Los Ángeles - Laguna Esmeralda de Los Ángeles


Aprovechando una antigua cantera abandonada, en la década del ’20, por iniciativa de Alberto Urenda, se desvió el canal Municipal desde la avenida Ricardo Vicuña, conformando esta bella laguna urbana, que hasta los años 60 fue centro de atracción y de intensa vida recreativa de todos los estratos sociales de la ciudad.

Luego de un período de semiabandono, fue recuperada, manteniéndose como uno de los paseos favoritos para los enamorados.

En la década del ’80 se pavimentaron sus caminos interiores y se instalaron luminarias, sistema que fue reforzado en 1996 con un nuevo proyecto de iluminación.

En 2005 se habilitó un área de juegos infantiles con dinosaurios gigantes.

Su mayor gloria la vivió en aquellas épocas en que se efectuaban allí festivales, bailes y farándulas de primavera, a mediados del siglo XX.

Ver galería!

Los Ángeles - Clavadistas del Salto del Laja


Sin miedo a saltar. El paisaje que ofrece el Salto del Laja se convierte en un polo de atracción irresistible para las hordas de turistas que ahí transitan. Al observar la cascada se sabe que esta maravilla natural es sólo para admirarla, ya que al apreciar la altura desde el puente, provoca vértigo hasta a los más valientes.

Sin embargo, no todos piensan igual, ya que hay quienes se atreven a desafiar la gravedad y la fuerza del río. Es lo que hace un grupo de 14 clavadistas de 10 a 25 años, que, probando su técnica y atrevimiento, los fines de semana del verano, ofrece un espectáculo de riesgo y dominio a todos los presentes, lanzándose a las aguas del río, en el sector del puente.

Pero no cualquiera hace esta hazaña. De hecho estos muchachos han crecido en la zona del Salto, lo que les ha permitido desde niños conocer la fuerte corriente de las aguas del Laja y dejar atrás el miedo.

Los clavados los realizan desde diferentes puntos. Algunos de los osados nadadores se lanzan del puente superior, zona baja y en las juntas del río, en fin, de los distintos lugares que permitan realizar un buen salto. Sin embargo al enfrentar los 35 metros de altura, la adrenalina se convierte en la madre de la aventura, porque no cualquiera es capaz de enfrentar este desafío.

La técnica que aplican estos autodidactas son también variadas, entre las que se destacan el vuelo del ángel y la carpa, demostrando siempre condiciones innatas para enfrentar la fuerte corriente del río.

Los muchachos que realizan este espectáculo son los conocidos charqueros que trabajan en el sector, e hijos de los artesanos de la Feria Artesanal. Todos ellos han querido darle un nuevo auge turístico al Salto con esta actividad que han realizado durante años, pero ahora de manera especial. Es por eso que los audaces nadadores brindan al público un espectáculo muy particular.

Además, debido a sus conocimientos de las aguas en ese sector, son los primeros en prestar ayuda a las personas que caen a las aguas de este curso fluvial. Cada temporada de verano, logran salvar a varios visitantes de las caudalosas aguas del Laja y, en los casos más lamentables, a los cuerpos de las víctimas de la imprudencia.

Los Ángeles - Saltos del Laja, Los Ángeles Provincia de Bio Bío.


Aunque estas cataratas eran conocidas por tribus primitivas vecinas, los primeros ojos que contemplaron este lugar con espíritu turístico, fueron los del gobernador español Manuel de Amat y Juniet.

El Gobernador conoció el lugar con ocasión de un parlamento celebrado en 1756 en las cercanías del salto con mapuches y pehuenches.

El parlamento se realizó en la víspera de Navidad y en su descripción del salto dice Amat : "El ruido que causa es tanto que en tres o cuatro cuadras de distancia no se puede conversar sino en voz alta y a mayor distancia se padece la lluvia de la niebla que levanta el viento si es contrario".

El salto fue un punto importante también en la historia. Como parte del río Laja, constituyó la llamada "Isla de la Laja", que era el espacio que delimitaba el río Laja por el norte, el río Bio Bío y Duqueco por el sur. Este triángulo arenoso semidesértico, tuvo una trascendencia histórica, aunque al comienzo el indígena y español eludió tan inhóspita región, representando la tierra de nadie en la secular Guerra de Arauco.

Saltos del Laja, Sector la Playita El río Laja nace en el lago de igual nombre y se inicia su descenso teniendo como tributarios al río El Toro, Polcura, Trubunleo y Rucúe. Recorre 148 kilómetros en dirección central oeste, hasta llegar al salto; en todo su trayecto está rodeado de arenales.

El Salto del Laja esta constituido por tres caídas independientes. Su origen se debe a la presencia de bancos alternados de tobas endurecidas y areniscas blandas, perforadas en parte por las aguas. Aguas servidas del Salto, el río es tranquilo pero muy bajo, pudiendo ser vadeado con gran facilidad. Aguas abajo, se reduce a un profundo y angosto cañón de unos cuatro kilómetros de largo y veinte metros de ancho en que corre con gran velocidad.

