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¿Por Qué En América Latina No Hay Armas Nucleares?

Una mezcla de geopolítica y compromiso científico condujo a la creación de la primera zona desnuclearizada del planeta.

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En un mundo donde los conflictos entre potencias nucleares constituyen siempre una inquietante posibilidad, América Latina destaca por haberse erigido en la primera región del mundo que apostó por declararse territorio libre de armas atómicas.

 

Ello ocurrió en 1967 con la firma del Tratado de Tlatelolco, suscrito por los gobiernos de Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Uruguay y Venezuela.

 

En el texto se consagra el compromiso de las naciones "a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidos a su jurisdicción", así como la prohibición de prácticas relacionadas de algún modo con el uso bélico de la energía atómica, en una lista que incluye ensayos, fabricación, producción o adquisición de armas nucleares, así como cualquier forma de asentamiento de esta clase de armamento.

 

Del mismo modo, los países latinoamericanos y caribeños firmantes del acuerdo se obligaron a sí mismos a no participar, ni siquiera indirectamente, en cualquier procedimiento vinculado con la industria bélica nuclear.

 

 

OPANAL

Los suscriptores del pacto se encargaron asimismo de precisar una definición de armas nucleares que no estuviera atada a lo que existía para la época y, en su lugar, optaron por enfocarse en sus efectos, lo que dotó al instrumento legal de un carácter atemporal, poco sensible a modificaciones futuras debidas a cambios de aires políticos.

 

"Para los efectos del presente Tratado, se entiende por 'arma nuclear' todo artefacto que sea susceptible de liberar energía nuclear en forma no controlada y que tenga un conjunto de características propias del empleo con fines bélicos. El instrumento que pueda utilizarse para el transporte o la propulsión del artefacto no queda comprendido en esta definición si es separable del artefacto y no parte indivisible del mismo", se lee en el artículo 5 del Tratado.

 

Sin embargo, el Tratado de Tlatelolco constituye la cúspide de otras iniciativas dirigidas a crear zonas no nucleares en el mundo, que fue posible gracias al compromiso de sus especialistas, quienes vieron en la ciencia atómica una oportunidad para mejorar la vida de la gente, y de una responsabilidad con la paz mundial desde América Latina.

 

El camino a Tlatelolco

"La idea de una zona libre de armas nucleares surgió inicialmente en la década de los 50 [del siglo XX]. El primer éxito, que se obtuvo en los espacios deshabitados de la Antártida, consistió en la prohibición de las armas, explosiones nucleares y evacuación de desechos radiactivos en la región", se aviene en recordar José Martínez Cobo, quien ejerció como secretario general del Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina (OPANAL) entre 1981 y 1985.

 

OPANAL

El experto y diplomático ecuatoriano precisa que si bien este pacto "no afectaba a ninguna población", dado que el continente helado no tiene asentamientos permanentes, sí abrió el compás para la firma de otros acuerdos como el Tratado de Moscú (1963), donde "se prohiben los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, el espacio extraterrestre y debajo del agua", y el tratado que impide emplazar armas nucleares en los fondos marinos y en el subsuelo.

 

Empero, explica Martínez Cobo, ninguna de esas iniciativas parecía afectar directamente a las poblaciones humanas. En su lugar, en su día se pensó que "irían seguidos por el establecimiento de zonas libres de armas nucleares en varias regiones habitadas del planeta", que es lo que acabó sucediendo con el Tratado de Tlatelolco.

 

Desde otro costado, asuntos como la Crisis de los Misiles de 1962, que pusieron al mundo al borde de una catástrofe nuclear, también sirvieron de impulso para emprender caminos diplomáticos orientados a mantener a la región fuera de la amenaza que implicaría un enfrentamiento directo entre EE.UU. y su rival de entonces, la Unión Soviética.

 

A este respecto resultó decisivo el trabajo del mexicano Antonio García Robles. Abogado y diplomático, presidió a inicios de la década de 1960 la Comisión Preparatoria para la Desnuclearización de América Latina, cuyo resultado fue la firma del Tratado de Tlatelolco.

 

Su carrera inició en 1939 como funcionario de la Embajada mexicana en Suecia. Luego, tras cumplir labores en la cancillería de su país, participó de hechos trascendentes como las conferencias internacionales que dieron lugar a la formación de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

En la década de 1970 fue nombrado canciller y desde esa posición continuó trabajando en pos del desarme nuclear, lo que le valió ser distinguido por la academia sueca con el Nobel de la Paz en 1982, convirtiéndose en el primer mexicano galardonado con esa distinción.

 

Científicos para la paz

No obstante, los esfuerzos políticos y diplomáticos para garantizar que América Latina se constituyera en una zona libre de armas nucleares no necesariamente habrían llegado a buen puerto –o, al menos, no tan rápidamente–, si los científicos no hubieran estado estructuralmente comprometidos con el uso pacífico de la ciencia nuclear.

 

En la década de 1960 ya estaba suficientemente claro que la construcción de bombas y otra clase de artefactos bélicos cargados de material radiactivo pudo tener lugar porque muchas mentes brillantes de la época se sumaron al aparato militar-industrial de EE.UU. y la Unión Soviética.

 

En contraste, los científicos latinoamericanos especializados en energía atómica apostaron desde siempre al uso pacífico de la energía atómica. Es el caso del venezolano Humberto Fernández Morán, quien en 1954 lideró la creación de un centro dedicado al uso de la energía nuclear con fines médicos en la localidad de Altos de Pipe, a pocos kilómetros de la capital venezolana.

 

Según describe la historiadora Gloria Carvalho en un libro dedicado a Fernández Morán, se trató de "un centro de avanzada mundial dedicado a usos pacíficos de la energía nuclear, con capacidad para estudiar a profundidad el cerebro y curar afecciones y tumores cerebrales con haces de neutrones".

 

Este fue el primer país de Latinoamérica que creó un centro para el uso pacífico de la energía nuclear

 

Ya en 1950, Argentina había creado la Comisión Nacional de Energía Atómica y, ocho años más tarde, con asistencia estadounidense, puso en marcha el primer reactor nuclear de América Latina, destinado a fines de investigación. Lo llamó Enrico Fermi, en honor a uno de los padres de la física nuclear.

 

De igual modo, en 1956, Brasil fundó el Instituto de Energía Atómica (IEA) en São Paulo –el primero de la región–, a lo que siguió la creación de la empresa pública Nuclebras, cuyo objetivo fue desarrollar el uso civil de la energía nuclear.

