nuestra agua viene del cielo y de la tierra, de las lluvias, las napas y los pompones [turberas]”, y otra entrevistada dijo: “Antes los pompones no eran tema. Recién se empezó a hablar de eso cuando los empezaron a vender”.


Los autores de este estudio concluyen que dado que las evidencias presentadas por los habitantes locales no están necesariamente documentadas en la literatura científica, los ejemplos presentados en este estudio refuerzan la idea de que múltiples fuentes son necesarias para tener una comprensión holística del cambio climático. Independientemente de si han sido confirmados por la evidencia científica o no, los ejemplos analizados contribuyen a crear una imagen enriquecida de las conexiones entre diferentes motores de cambio, las causas subyacentes al cambio climático y los impactos locales de este fenómeno. Es más, las evidencias presentadas sugieren que su comprensión holística y la de sus impactos debe abordar tanto las causas subyacentes al problema como sus interacciones con otros  procesos históricos y sociales que intensifican sus efectos al agravar vulnerabilidades previas (Whyte, 2017; Bauer & Ellis, 2018). En otras palabras, los casos de estudio presentados aquí refuerzan la idea de que los impactos del cambio climático no pueden separarse del contexto ecológico, social, político, histórico y cultural en el que ocurren (Whyte, 2021).


 

2021 Terminó Como El Cuarto Más Seco Desde 1914, Sumando 13 Años Consecutivos De Sequía


Así lo afirmó el ministro ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, en el marco un de un nuevo balance hídrico y pronóstico del verano, que se realizó en diciembre del año pasado junto a la Encargada de la Oficina Servicios Climáticos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), Catalina Cortés. “El 2021 se está consolidando como el cuarto año más seco desde que tenemos registro en nuestro país, solamente durante los años 1968, 1998 y 2019, tuvimos menos lluvia que la que hemos tenido este año. Con ello también estamos completando ya 13 años consecutivos de sequía”, afirmó el titular del MOP durante la rueda de prensa. 


En ese contexto y dentro de la compleja situación hídrica, dijo que lo más preocupante es la situación actual de los caudales, porque se trata del agua disponible para usar en el consumo: “En el balance de septiembre dijimos que los caudales iban a ser muy bajos, que íbamos a tener mínimos históricos en la zona centro norte, sin embargo, la realidad entre septiembre y noviembre nos indica que la disponibilidad hídrica en las distintas regiones de la región en el centro norte y en centro sur es peor de la que teníamos estimado, particularmente en la zona centro norte”, indicó. 


Moderar Consumo Agua 


Bajo ese contexto, dijo que aunque se han tomado las medidas de corto y largo plazo para asegurar el consumo humano en las ciudades, “hay que sumar otros esfuerzos y por eso quiero hacer un llamado a todas las personas a moderar el consumo de agua, particularmente en esta época de consumos más altos como es el verano. Solo un ejemplo que puede servir, un minuto menos de ducha en una familia de cuatro personas significa 1,5 m3 al mes, eso permitirá bajar en un 10% una cuenta promedio de agua”. 


En esos términos, el ministro explicó que los consumos de agua potable en verano aumentan, por lo que es el muy importante cuidar el agua. “Los consumos en promedio en verano son 30% superiores al invierno, y en el barrio alto de Santiago los consumos suben 60% en el verano e incluso en algunos lugares 100% por sobre lo que se consume en invierno, por lo tanto este es un momento donde podemos hacer un aporte si moderamos los consumos que tenemos”, puntualizó. 


Sequía 


Por su parte, la Encargada de la Oficina Servicios Climáticos de la DMC, Catalina Cortés, informó que “el país en general, la zona centro sur y austral registran un año más de déficit de precipitaciones, el cual se vuelve bastante importante en la zona sur del país que tiene un déficit generalizado en torno al 40%”. Dijo que las ciudades que destacan por tener un comportamiento más bien crítico, son Concepción y Valdivia, donde a la fecha se posicionan en el primer lugar como el año más seco de sus registros (año 1950 y 1961, respectivamente), con un déficit corresponde al 48% para Concepción y 46%, para Valdivia. 