 

A estos países se sumó México, con el establecimiento de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) en 1956 (conocida luego bajo el nombre de Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias) y en 1964 puso en funcionamiento su primer reactor nuclear, el Triga Mark III, en las instalaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares.

 

En la década de 1960, otras naciones como Chile y Perú dieron pasos semejantes. En todos los casos, los esfuerzos estuvieron orientados a promover la investigación científica en física, química y medicina nuclear; a la producción de radioisótopos para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y a la mejora de capacidades técnicas para futuras aplicaciones energéticas.


El rol de EE.UU. y el presente

Sin embargo, pese a que es innegable que la buena voluntad de los científicos y su espíritu pacifista resultó determinante para que América Latina nunca desarrollara armas nucleares ni se involucrara en actividades destinadas a su fabricación, producción o almacenamiento, no puede dejarse de lado que EE.UU. también fue promotor del uso civil de la energía nuclear en la región, con el programa Átomos para la Paz.

 

¿Podría haber desencadenado EE.UU. una nueva carrera armamentista nuclear?

 

Se trata de una propuesta presentada ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1953 por el presidente estadounidense de entonces, Dwight Eisenhower. En una jugada brillante, el mandatario enfocó su discurso a los para entonces llamados "países en desarrollo" –Sur Global– y presentó la energía atómica "como un medio para alcanzar mayores cotas de progreso y bienestar en el mundo entero", según se recoge en un documento de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).

 

En la misma intervención, Eisenhower apuntó a la necesidad de crear una entidad, de la que también debía participar la Unión Soviética, para controlar el uso de la energía nuclear en el mundo. Tras años de negociaciones, en 1957 se instaló en Viena la primera conferencia de la OIEA, una institución que, sin estar exenta de polémicas, ha resultado clave para vigilar el estatus de los programas nucleares de todo el mundo.

 

En cualquier caso, el establecimiento de zonas desnuclearizadas como América Latina sirve de ejemplo de lo que puede lograrse cuando la voluntad de paz se impone y ello es particularmente relevante en tiempos convulsos. La existencia de programas nucleares opacos como el de Israel, en una zona altamente conflictiva como Oriente Próximo, hacen de esta región un candidato ideal a su declaración como territorio libre de armas nucleares. Lamentablemente, esta iniciativa sigue esperando.

 

Fuente

https://actualidad.rt.com/a-fondo/557434-america-latina-no-hay-armas-nucleares

La Antártica... El Único Territorio Del Planeta Que Vive En Paz

El Tratado Antártico se firmó el 1 de diciembre de 1959 en Washington y entró en vigencia el 23 de junio de 1961.

 

A través de éste, se brinda un marco normativo en relación a: el uso pacífico de la Antártica; la cooperación para la investigación científica; intercambio de informaciones; el régimen de inspecciones de las actividades que se realizan en la Antártica; la condición de statu quo de las reclamaciones territoriales de siete de los países signatarios, entre los cuales se encuentra Chile; la estructura orgánica; las actividades de terceros Estados en la Antártica; y las normas y convenciones para la conservación de los recursos y del ambiente.

 

El Tratado designa a la Antártica como una región de paz y cooperación, abordando además las cuestiones relacionadas con los reclamos de soberanía. Establece que: “en interés de toda la humanidad que la Antártica continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

 

El Tratado fue firmado por los doce países que habían desarrollado actividades en el Continente Blanco durante el Año Geofísico Internacional (1957-58). Los países signatarios fueron: Argentina, Nueva Zelandia, Australia, Noruega, Bélgica, Sudáfrica, Rusia (Unión Soviética), Chile, Francia, Gran Bretaña, Japón y Estados Unidos. Estos países adquirieron automáticamente la condición de Miembros Consultivos.

 

El 50° Aniversario del Tratado fue celebrado el día 6 de abril de 2009 en Washington, con una Declaración Ministerial de los Países Partes.

 

Acuerdos:

 

El Tratado es la base de varios acuerdos complementarios, que junto con las medidas adoptadas en el marco del Tratado Antártico y los acuerdos conexos, suelen denominarse Sistema del Tratado Antártico (STA).

 

El STA es un conjunto orgánico de normas jurídicas y políticas convertido en unas de las experiencias internacionales de mayor proyección tanto por la importancia de sus elevados fines, como por la representatividad de las Partes Contratantes.

 

Los otros acuerdos que integran el sistema son:

 

Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente. (Madrid, 1991)

Convención para la Conservación de las Focas Antárticas, CCFA. (Londres 12-16 de septiembre de 1988)

Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, CCRVMA. (Canberra, 1980)

Descubren Por Primera Vez A Un Orangután Curarse Con Una Planta Medicinal

Un orangután de la isla indonesia de Sumatra fue observado aplicándose la savia de las hojas de una planta medicinal en una lesión que sufrió en un el rostro con el propósito de tratarla. Al cabo de unos días, la herida estaba cicatrizada.


Imagen en la que se aprecia el rostro del orangután antes y después del proceso de curación de su herida. Armas/Suaq foundation /


Un grupo de investigadores de instituciones científicas alemanas e indonesias reveló por primera vez evidencia de un orangután curándose una herida facial con el extracto de una planta medicinal usada por los habitantes del sudeste de Asia, informó el Instituto Max Planck (Alemania).

En anteriores investigaciones se ha documentado a algunas especies de grandes simios ingiriendo plantas específicas para tratar infecciones causadas por parásitos, o frotándoselas en el cuerpo para curar dolores musculares. Sin embargo, los científicos nunca habían visto a un animal salvaje aplicar plantas medicinales para tratar una lesión. 

El primer caso de un animal autocurándose

En un estudio publicado el jueves en la revista Scientific Reports, se reporta el caso de Rakus, un orangután macho de la isla indonesia de Sumatra que fue observado en junio de 2022 usando hojas de una planta conocida localmente como 'akar kuning' ('Fibraurea tinctoria') para curar una herida que sufrió en el rostro, posiblemente como resultado de una pelea con otro simio.

La 'akar kuning' tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, por lo que es usada en la medicina tradicional para tratar la malaria, la diabetes y otras enfermedades. De acuerdo con los especialistas, Rakus fue visto arrancado y masticando hojas de 'akar kuning' tres días después de haber resultado herido.

También observaron al primate aplicándose con los dedos directamente sobre su lesión la savia obtenida de las hojas masticadas. Posteriormente, el orangután cubrió completamente la herida con las hojas masticadas, como si se tratara de un vendaje improvisado. En los días siguientes, los investigadores no detectaron signos de infección en la herida, que al cabo de cinco días estaba completamente cicatrizada.

"Curiosamente, Rakus también descansó más de lo habitual cuando estaba herido", señaló la científica Isabelle Laumer, que señala que dormir influye "positivamente a la cicatrización de heridas, ya que durante el sueño aumentan la liberación de la hormona del crecimiento, la síntesis de proteínas y la división celular".

Debido a que este comportamiento no se había observado antes, los expertos sugieren que Rakus aprendió esta técnica de autocuración de otros orangutanes que viven fuera del parque donde actualmente reside. Esto se debe a que Rakus nació y vivió cuando era joven fuera del área de estudio.

La investigadora Caroline Schuppli sostuvo que "las formas de tratamiento activo de heridas no son sólo humanas, sino que también se pueden encontrar en grandes simios africanos y asiáticos". Al mismo tiempo, comentó que probablemente "exista un mecanismo común" para la identificación y aplicación de "sustancias con propiedades médicas o funcionales a heridas" por parte de "nuestro último ancestro común".

Ley de Protección de Glaciares: Un Paso Urgente Para Garantizar Agua a los Ecosistemas y la Sociedad


Fuente: Fundación Terram

Ecosistema glaciar

A pesar de lo que muchos podríamos pensar, el ecosistema glaciar no solo es la masa de hielo blanca, visible muchas veces. Sino que la componen diversas conformaciones como el permafrost y el ambiente periglacial, las que en su conjunto cumplen roles ecosistémicos fundamentales para la salud de los ecosistemas con los que se relaciona. También con los seres vivos que los habitan, incluyéndonos.


Chile posee, según el Inventario Nacional de Glaciares de 2019 de la Dirección General de Aguas (DGA), 24.114 glaciares, los que representan el 4% a nivel mundial y más del 80% de estos en el continente. Hay que mencionar que esta cifra debiese variar producto de los factores antrópicos indirectos como el cambio climático. Además de los directos, como la intervención y vulneración de glaciares por parte de mineras e hidroeléctricas.


Pero también por los criterios para considerar a los glaciares dentro del inventario que realiza la DGA, ya que este solo considera glaciares por sobre una hectárea. Si bien en las últimas actualizaciones han incorporado glaciares menores, solo son considerados por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental aquellos dentro del inventario.


“Si hay un proyecto minero y dentro del área de concesión hay un cuerpo glaciar no inventariado, esa empresa ni siquiera tiene que informar en su estudio que está ese cuerpo y entonces en la práctica no existe. Eso es súper preocupante”, mencionó sobre la relación con el proyecto de ley de protección de glaciares, Fernanda Miranda, geógrafa e investigadora de Fundación Terram en materias de agua y ordenamiento territorial.


Junto con esto, Miranda agregó que “en la zona central y norte hay muchos glaciares de tamaños menores no inventariados, pero que sí cumplen funciones hídricas y ecológicas relevantes y que no se encuentran protegidos”.


¿Cómo se compone un glaciar?


Los glaciares son mucho más que agua congelada, son ecosistemas sumamente frágiles compuesto por diversas conformaciones como el permafrost y el ambiente periglaciar. El primero es una capa de suelo permanentemente congelada, mezcla de hielo y tierra. El segundo es todo aquello que rodea al glaciar y está influenciado por este.


María Jesús Martínez, vocera de la Coordinación de Territorios por la Defensa de los Glaciares, lo ejemplifica de la siguiente manera, considerando que es poco lo que sabemos como sociedad sobre estos ecosistemas, “es como si tuviéramos un refrigerador, la parte de arriba, el congelador, es el glaciar y la parte de abajo es el ambiente preglaciar”, dijo remarcando la fragilidad e interdependencia de ambas conformaciones.


En este sentido, y a pesar de las declaraciones del exministro de Minería Baldo Prokurika, quien aseguró que hay estudios que demuestran que el aporte hídrico del permafrost en muchos casos es cero, y de esta manera intervenirlo no afectaría la seguridad hídrica, Martínez matizó esta declaración ya que esta formación contribuye a la preservación de las condiciones que generan una estabilidad para que el glaciar se puedan mantener.


“El ambiente periglaciar y el permafrost que está influenciado por estos glaciares, también son una zona de amortiguación de los glaciares. Cualquier impacto pasa por ahí antes de llegar a los glaciares y lo van haciendo mucho más paulatino”, dijo la vocera, recordando que la protección de los glaciares tiene como objetivo reducir la velocidad con que estos se derriten, situación inevitable ya que estos son reductos de la última era glaciar.


Seguridad hídrica y triple impacto de la minería


En un contexto de sequía nacional y de calentamiento climático, el cual seguirá agudizándose de no cambiar nuestra forma de vida y relación con la naturaleza, los glaciares se perfilan como un elemento básico. Ello tanto para asegurar la escorrentía superficial de cauces de aguas como el aporte a napas subterráneas.


“Solo a modo de ejemplo, en la Región de Valparaíso que tiene aproximadamente un millón de habitantes, hoy los glaciares están aportando a la cuenca, desde la zona alta y hasta la zona urbana de Valparaíso con el 80% de agua, que se sabe por estudios, que provienen de las áreas glaciares y no estamos protegiendo como es debido estas fuentes estratégicas”, mencionó Martínez.


Junto con ser reserva de agua, los glaciares también cumplen diversas funciones ecosistémicas “que no pueden ser reemplazadas por un embalse o por la desalinización de agua de mar ya que estos no regulan el clima como sí lo hacen los glaciares y no restablecen el ciclo hidrobiológico en las cuencas. Además, generan impactos ambientales y sociales en los territorios”, aseguró Miranda.


De esta forma, la gestión responsable y normada del agua, en todas sus formas y vista como un ciclo, es una deuda histórica de nuestra legislación. Frente a esta situación la aproximación es múltiple e involucra tanto la creación y actualización de lo normativo, legislativo, la fiscalización e incluso de matriz energética.


Para el académico y economista de Terram, Telye Yurisch, la minería genera un triple impacto hídrico ya que primero, consume un gran volumen de agua en sus operaciones; segundo, contamina el agua que utiliza y también napas subterráneas, lo que no permite su uso posterior; y el tercer lugar, porque se destruyen fuentes de agua como bofedales, humedales y glaciares, afectado gravemente la disponibilidad hídrica.