En tanto, que la Región Metropolitana lleva alrededor de 114 mm con un déficit del 67% , considerándose como un año seco, ya que “está dentro de los 4 años más secos de los registros de la Estación Quinta Normal, desde 1914”, detalló la meteoróloga. Finalmente, la experta de la DMC agregó en relación al pronóstico de temperaturas para el verano que “de acuerdo al Pronóstico Estacional, las temperaturas para este verano (Diciembre 2021, Enero y Febrero 2022) estarán Sobre los Rangos Normales en gran parte del país, excepto en la costa norte y también en la región de Magallanes”.

Alerta De Heladas En La Región Del Bio Bío

La Dirección Meteorológica de Chile informó, a través de su subdepartamento de Meteorología Agrícola, que partir de hoy lunes 18 de julio se espera el ingreso de una masa de aire frío, la que producirá bajas temperaturas matinales sobre todo en la zona central del país (desde la Región de Valparaíso y hasta Región del Bio Bío).Se estima que esta condición persistirá hasta la madrugada del día miércoles 20 de julio, esperándose valores entre los -5 y -3 grados principalmente en valles y precordillera. Panorama Agrometeorológico Durante la estación invernal existen algunas especies vegetales sensibles al frío, dependiendo de la región afectada. Así, en la Quinta Región, Metropolitana y parte de la Sexta son afectados principalmente paltos, cítricos. Dependiendo de la intensidad y duración de las heladas, en paltos puede alterarse la producción del año siguiente si se produce daño significativo en las yemas de la planta. Por otra parte, varias especies hortícolas y florales son susceptibles a daños por bajas temperaturas. Igual sensibilidad al frío lo presentan los apiarios (colmenas), los cuales deben contar con algunas medidas de protección. En este sentido es importante enfatizar que las temperaturas mínimas siempre son pronosticadas a nivel de cobertizo meteorológico, es decir, a 1,5 mt de altura. Si un productor posee cultivos bajos, debe considerar que las temperaturas a nivel de la superficie del suelo son, como mínimo, dos grados más frías que las pronosticadas, producto de la mayor densidad del aire frío, el cual, tiende a ocupar los primeros niveles de la superficie, acrecentándose aún más en las zonas bajas del relieve local.

¿Qué Es El Fenómeno Del Niño?

¿Qué Es el FEnómeno Del Niño? 

Término derivado de la "Corriente El Niño", descubierta a comienzos del siglo pasado por pescadores peruanos, con que se denominó a una corriente marina de aguas anormalmente cálidas que aparecía cada cierta cantidad de años, desplazándose desde el norte hacia el sur paralela a la costa sudamericana y que producía una gran alteración en la fauna marina con una importante pérdida en la producción pesquera. Actualmente se sabe que corresponde a todo un fenómeno natural de interacción océano-atmósfera que ocurre en la región del Pacífico intertropical cada cierta cantidad de años y que se caracteriza por presentar condiciones de la temperatura del mar más cálidas que lo normal en una extensa área entre las costas sudamericanas y de Oceanía. 

¿QUÉ OCURRE EN LA ATMÓSFERA EN PRESENCIA DEL NIÑO? 

Los vientos alisios que normalmente soplan en la región intertropical desde América hacia Oceanía, se debilitan y pueden llegar a cambiar de sentido, facilitando así el transporte de aguas calientes características del sector de Indonesia hacia las costas intertropicales sudamericanas y posteriormente hacia el istmo de Panamá y las costas norte de Chile. En la atmósfera media y alta del Pacífico ecuatorial, los vientos del este también se debilitan, permitiendo que la nubosidad convectiva del sudeste asiático se desplace hacia Sudamérica, produciendo intensas precipitaciones en Ecuador y Perú. Estas alteraciones atmosféricas, también hacen que la zona de altas presiones que se ubica sobre el Océano Pacífico frente a la parte norte y central de Chile (anticiclón del Pacífico), se desplace hacia el oeste, debilitando sus efectos en Chile y permitiendo así que los sistemas frontales que provienen del Pacífico sur, alcancen la zona central y norte chico del país, incrementándose la cantidad e intensidad de las precipitaciones en estos sectores. 

¿CÓMO AFECTA EL NIÑO EL CLIMA DE CHILE? 