“Va más allá del discurso de que la minería consume poca agua comparada con la agricultura porque hay que ver el contexto y la proporción. La minería se ubica donde hay poca disponibilidad de agua [principalmente en el norte] y la agricultura donde hay una mayor disponibilidad, como en el centro sur de Chile. Es distinto”, aseguró el economista.


De esta forma, Yurisch tomó los datos del Mapa de Conflictos Socioambientales que realiza el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) para identificar y caracterizar los conflictos mineros. Cuando realizó la caracterización, el mapa del INDH presentaba 118 conflictos ( hoy son 119) de los cuales 33 son conflictos con la minería.


“Hicimos este ejercicio de ver cuántos de estos conflictos tenían relación con una de estas líneas teóricas que te mencionaba y de esos 33 conflictos 29 son por agua: 13 por consumo, 13 por contaminación y 3 por destrucción de fuentes de suministro, que principalmente son conflictos por afectación parcial o completa a ciertos glaciares. El problema político de la minería actual es el agua sin duda, ese es tu talón de Aquiles”, precisó el economista.


La cocción del glaciar


Molestia ha causado a la treintena de organizaciones que componen la Coordinación la postura del oficialismo, de las mineras y de algunos sectores de la oposición de considerar a los glaciares aislados de su entorno y más aún si es que se argumenta que son masas de hielo en declive y que por tanto no habría un daño significativo en intervenirlas. Argumento que deja entrever el sector minero.


De forma paralela vemos al Estado construyendo embalses para de esta forma asegurar una cierta, pero ineficiente, seguridad hídrica. Cuando a luces de la organización la solución está en proteger al ecosistema glaciar con una completa Ley de protección de glaciares.


En este sentido, el lobby minero se ha hecho sentir en las discusiones del Senado ya que, de espalda a la ciudadanía y sin participación de instituciones y organizaciones críticas del actuar de las mineras en nuestro país, se ingresaron indicaciones al proyecto de ley que lo transformaron de forma sustancial al abrir la posibilidad de intervenir las conformaciones antes mencionadas.


“Ingresaron estas indicaciones y quedamos todos perplejos En el último tiempo ha ocurrido un cambio de posición con respecto al permafrost y el ambiente periglacial que no entendemos por qué ocurrió”, lamentó Miranda, ya que desde fundación Terram han seguido de cerca la tramitación del proyecto de ley.


En este sentido la vocera de la Coordinación critica la forma en que se ha tramitado el proyecto de ley, en lo que llama una “cocina” de espalda a la ciudadanía.


Comprender los ciclos para prever


Una de las acciones que afectan de forma directa a los glaciares es la depositación de polvo sobre su superficie producto de la actividad minera y la remoción de tierra, lo que aumenta su captación de calor y por ende su derretimiento. Sin contar las afectaciones directas sobre el ecosistema glaciar como la destrucción de los mismos mediante sondajes y explosiones.


“Se estima que una gota que nace en la cordillera demora 24 horas en llegar al mar, ese es el flujo que tiene el agua desde la cordillera al mar”, destacó Martínez. A su juicio lo que hace falta en la ley de protección de glaciares y en general en la legislación ambiental es entender y proteger los ciclos naturales en su contexto y con sus diversos elementos, sobre todo el del agua.


El principal temor es perder los glaciares de forma acelerada, ya que esto pondrá en una compleja situación la seguridad hídrica de millones de personas. “Las ciudades no podrán subsistir sin el agua de los glaciares, ya que son muy relevantes para el abastecimiento de agua en períodos sin precipitaciones”, alertó Miranda. Razones de peso si consideramos la sequía en la que nos encontramos por décimo segundo año consecutivo y con un territorio con más del 70% de su superficie con algún grado de desertificación, sequía, erosión o degradación de suelo según datos de la Conaf de 2016.


Leer el Artículo completo en Terram.cl

Archipiélago de Chiloé: Evidencias Locales Del Cambio Climático Y Sus Impactos

Autores: Victoria Reyes-García, Julia Vieira da Cunha Ávila y Julián Cabiedes.


Revista Antropologías del Sur. N° 17, 2022, Págs. 103 - 120.


Existe un amplio consenso en que el clima en la Tierra está cambiando. Además, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2022) y el informe conjunto de este con la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) (Pörtner et al., 2021) reconocen la interdependencia de los cambios en el clima con otros cambios globales y locales de carácter ambiental y social, como la pérdida de biodiversidad, el consumo insostenible de recursos naturales, la degradación de la tierra, la urbanización, los cambios demográficos o las desigualdades económicas. Es más, estos informes reconocen que la interacción entre los impactos del cambio climático, que se manifiestan de forma diferente en diferentes áreas del planeta, y los distintos patrones de desarrollo socioeconómico, uso de recursos y patrones de desigualdad y marginación dan lugar a diferentes vulnerabilidades frente al cambio climático, en general afectando de forma negativa la capacidad de adaptación de las sociedades y los ecosistemas (IPCC, 2022). 


Pese a que el cambio climático es global, sus impactos varían en los distintos socioecosistemas. De la misma manera, existen variaciones en las formas en que estos son vividos e interpretados. Así, la forma en que la gente entiende el cambio climático, incluyendo las interpretaciones de las causas subyacentes, las conexiones con otros cambios observados y los impactos en sus formas de vida, está mediada por su experiencia directa y, a la vez, informada por sistemas de conocimiento local (Hulme, 2009; McMichael et al., 2021). En este sentido, en sus numerosas reinterpretaciones, el concepto de “cambio climático” puede incluso aparecer desvinculado del significado que le otorgan los científicos (Fernández-Llamazares et al., 2015). 


Existen tensiones epistemológicas entre las diferentes formas de entender el cambio climático tal y como lo propone el sistema de conocimientos científicos (que promueve explicaciones consideradas objetivas, impersonales y apolíticas) y la experiencia vivida por las comunidades locales (situadas social, geográfica e históricamente) e informadas por otras formas de conocimiento (Jasanoff, 2010). Pero estas tensiones pueden también ser un recurso válido para mapear y comprender sus impactos, así como para proponer formas contextualizadas de adaptarse a ellos (Cramer et al., 2014; Hu et al., 2020; Petzold et al., 2020; Schlingmann et al., 2021). 


El cambio climático afecta desproporcionadamente a los pueblos indígenas y las comunidades locales que dependen directamente de la naturaleza para su sustento (Adger et al., 2013; IPCC, 2022). Dada la magnitud de los impactos y la larga historia de interacción de estas comunidades con su entorno, estas han desarrollado un conocimiento amplio y complejo que les permite detectar cambios en los sistemas físicos y biológicos de los cuales dependen (p. ej., Stigter et al., 2005; Brondizio & Moran, 2008; Junqueira et al., 2021). 


De hecho, existe consenso en que observan muchas de las manifestaciones del cambio climático gracias a su relación directa con la naturaleza y su capacidad de transmitir estas informaciones en el seno de su cultura (Ford et al., 2016; Reyes-García et al., 2016; Savo et al., 2016). Por ejemplo, se ha documentado cómo diferentes pueblos indígenas y comunidades locales han reportado tanto cambios atmosféricos (p. ej., temperaturas y precipitaciones) y biológicos (p. ej., desaparición o disminución de plantas y animales nativos que alguna vez fueron abundantes), como impactos en sus formas de vida (Rautela & Karki, 2015; Ruggieri et al., 2021; Bauer, De Jong & Ingram, 2022). 


Sin embargo, la literatura reconoce también las limitaciones de los sistemas de conocimiento indígena y local. Por ejemplo, debido tanto a la diversidad de sistemas de conocimiento como a la forma en que las diferentes personas experimentan los impactos, existen percepciones diferenciadas sobre las causas y las consecuencias del cambio climático (Hochachka, 2019), así como una multitud de posibles respuestas a dichos impactos (Schlingmann et al., 2021). 


Tal heterogeneidad contrasta con la imagen consensuada que promueve el conocimiento científico. Es más, dado que los sistemas de conocimiento indígena y local privilegian observaciones de cambios a pequeña escala (tanto geográfica como temporal), estos sistemas de conocimiento pueden pasar por alto cambios que ocurren a escala global o cambios con un impacto no visible sin los equipos adecuados (García-del-Amo, Mortyn & Reyes-García, 2020). 


Frente a las limitaciones de los diferentes sistemas de conocimiento para entender la complejidad del cambio climático, se han alzado distintas voces que argumentan que ningún sistema de conocimiento es capaz de abordar dicha complejidad por sí solo (Vogel & O’Brien, 2022) y que la diversidad de sistemas de conocimientos, valores, visiones, experiencias y creencias que caracterizan a la especie humana puede contribuir a dar respuestas complementarias a este desafío global (O’Brien, 2021; Orlove et al., 2022).


"En respuesta a este llamado, en este trabajo analizamos tres formas diferentes de experimentar el cambio ambiental desde una perspectiva local, aportando así a la documentación de la manera como diferentes sistemas de conocimiento y experiencias locales contribuyen al entendimiento del cambio climático y sus impactos. Los tres ejemplos analizados destacan cómo estos pueden ser experimentados localmente de formas muy distintas. La experiencia de las campesinas chilotas enfatiza las conexiones entre diferentes motores del cambio al explicar la sequía y sus impactos en la agricultura. 


El ejemplo de los tsimane’ (Ver Publicación) enfatiza cómo las causas subyacentes al cambio climático se explican no solo desde la experiencia vivida, sino también desde la propia cosmovisión. Finalmente, los ribeirinhos del curso medio del río Solimões (Ver Publicación) enfatizan los impactos del cambio climático en la salud, lo que contribuye a entender las prioridades locales. Aunque en ningún caso estos tres ejemplos pueden considerarse exhaustivos, en su conjunto ejemplifican la diversidad de formas locales de experimentar e interpretar el cambio climático y sus impactos."


En respuesta a este llamado, los autores de este trabajo analizan tres formas diferentes de experimentar el cambio ambiental desde una perspectiva local, aportando así a la documentación de la manera como diferentes sistemas de conocimiento y experiencias locales contribuyen al entendimiento del cambio climático y sus impactos. Para los fines de esta publicación solo publicaré el caso de la experiencia de las campesinas chilotas que enfatizan las conexiones entre diferentes motores del cambio al explicar la sequía y sus impactos en la agricultura. 


Tanto la metodología como los otros casos puede revisarlos en la publicación original para lo cual dejo el link a continuación.

http://revistas.academia.cl/index.php/rantros/article/view/2317/2396


Múltiples causas explican la sequía en el archipiélago de Chiloé, Chile


El archipiélago de Chiloé, en el sur de Chile, es reconocido mundialmente por su agricultura de pequeña escala (Koohafkan & Altieri, 2011). Desde tiempos prehispánicos, los pueblos Chono y Huilliche, habitantes de las casi 40 islas que componen el archipiélago, basaron su alimentación en la pesca, la recolección de productos del bosque y el mar, y la agricultura de pequeña escala (Cárdenas Álvarez & Villagrán Moraga, 2005; Ristaino & Pfister, 2016; Álvarez et al., 2019). En la actualidad, numerosas familias huilliche, así como familias no indígenas, continúan practicando la agricultura de pequeña escala aplicando conocimiento y técnicas locales. 


Este tipo de agricultura, que incluye el cultivo de papas, huertas, quintas de manzanas, praderas, aves de corral y ganado, es el pilar fundamental de la soberanía alimentaria de los habitantes de la isla. Chiloé es también reconocido como un centro secundario de origen de la papa (Solanum tuberosum), con más de 300 variedades nativas registradas (Solano, 2019). En 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) designó al archipiélago de Chiloé como uno de los 62 “sistemas importantes del patrimonio agrícola mundial” (SIPAM), reconociendo así la importancia local y global de este agroecosistema. Sin embargo, diversos procesos de cambio globales y locales están afectando fuertemente la resiliencia de la agricultura en Chiloé y los medios de vida campesinos del archipiélago.