Cada cierta cantidad de años, se presentan condiciones cálidas en el Pacífico ecuatorial y costas del norte de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, asociadas a disminución de la presión atmosférica, evidenciando así la presencia de un Fenómeno El Niño. Este calentamiento del agua marina inhibe la surgencia en la superficie del mar (afloramiento de aguas frías, ricas en microorganismos, desde las profundidades marinas), aumentándose la temperatura del aire en 1 a 2º sobre lo normal, lo que es sensible en la costa norte de Chile durante el período de máxima intensidad del Niño. La parte central, sur y austral del país no experimentan variaciones térmicas importantes. El elemento climático más afectado por un Fenómeno El Niño es la precipitación. Desde la Región de Atacama hasta la Región del Maule, muchas veces se experimenta un importante aumento en los totales de precipitaciones y en su intensidad, que han dejado consecuencias catastróficas en la infraestructura vial y en algunos sectores económicos del país, como el sector agrícola, ganadero, de vivienda y minero. 

¿PORQUÉ LAS LLUVIAS AUMENTAN EN CHILE DURANTE EL NIÑO? 

 Situación normal: La circulación atmosférica en Chile, que determina las características climáticas del país, está definida por las características de dos factores: el anticiclón subtropical del Pacífico suroriental y el cinturón de bajas presiones subpolares. El primero corresponde a un área de altas presiones semipermanentes que afecta la zona norte y central del país, con fluctuaciones norte-sur en la ubicación de su borde sur durante el invierno (30º a 35º de latitud) y en verano (35º a 40º de latitud). El segundo factor es el cinturón de bajas presiones que se localiza entre los 45º y 55º de latitud sur, cuyos desplazamientos hacia latitudes menores ocurren con frecuencia en invierno, originando el desarrollo de sistemas frontales que incursionan regularmente entre La Serena y Concepción. 
Situación de El Niño: En presencia de un evento de El Niño, el anticiclón subtropical del Pacífico se debilita en el sector oriental (frente a Chile) disminuyendo sus efectos en la zona central y norte chico del país y facilitando el desplazamiento de los sistemas frontales que provienen de la región oeste del Pacífico. Esta condición atmosférica, aumenta la frecuencia de bandas nubosas frontales y las intensifica, generándose así una mayor cantidad de precipitaciones. El desplazamiento del anticiclón subtropical del Pacífico hacia el oeste, facilita la presencia de capas atmosféricas inestables cercanas a la superficie, que se asocian a precipitaciones. 

¿CUÁNTAS VECES SE PRESENTÓ EL NIÑO DURANTE EL PASADO SIGLO? 

Los análisis de registros históricos de la temperatura superficial del mar y de información satelítica de las últimas décadas en la región del Pacífico ecuatorial, definen como períodos cálidos o El Niño, los siguientes años del pasado siglo, en los cuales se inició uno de estos eventos: 1902, 1905, 1911, 1914, 1918, 1925, 1929, 1939, 1941, 1953, 1957, 1965, 1972, 1976, 1982, 1986, 1992 y 1997. Es importante señalar que la mayoría de estos episodios tienen una duración que comprende desde la primavera-verano de un año hasta el otoño-invierno del año subsiguiente. 

¿CÓMO FUE LA PRECIPITACIÓN ANUAL DE SANTIAGO EN AQUELLOS AÑOS DE EL NIÑO? 

En la tabla siguiente se indica la precipitación total anual registrada en Quinta Normal en aquellos años definidos como de comienzos de un evento El Niño. 
 Año / Precipitación (mm) 
1902 / 505.9 
1905 / 615.9 
1911 / 170.0 * 
1914 / 700.5 
1918 / 376.8 
1925 / 258.6 * 
1929 / 354.2 
1939 / 322.6 
1941 / 671.9 
1953 / 583.0 
1957 / 310.4 * 
1965 / 413.4 
1972 / 573.0 
1976 / 200.5 
1982 / 623.4 
1986 / 311.3 * 
1992 / 464.0 
1997 / 709.3 

 La precipitación anual normal de Santiago, es de 312.5 milímetros, por lo tanto se puede apreciar que durante el pasado siglo, de los 18 eventos El Niño ocurridos, en 5 de ellos (señalados con *), la precipitación fue deficitaria; 3 de ellos la precipitación fue en promedio 33% inferior a lo normal y en los otros 2 años fue ligeramente inferior (1957 y 1986). En los otros 13 años, la precipitación fue mayor a lo normal, hasta en un 127% (1997). El promedio de los totales anuales de precipitación de los años con episodio El Niño es de 453.6 mm, 45% superior a la normal anual. 