La agricultura chilota ha dependido históricamente de la lluvia. Charles Darwin, en su paso por Chiloé en 1835, describía el clima del archipiélago diciendo:


"En invierno el clima es detestable, y en verano es sólo un poco mejor. Creo que hay pocas partes del mundo, dentro de las regiones templadas, donde cae tanta lluvia. Los vientos son muy fuertes, y el cielo casi siempre nublado: tener una semana de buen tiempo es algo maravilloso"


Sin embargo, el lluvioso y nublado Chiloé pareciera ser cosa del pasado. En las entrevistas, los cambios atmosféricos relacionados directamente con el cambio climático y la sequía (p. ej., menores precipitaciones y mayores temperaturas) fueron las observaciones más frecuentemente mencionadas. Al consultar sobre cambios en el ambiente, la totalidad de las personas entrevistadas mencionaron que actualmente llovía menos, situación que impactaba directamente en sus medios de vida. Muchas otras personas entrevistadas mencionaron que las lluvias ahora duraban menos. “En la antigüedad podía llover semanas sin parar” fue un testimonio recurrente. 


Por otra parte, todos los participantes mencionaron que actualmente las sequías también eran más intensas y las temperaturas más elevadas que en el pasado, y que los ríos y las lagunas ahora estaban secos. En palabras de una de las participantes: “Los animales ya no tienen agua. Nosotras de niñas nos bañábamos en las lagunas, eso ahora es imposible”


Al consultarles sobre las causas de esos cambios, muchas personas mencionaron directamente el cambio climático. La condición de archipiélago de Chiloé hace que sea especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático, por ejemplo, respecto del aumento en el nivel del mar (Veron et al., 2019). Sin embargo, la mención al cambio climático aparecía a menudo interrelacionada con procesos que ocurren a escala local. Por ejemplo, las personas entrevistadas relacionaron la escasez hídrica no solo con la falta de lluvias, sino también con la irrupción de nuevas actividades económicas en la zona, como pisciculturas, miticulturas, plantaciones forestales y la extracción de turberas (Sphagnum spp.). Así, más de la mitad de las participantes mencionaron que en la actualidad había más plantaciones de especies forestales exóticas (pinos y eucaliptos), fenómeno que relacionaron directamente con la reducción de la disponibilidad de agua en la isla. Una participante mencionaba que “Después que plantamos esos eucaliptos, se nos secó un arroyito que pasaba por ahí. Ahora los voy sacando de a poco, pero el agua no ha vuelto”. 





Es importante destacar que desde la década de 1980 comenzaron en Chiloé las plantaciones a pequeña escala de especies forestales exóticas incentivadas por una política estatal establecida durante la dictadura (Decreto 701). Sin embargo, desde la modificación en 1998 de este decreto que beneficia las plantaciones con pinos y eucaliptos, la superficie plantada con estas especies ha aumentado de manera exponencial, con casi 3.000 hectáreas plantadas entre 2003 y 2012 (Gerding et al., 2014). Algo similar fue observado por las personas entrevistadas con respecto a la disminución del bosque nativo y su relación con la sequía: “Claro que afecta [que se tale el bosque], porque los árboles mantienen la humedad del suelo”, mencionaba un entrevistado. 


Frêne et al. (2022) reportaron que, especialmente durante los meses más secos en verano, los bosques de Chiloé almacenaban hasta 60 % del agua que recibían. Sin embargo, la tala de bosque, ya sea para madera, leña o “limpieza” del bosque para la agricultura (como lo denominan los participantes), una actividad histórica y aún habitual en la isla (Quintanilla & Matute, 2005), afecta la capacidad del suelo para almacenar agua. 


Otro cambio mencionado por la mayoría de los participantes fue la extracción de turberas. En Chiloé, las turberas son ecosistemas esenciales tanto para la acumulación de carbono como para la regulación hídrica (Díaz et al., 2012; León & Oliván, 2014; Iturraspe & Urciuolo, 2021), pero su explotación está en aumento, lo cual afecta al régimen hídrico. Una señora  comentó: “Nuestra agua viene del cielo y de la tierra, de las lluvias, las napas y los pompones [turberas]”, y otra entrevistada dijo: “Antes los pompones no eran tema. Recién se empezó a hablar de eso cuando los empezaron a vender”.


Los autores de este estudio concluyen que dado que las evidencias presentadas por los habitantes locales no están necesariamente documentadas en la literatura científica, los ejemplos presentados en este estudio refuerzan la idea de que múltiples fuentes son necesarias para tener una comprensión holística del cambio climático. Independientemente de si han sido confirmados por la evidencia científica o no, los ejemplos analizados contribuyen a crear una imagen enriquecida de las conexiones entre diferentes motores de cambio, las causas subyacentes al cambio climático y los impactos locales de este fenómeno. Es más, las evidencias presentadas sugieren que su comprensión holística y la de sus impactos debe abordar tanto las causas subyacentes al problema como sus interacciones con otros  procesos históricos y sociales que intensifican sus efectos al agravar vulnerabilidades previas (Whyte, 2017; Bauer & Ellis, 2018). En otras palabras, los casos de estudio presentados aquí refuerzan la idea de que los impactos del cambio climático no pueden separarse del contexto ecológico, social, político, histórico y cultural en el que ocurren (Whyte, 2021).


 

Fallece Adriana Hoffmann, Botánica y Bióloga Chilena

 Este domingo se dio a conocer el fallecimiento de la botánica y bióloga  Adriana Hoffmann, hija del médico chileno Franz Hoffmann y de la psiquíatra Helena Jacoby. Nacida en 1940, fue estudiante de la carrera de Agronomía de la Universidad de Chile, de la que poco después se retiró para posteriormente profundizar sus conocimientos sobre la botánica y preservación de la naturaleza.

Fuente: Radio Universidad de Chile



Durante las años noventa, Hoffmann fue miembro la ONG Defensores del Bosque Chileno, donde comenzó a fomentar la concientización sobre el medio ambiente. De hecho, en 1997 fue reconocida por las Naciones Unidas como una de las 25 líderes ambientalistas de esa década. Además, se desempeñó como directora de la Conama a principios del 2000.

Por otra parte, fue coautora del libro  “Cómo Margarita puede cuidar su salud y ayudar a cuidar el planeta”, publicando además “La tragedia del bosque chileno” y la guía “Flora silvestre de Chile. Zona araucana”.

La noticia de su deceso fue comunicada por su hija Leonora Calderón en su cuenta de Twitter, donde además informó que el velatorio de la bióloga y botánica serán hoy a partir de las 15:30 en el Parque del Recuerdo

Impuesto a la Ñuke Mapu


En el mes del año nuevo Mapuche (We Tripantu) y ad portas de recibir el acontecimiento más grande de la historia de Chile y el más importante para la humanidad, la COP25, nuestro país sigue dando señales ambiguas en relación al fomento de las energías verdes, limpias y gratuitas que el Eterno, Ngue Nechen nos entregó para administrarlas con sabiduría. 

Me refiero particularmente a esta figura denominada “Compensación por el impuesto verde”, según lo establece la reforma tributaria 2014, este impuesto equivale a $ 5 Dólares por tonelada emitida de CO2, el más bajo del mundo (muchos países cobran $ 30 Dólares), de 84 centrales que pagaron $ 172,9 Dólares al 2018, el 13,6 %, o sea, $ 23 millones de Dólares serán devueltas a las termoeléctricas según reforma tributaria 2014 y lo que es más contradictorio es que de esas 84 centrales, casi el 60 % son centrales de Energías Renovables que prácticamente no emiten CO2, en definitiva, son 14 las centrales Termoeléctricas que se distribuirán esta devolución. 

¿Qué les parece?, un impuesto disfrazado de “compensación”. Esta no es la forma de incentivar la inversión en energías limpias, es todo lo contrario a lo que hacen otros países que subsidian a las ERNC.

Chile se ha convertido en la panecea de los combustibles fósiles y les ganamos por goleada a todos los países del cono sur en las emisiones de CO2 brutas per cápita. Si todos los países emitieran CO2 como lo hace Chile, ya tendríamos al mundo sobre los 4° C (un infierno).


Adán Carimán
Lonco Moluche


Municipalidad De San Fabián Solicita Revisión De La Resolución Ambiental Por Proyecto Punilla

La Ilustre Municipalidad de San Fabián de Alico, representada por su máxima autoridad comunal, la Alcaldesa, la señora, Lorena Jardua Campos, solicita la revisión de la Resolución de Calificación Ambiental Nº 18 de fecha 15 de noviembre de 2010, que aprecia circunstancialmente el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto “Embalse Punilla, VIII Región”. De acuerdo al artículo 25 quinquies de la Ley Nº 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente.

La Sra. Lorena Jardua Campos, alcaldesa de San Fabián de Alico en conjunto a  los concejales  Rodrigo Ávila, Jaime Meriño, Juan Carlos Parada y Fernando Jiménez y dirigentes comunales, solicitó  al Servicio de Evaluación Ambiental de Concepción la revisión de la Resolución de Calificación Ambiental debido a cambios que no han sido considerados en el proyecto, entre los que  destacan los siguientes: el reasentamiento de comunidades, nueve años han pasado desde el inicio de la tramitación, por ende el capital humano del área a variado y cambiado; la declaración  de la zona como reserva de la biósfera Unesco, con fecha 29 de junio de 2011 el Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja, fue declarada por UNESCO como Reserva de la Biósfera, a solicitud del Comité Ejecutivo creado en el año  2006,  en el marco del Convenio de Cooperación Multisectorial para la conservación de la cordillera de la Región del Bio Bio. Es necesario señalar que las Reservas de la Biosfera son zonas de ecosistemas, que la comunidad internacional reconoce como tales en el marco del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO; riesgos geológicos, las condiciones originales de emplazamiento del embalse han variado drásticamente; y la inundación con 600.000.000 metros cúbicos de agua puede ser riesgosa en tanto no se verifiquen las variaciones detectadas por el SERNAGEOMIN y se tomen en cuenta las recomendaciones hechas por los expertos de dicho servicio y por la Universidad de Chile en el sentido de abundar los estudios en la materia; riesgo de actividad volcánica, una erupción del complejo Volcánico Nevados de Chillan pasará por el cauce natural del Río Ñuble, por donde bajará todo el material piroclástico proveniente de la explosión, lapillis,  greda, ceniza y bombas volcánicas.

La máxima autoridad comunal de San Fabián de Alico, la Alcaldesa Lorena Jardua Campos, expresó su preocupación por el tema  e insistió en la  revisión por parte del Servicio de Evaluación Ambiental, referente al Proyecto Punilla.

Seremi De Energía Llamó A Hacer Buen Uso De La Leña

El 90% de las familias del sur de Chile utiliza leña para calefaccionar sus hogares, por lo que la comunidad debe poner atención en el adecuado uso de este combustible.


El Secretario Ministerial de Energía de la macrozona Maule, Bio Bío y La Araucanía, Rodrigo Torres Hermosilla, hizo un llamado a la comunidad a hacer un uso adecuado de la leña, combustible sólido que constituye la tercera fuente de energía en Chile, y la primera en la zona sur del país.

La autoridad regional, hizo especial énfasis en la compra de leña seca, con un nivel de humedad inferior al 25%, puesto que el proceso de combustión es mejor lo que aumenta el poder calorífico; y que ésta sea almacenada bajo techo durante el invierno, procurando que no tenga contacto directo con el suelo.

“El llamado es a que la comunidad compre leña seca, lo que se identifica por su color opaco, porque tiene grietas en los extremos y la corteza se ve semidesprendida, a diferencia de la leña recién cortada que tiene un color vivo y mayor peso” especificó el Seremi y ejemplificó argumentando que “un metro cúbico de leña que no ha tenido un proceso de secado óptimo, contiene más de 177 litros de agua, lo que genera una alta emisión de partículas contaminantes, además de perder poder calorífico, porque la energía se utiliza primero en secar la leña y luego en generar calor”.

 “Haciendo un buen uso de la leña, se puede ahorrar hasta un 40%, puesto que es más eficiente el proceso de combustión, lo que por una parte depende de la tecnología del artefacto que se esté utilizando, pero principalmente de las condiciones de humedad de la leña. Es importante además que, para que se haga un buen uso de estos sistemas de calefacción, se mantenga el tiraje abierto, es decir, mantener abierta la entrada de aire y cargar la estufa con la cantidad de leña necesaria, alimentando el fuego en la medida que se vaya consumiendo”, aclaró.

A partir del 1 de octubre, todos los calefactores a leña que se comercialicen en el país, deberán contar con la certificación que entregarán laboratorios autorizados por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), sello que respalda el cumplimiento de las condiciones que establece la “Norma de Emisión de Material Particulado, para los Artefactos que combustionen o puedan combustionar Leña y derivados de la Madera”, con el objetivo de reducir las emisiones, aumentar la eficiencia energética y materias de seguridad, que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la comunidad.