¿Qué Es El Fenómeno De La Niña?

¿Qué Es El Fenómeno De La Niña? 

Término empleado para describir un fenómeno natural de interacción océano-atmósfera, que ocurre en la región del Pacífico ecuatorial cada ciertos años y que se caracteriza principalmente por presentar condiciones de la temperatura del mar más frías que lo normal en una extensa área, entre las costas de Sudamérica y Oceanía. 

¿QUÉ OCURRE EN LA ATMÓSFERA EN PRESENCIA DE LA NIÑA? 

Los vientos alisios que en condiciones naturales se encuentran en la región intertropical del océano Pacífico, soplando desde las costas americanas hacia el sector asiático, comienzan a ser más intensos, favoreciendo de esta manera el arrastre de aguas superficiales más frías que existen en la región oriental del Pacífico hacia la parte occidental. En la atmósfera media y alta del Pacífico ecuatorial central, bajo estas condiciones frías, aparece una intensificación de la circulación de las masas de aire que descienden desde la alta atmósfera (15 km de altura) hasta la superficie. Esto origina que la zona de altas presiones ubicadas en la parte norte y central de Chile y área oceánica, aumente en intensidad y extensión espacial, impidiendo el ingreso de sistemas frontales y el desarrollo de nubosidad asociada a precipitaciones en las zonas central y sur de Chile. 

¿CÓMO AFECTA LA NIÑA EN EL CLIMA DE CHILE? 

Cada ciertos años se presentan condiciones oceánicas frías en el Pacífico ecuatorial y costas del norte de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, manifestando la presencia de un Fenómeno La Niña asociado a procesos intensos de surgencia (afloración hacia la superficie de aguas frías y profundas por causa del viento). Esto provoca que las condiciones de temperatura del aire sean más frías, entre 1 y 2 ºC por debajo del promedio en la costa norte de Chile, durante el período en que La Niña presenta su máxima intensidad. La parte sur y austral de Chile, no experimenta grandes cambios desde el punto de vista térmico. La precipitación es el elemento climático más afectado. En el país, desde la Región del Bio Bío (Los Ángeles) al norte, aparece un déficit de lluvias importante que predomina gran parte del año. Específicamente, la región central de Chile, entre la V y la VII Región, ha experimentado una disminución de la pluviometría de hasta un 79%, con consecuencias catastróficas en algunos sectores económicos del país, tales como el sector agrícola (secano costero), ganadero, energético (disminución de recursos hidroeléctricos) y minero. 

¿POR QUÉ LAS LLUVIAS DISMINUYEN EN CHILE DURANTE LA NIÑA? 

Estado normal: La circulación atmosférica en Chile, en condiciones normales, se caracteriza por dos factores: el anticiclón subtropical del Pacífico suroriental y el cinturón de bajas presiones subpolares. El primero corresponde a un área de altas presiones de manera casi permanente durante todo el año, afectando la zona norte y central del país, con fluctuaciones norte-sur en la ubicación de su borde sur en el invierno (30 a 35º de latitud sur) y en el verano (35 a 40º de latitud sur). El segundo factor que regula el clima en Chile, corresponde a la ubicación del cinturón de bajas presiones que se ubica entre los 45 y 55º de latitud sur, cuyos desplazamientos hacia latitudes de más al norte ocurren con frecuencia en períodos de invierno, originando el desarrollo de sistemas frontales que incursionan regularmente entre La Serena y Concepción. 
Estado de La Niña: En presencia de un evento La Niña, el anticiclón subtropical del Pacífico suroriental, se intensifica aún más, aumentando su área de acción más al sur de lo normal e impidiendo el normal desplazamiento de los sistemas frontales que provienen de la región oeste del Pacífico. Esta condición atmosférica disminuye la frecuencia de bandas nubosas frontales hacia la zona central y norte y además inhibe el normal desarrollo de la nubosidad de los frentes, que son imprescindibles para la generación de la precipitación. Los anticiclones subtropicales, se caracterizan por tener una gran extensión en la vertical (15-20 km) y horizontal (1000-3000 km) y poseer una estabilidad atmosférica que impide la formación de nubes de origen frontal que causan las precipitaciones. 

¿CUÁNTAS VECES SE HA PRESENTADO LA NIÑA DURANTE EL PRESENTE SIGLO? 

Los análisis de la temperatura superficial del mar en la región del Pacífico ecuatorial, definen como períodos fríos de La Niña, los siguientes años de inicio: 1904, 1908, 1910, 1916, 1924, 1928, 1938, 1950, 1955, 1964, 1970, 1973, 1975, 1988, 1995 y 1998. Es importante señalar que la mayoría de estos episodios tienen una duración que abarca entre la primavera-verano de un año hasta el otoño-invierno del año siguiente. 

¿CÓMO FUE LA PRECIPITACIÓN ANUAL EN SANTIAGO EN AQUELLOS AÑOS DE LA NIÑA? 

Año / Precipitación (mm) 
1904 / 687.0 
1908 / 202.0 
1910 / 270.0 
1916 / 225.3 
1924 / 66.3 
1928 / 340.6 
1938 / 202.0 
1950 / 292.7 
1955 / 193.8 
1964 / 186.4 
1970 / 327.7 
1973 / 172.1 
1975 / 184.3 
1988 / 139.6 
1995 / 172.5 
1998 / 89.3 

La precipitación anual en Santiago (agua caída registrada entre el 01 enero y 31 de diciembre) promedio es de 312.5 milímetros, por lo tanto entre 1900 y 1998, donde la Niña se ha presentado en 16 ocasiones, en 13 de ellas provocó déficit pluviométrico en Santiago y solamente en tres ocasiones superó el promedio. 

Descripción Climática De La Región Del Bio Bío

En la Región del Bio Bío, se marca la transición entre los climas templados de Chile central, con veranos más cálidos y más secos, asociados a una actividad primordialmente agrícola y los climas más lluviosos al sur del río Laja, que definen actividades económicas más relacionadas con la ganadería y la silvicultura. Las características climáticas mediterráneas templadas son las que predominan en esta Región, observándose algunas diferencias dentro de este género, producidas por las diferencias en los montos pluviométricos causados por la latitud y la cercanía al mar. Se distinguen así tres subclimas de acuerdo a la duración de la estación seca y la influencia oceánica. 

* CLIMA TEMPLADO CÁLIDO CON ESTACIÓN SECA DE 4 A 5 MESES 
* CLIMA TEMPLADO CÁLIDO CON UNA ESTACIÓN SECA CORTA (MENOS DE 4 MESES) * CLIMA TEMPLADO LLUVIOSO CON INFLUENCIA MEDITERRANEA 

a. CLIMA TEMPLADO CÁLIDO CON ESTACIÓN SECA DE 4 A 5 MESES. 

Se encuentra en el sector norte de la región y comprende desde la costa hasta una estrecha franja en la frontera con Argentina. Es el mismo clima de la VII Región, con las diferencias que corresponden al aumento en latitud. Las temperaturas medias son inferiores a 13ºC, con 12ºC de amplitud térmica anual y 13ºC para la oscilación diaria. Estos valores son más bajos en la zona costera, al norte de Concepción, entre Curanipe y Tomé, en cambio se incrementan hacia la precordillera. Las precipitaciones anuales superan, en promedio, los 1.000 mm, pero en la alta cordillera la pluviosidad es mucho más alta y de carácter nival, llegando y superando los 3.000 mm. El total que cae en los meses más lluviosos, mayo a agosto, no alcanza el 70% del total anual. Solamente los meses de diciembre a marzo son secos, con totales mensuales inferiores a 40 mm. 

b. CLIMA TEMPLADO CALIDO CON UNA ESTACION SECA CORTA (MENOS DE 4 MESES). 