Aprueban Primer Programa Para Energías Renovables Para MIPYMES En Chile

Como una iniciativa inédita en el país, las empresas de menor tamaño de la Región del Bio Bío tendrán acceso a un fondo especial para financiar la instalación de proyectos de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), luego que el CORE aprobara por unanimidad 590 millones de pesos para la ejecución del programa propuesto por la Seremi de Energía y el Centro de Energías Renovables (CER).
Los recursos, que serán operados por ambas instituciones, permitirán financiar hasta 15 millones de pesos, con un tope de hasta el 80% del costo total, por proyecto, al que podrán postular los distintos sectores productivos de la región.

Con la votación unánime del Consejo Regional, el Bio Bío se convierte en la primera región en crear un instrumento específicamente diseñado para empresas de menor tamaño, con el objeto de favorecer y fomentar el uso de energías renovables en la generación energética.

Al respecto, Rodrigo Torres Hermosilla, Seremi de Energía, destacó que "somos la primera región del país en contar con un instrumento que apoya la competitividad de las MIPYMES de todos los sectores productivos a través de la implementación de soluciones ERNC, iniciativa que además ubica al Bio Bío como pioneros en el fomento de estas tecnologías y el aumento de empleos verdes".

“Uno de los aspectos que destaca del programa, es que podrán postular a estos recursos empresas dedicadas a diferentes rubros, por ejemplo, agrícola, comercio, turismo, metalmecánica, educación, servicios, entre otros” agregó la autoridad regional.

En ese sentido, María Paz De La Cruz, Directora del CER, explicó que “inyectar 590 millones de pesos a la economía local es todo un hito ya que estamos hablando de recursos que irán directamente a las empresas para mejorar su competitividad y reducir costos de producción, al ofrecer una alternativa a los combustibles fósiles”.

El programa involucra el financiamiento de tecnologías como sistemas solares fotovoltaicos para generación eléctrica o para regadío; sistemas solares térmicos y gasificadores de madera para agua caliente sanitaria y calefacción; biodigestores para producción de gas; micro centrales hídricas; y sistemas eólicos de baja potencia para electricidad.

Lonco Moluche Participa En El Foro De Energía De Cámara Chileno Norteamericana de Comercio



Dirigente Moluche fue invitado a participar en el foro del consejo de energía de AmCham, donde tuvo una destacada participación sobre el Convenio 169 y las dificultades que tiene el Estado de Chile y el Empresariado en su aplicación efectiva, para nadie es un misterio que el sector energético Chileno atraviesa un periodo que exige grandes desafíos. Algunos de ellos dicen relación con los necesarios consensos respecto a la matriz energética que el país necesita. Uno de estos desafíos para el sector dice relación con los proyectos y los pueblos indígenas, la comunicación con el entorno social, aspectos que el Consejo de Energía Chile-EE.UU. desea abordar.

En la oportunidad expuso el abogado Cristián Franz, experto en Convenio 169 de la OIT, tema que ha estado en el centro de la discusión en el último tiempo.

Sin lugar a dudas la participación del dirigente Moluche, el Lonco Adán Carimán, le dio una connotación muy especial a este foro, ya que quizás por primera vez un dirigente mapuche se sienta de igual a igual con el sector empresarial para discutir un tema tan delicado como lo es la Matriz energética de Chile, el foro fue muy distendido y cordial y donde el empresariado escuchó con mucho respeto la opinión de Lonco y que en lo medular expresó lo siguiente: 

Es obligación del Estado de Chile hacer la Consulta a los pueblos originarios cuando se trate de temas Administrativos y Legislativos que afecten a estos pueblos, pero esto no exime a los empresarios a realizar las consultas cuando tienen proyectos en territorio indígena, el Estado no puede hacerle la pega a los empresarios en relación a las consultas que ellos tienen que realizar con los representantes de estas comunidades, en este sentido el dirigente moluche postula que el estado es el fiscalizador y garante de que estas consultas se realicen de buena fe, porque cuando las cosas se hacen mal por parte del empresariado, el responsable es el Estado de Chile ante las Naciones Unidas. 

Lo novedoso que expresó el Lonco fue que el Banco Mundial tiene unas Directrices Operativas similar al convenio 169 que le impone a los inversionistas o prestatarios, en que les exige un plan de desarrollo social y económico para las comunidades, todo esto recogido de la Legislación Internacional y comparada, en definitiva el empresariado sabe de antemano que tiene que cumplir el convenio 169 si o si, de lo contrario no hay préstamo. En la oportunidad el dirigente entregó a los asistentes un proyecto de energía solar elaborado por su comunidad, a todos los asistentes, la que se adjunta.

Entra En Funcionamiento Segunda Central Mini-Hidroeléctrica En La Región Del Bio Bío


La Central Renaico, aportará con 6,3 MW de generación a partir de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), contribuyendo a la diversificación de la matriz energética.

El Secretario Regional Ministerial de Energía, Rodrigo Torres Hermosilla, visitó la Central Hidroeléctrica Renaico ubicada en la comuna de Mulchén, segunda generadora mini-hidro de pasada que entra en funcionamiento en la Región del Bio Bí, con capacidad de 6,3 MW y construida en marco de un convenio suscrito entre la Asociación de Canalistas del Canal Bio Bío Sur y la empresa Mainco.

La central, que finalizó la construcción en diciembre de 2012, se encuentra en proceso de marcha blanca y comenzará a inyectar al Sistema Interconectado Central (SIC) durante el mes de junio, con lo que la región aportará a la matriz energética 16,2 MW de este tipo de energía renovable no convencional.

Durante la visita, el seremi tuvo la oportunidad de conocer las instalaciones y conversar con el Gerente General de la empresa, Patricio Guerrero, quien destacó el subsidio permitió el desarrollo de estudios de preinversión para este tipo de centrales, y los resultados exitosos de un buen trabajo con la Asociación de Canalistas, permitiendo un uso eficiente del recurso hídrico.

“La Estrategia Nacional de Energía, establece en su segundo pilar el despegue de las ERNC y, por lo tanto, es un compromiso que tenemos con este tipo de generación de electricidad, que es limpia, segura y competitiva” precisó el Seremi.

Torres añadió que “esta es la segunda central mini hidroeléctrica que entra en funcionamiento en la región, y en ese sentido, es importante destacar la contribución que hace a la diversificación de la matriz energética de la región y de país”.

El convenio suscrito con la Asociación de Canalistas, involucra también la construcción del proyecto Central Hidroeléctrica Alto Renaico, que utilizará las aguas del mismo canal, y que contempla una generación de 1,5 MW.