Comprende la mayor parte de la Región del Bio Bío, extendiéndose también desde la costa hasta la cordillera. La principal característica es una estación seca más corta, que alcanza 4 meses en Concepción, 3 meses en Coihueco y sólo un mes en Diguillín. Las precipitaciones son más abundantes que más al norte y varían desde unos 1.000 mm anuales al oriente de la Cordillera de la Costa hasta más de 3.000 mm en la cordillera, mayormente de carácter nival, pasando por 1.100 mm en Concepción, 1.140 mm en Talcahuano y 1.300 mm en Los Angeles y Mulchén. La precipitación de los meses de mayo a agosto, equivale a un 65% a 70% del total anual, lo que indica que el agua caída de la época de primavera y otoño es importante. En los meses de verano, diciembre a febrero, sólo llueve un 5% a 6% del total anual. El efecto que produce la Cordillera de la Costa, se nota aunque debilitado en la región, al observar los registros anuales de Concepción y Talcahuano, que superan los 1.100 mm y en cambio en Yumbel, detrás del cordón costero pero más al sur, ligeramente se superan los 1.000 mm. Las temperaturas medias son ligeramente menores que en el clima del sector norte: Diguillín presenta 1ºC menos que Chillán, deferencia que también se asume para la costa, partiendo de valores que son 1ºC ó 2ºC inferiores a los del interior. La influencia de la cercanía del mar, se aprecia en las variaciones de la amplitud térmica anual, o diferencia entre la temperatura media del mes más cálido y el más frío: en Concepción es de 7.5ºC, en Diguillín de 10.3ºC y en Coihueco de 11.4ºC. A su vez, la amplitud diaria es baja en Concepción, donde alcanza sólo 10ºC, estimándose en unos 14ºC en el interior y más aún en zonas precordileranas. 

c. CLIMA TEMPLADO LLUVIOSO CON INFLUENCIA MEDITERRANEA. 

Este clima se encuentra en el sector costero sur de la Región, específicamente en la provincia de Arauco. Está muy determinado por la presencia de la parte más alta de la Cordillera de Nahuelbuta hacia el oriente, que le da características de mayor nubosidad y grandes diferencias térmicas y pluviométricas con la zona contigua a la ladera oriental de dicha cordillera, perteneciente a la IX Región. Las precipitaciones continúan aumentando según la latitud, registrándose en Contulmo más de 140 mm más que en Concepción, ubicada 170 km más al norte. La amplitud térmica anual es baja, del orden de 8ºC según los registros de Contulmo. Mientras que la amplitud térmica diaria se estima que es similar a la de Concepción, también del orden de unos 10ºC. 

Fuente: Dirección Meteorológica de Chile.

Sea Un Héroe Del Clima, 2º Parte: Escenario Alternativo

Todos Imaginemos que se dió el paso más significativo para acelerar la transición en todo el mundo del combustible Fósil. Imaginemos que el Congreso de los EE.UU. y las Naciones Unidas logró un acuerdo sobre un régimen nacional e internacional para fijar precios rígidos en el carbón y el petróleo que refleja con exactitud el daño que estos combustibles fósiles están causando en la atmósfera. Si eso sucediera, las cosas seguirían otros caminos.

Lo más obvio es que veríamos muchos más paneles solares y turbinas de viento. De pronto, cualquier persona con una calculadora sería capaz de ver que ya no tiene sentido invertir en una central eléctrica a carbón. Cualquier construcción de un nuevo complejo de apartamentos inmediatamente entiende que está en su mejor interés instalar tubos de agua caliente solar en el techo. En China, el líder mundial en el consumo total de energía, pero también en energías renovables, hay 250 millones de personas que ahora obtienen el agua caliente de esta manera. Sin embargo, esta solución en extremo simple y efectiva aún tiene, como en otros lugares, que luchar contra la fuerza de la gravedad económica. Mientras la electricidad con carbón es absurdamente barata, las fuentes renovables de energía se mantendrán marginales.

Los efectos de un cambio generalizado a limpio y a las energías renovables no se limitan al sector de la energía solamente. Piense en la agricultura. Hemos pasado la mitad de un siglo la construcción de un gigantesco complejo agro-industrial que se ejecuta enteramente con los combustibles fósiles.

Sin embargo, el autor Michael Pollan recientemente calculó que se necesitan 10 calorías de energía fósil para producir una caloría de alimentos. Debido a que el creciente complejo es una máquina y no realmente una granja, los alimentos que producen es terrible en términos de sabor y nutrición, e incluye los residuos tóxicos de los pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintetizados químicamente.
La ironía final es que ahora dedican las mejores tierras agrícolas del planeta, en el medio oeste americano, en el cultivo de maíz de alto contenido en fructosa. Es un culpable principal en la epidemia de diabetes de nuestro país. El efecto dominó sigue y sigue.

Por otro lado, tenga en cuenta lo que sucedería si el precio del petróleo subiera tan alto que esta nación no podía darse el lujo de explotación en la forma preferida por los gigantes de los agronegocios? Lo que sucedería es que necesitaríamos más estadounidenses dedicados a la agricultura más sana con el trabajo y el ingenio humano reemplazar algunos de los combustibles fósiles.

Eso sería aumentar los rendimientos por hectárea y también aumentar la calidad de los alimentos que comemos. Estudios de Investigación reportados por Jules Pretty, pro-rector de la Universidad de Exxes, Reino Unido. En su libro, Agri-cultura, han demostrado que las granjas pequeñas en todo el mundo son habitualmente tan productivos como tierras agro-industriales, y que la agricultura de bajos insumos, también pueden alimentar al mundo con una conversión al por mayor.

Una vez más, esto ya está empezando a ocurrir: Los Mercados de productos del Campo siguen siendo de más rápido crecimiento y es parte de la economía alimentaria de nuestro país, en el último censo agrícola el número de granjas en los Estados Unidos está aumentando por primera vez en un siglo y medio. Es una buena noticia y, potencialmente, una gran noticia, pero la pequeña agricultura, cooperativas y la producción orgánica se mantendrá en una tendencia pequeña, marginal hasta que el precios de la energía, cambie. El día que pase será el día en que cada uno encuentre su camino a un mercado con productos de campo locales.

Cambios útiles serán desplegados, a partir de trayectos de trenes y autobuses sustituirán los coches a la creciente popularidad de los bloques urbanos densamente poblados, como los suburbios perderán su atractivo. Tiendas locales, naturalmente, obtendrán el visto bueno también sobre la cadena de grandes almacenes, y así sucesivamente.

Artículo tomado y traducido de la Revista: Natural awakenings. Octubre 2010. Versión en inglés de Bill McKibben.

Traducción al español gentileza de

Dr. Manuel H. Conejeros.
Quimico/Farmacéutico; Bioquímico.
Ex-Profesor Adjunto de Fisiopatología U. de Concepción.
Experto en Prevención de Riegos.
Ex- Primer Comandante Cuerpo de Bomberos. Concepción. Chile.
Bachelor in Sciences. Medical Technologist Scientific. Florida State. USA.

La Posición Oficial Del Gobierno En La Cumbre Mundial Sobre Cambio Climático

La ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, presentó la postura que llevará Chile a la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático de la ONU, a efectuarse a partir de hoy lunes en Copenhague, Dinamarca.

Acompañada del Director Ejecutivo de Conama, Alvaro Sapag, la ministra sostuvo que, "es necesario actuar de manera urgente en materia de cambio climático. Los costos de postergar decisiones, tanto para el medio ambiente como para las economías mundiales, superarán con creces el valor de adoptar medidas ahora. Chile está comprometido con esta causa y es fundamental y prioritario llegar a un acuerdo en Copenhague".

Consultada respecto al papel que tienen los países desarrollados en esta materia, la secretaria de Estado afirmó que "los países desarrollados deben asumir un compromiso serio y significativo en términos de reducción absoluta en sus niveles de emisión, y comprometer apoyo financiero para las tareas de adaptación y transferencia tecnológica a países en vías de desarrollo".

"Como contrapartida, dijo la autoridad, en el caso de los países en vías de desarrollo -como es el caso de Chile-, debemos sumarnos a los esfuerzos de mitigación a través de acciones apropiadas a nivel nacional (NAMAs, por sus siglas en Inglés) verificables, reportables y medibles, con definición de metas intermedias verificables".

Adicionalmente, señaló la ministra, "en la medida que los países desarrollados asuman su responsabilidad histórica y comprometan apoyo financiero y transferencia tecnológica, para los países en desarrollo será posible reforzar sus compromisos asumiendo metas más ambiciosas".

Por otra parte, respecto a los mecanismos de financiamiento, Uriarte afirmó que es necesario estructurar una única institucionalidad dentro del marco de la Convención, "y que aborde el Cambio Climático en todas sus dimensiones y que canalice, a través de mecanismos a definir, la transferencia financiera desde los países desarrollados a los países en vías de desarrollo", puntualizó.

Por último, la ministra sostuvo que el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas "no debe constituir una excusa para la inacción. Por ello, dijo, "esperamos metas ambiciosas por parte del mundo industrializado y una activa participación por parte del mundo en desarrollo", concluyó.