Continuando su viaje, el Laja confluye con el río Claro hasta unirse con el Bio Bío, culminando su recorrido tras andar 177 Kms. desde su nacimiento en el Cerro Campamento en la alta cordillera.

Saltos del Laja, Clavadistas del Salto Las caídas de agua del río Laja o Salto del Laja, tiene una altura de 55 mts., la principal, que se ve desde la carretera; la segunda caída que da hacia el este, tiene una altura de 35 mts. y el tercer salto que se ubica en medio de los anteriores mide unos 20 mts., siendo notorio su caudal cuando en primavera crece el río producto de los deshielos.

El paisaje circundante está constituido por vegetación tipo nativa tipo esclerófilo con especies de boldo y quillay y xerófitas como el espino (que encuentra aquí su límite sur de distribución), y árboles como álamos, eucaliptus y sauces entre otros. Lo que configura un atractivo turístico de nivel internacional.

En cuanto al equipamiento turístico, a orillas del salto se levanta el complejo turístico "Hostería y Cabañas Salto del Laja", que cuenta con una hostería y cabañas con departamentos para recibir hasta cien huéspedes tiene además, una piscina con agua del río. Caballos para excursiones y un parque con ciervos y llamas. Cruzando la carretera y al borde del río, se encuentra el complejo turístico Los Manantiales con una hostería de varios niveles con una excelente vista del salto.

Además cuenta con cabañas y departamentos, tres piscinas naturales, canchas deportivas y para quienes gustan de la vida al aire libre, existe un completo y bien acondicionado camping.

Un par de kilómetros del puente carretero, desviándose hacia la izquierda por un camino de tierra se llega al costado sur del río Laja, donde existen verdaderas piscinas naturales con numerosos camping de distinta capacidad y servicios.

Los Ángeles - Aeródromo María Dolores


En la década de los ’60, estaba el boom por la aeronáutica y la conquista del espacio. El hombre surcaba el aire cada vez más rápido en los aviones a reacción y alcanzar la Luna fue un sueño hecho realidad a fines del mismo periodo.

Y la ciudad de Los Ángeles tampoco estuvo ajena a esos acontecimientos. En ese mismo tiempo, el 21 de junio de 1968, se inauguró el aeródromo María Dolores, distante cinco kilómetros al norponiente de la ciudad. Era tal la importancia por hacer soberanía en los cielos que incluso estuvo el propio Presidente de la República de la época, Eduardo Frei Montalva, en la inauguración del nuevo terminal. A las 10 de la mañana de ese día, el Jefe de Estado cortaba la cinta tricolor y se daba por iniciado el tráfico aéreo.

El terreno para el aeródromo fue donado por el médico angelino Alonso Acuña Rebolledo, quien - en la década del ‘60- cedió 106 hectáreas de uno de sus predios que estaba dedicado originalmente a la ganadería y lechería.

La denominación del terminal aéreo se debe a que ése era el nombre de la madre del benefactor, María Dolores Rebolledo viuda de Acuña.

Sobre ese terreno fue emplazado un recinto de 900 metros cuadrados, el cual fue inaugurado en junio de 1968, siendo considerado uno de los más modernos de la zona sur del país en su época.

Sin embargo, el devenir del aeródromo ha tenido altibajos. La primera gran limitante fue el estado de los ocho kilómetros del camino de acceso (recién en los años ’80 fue asfaltada la ruta y en los ’90 se mejoró definitivamente).

También hubo un tiempo en que el recinto fue entregado en comodato y fue usado como una discoteque (se llamaba Aeroteca 2000).

Sin embargo, los mayores inconvenientes han venido por el irregular flujo aerocomercial. Aunque en sus inicios hubo operaciones de una aerolínea, la actividad nunca ha podido consolidarse.

En los años ’90, después de la presión de autoridades y la comunidad en general, se logró la reanudación de los vuelos comerciales entre Los Angeles y el aeropuerto internacional de Santiago.

Importante fue la ampliación de la pista (tiene mil 700 metros de extensión) y la instalación del sistema de luces de aproximación, que se ejecutaron con cargo al Ministerio de Obras Públicas. En 1994, fue Ladeco la aerolínea que comenzó sus operaciones con una disponibilidad de, su inventario, naves acordes con las características requeridas, tales como el Boeing 737-200 ADV, el BAC 111 o bien el BAE 146.

Sin embargo, al cabo de unos años, desistió de continuar con sus vuelos debido a la falta de una cantidad permanente e importante de pasajeros.

Pero pronto aparecieron otras nuevas líneas de menor tamaño que operan con jets con capacidad de hasta 15 pasajeros. Alta y Avant hicieron esfuerzos por mantener sus operaciones pero los problemas financieros y la descarnada competencia con las grandes aerolíneas, respectivamente, hicieron que ambas cesaran sus operaciones.

Los Ángeles - Caballos de O´higgins. ¿Iguales?


Parecen la misma estatua de Bernardo O’Higgins sobre un brioso caballo pero no. No se confunda. La imagen de la izquierda no es la que está instalada desde el 22 de noviembre del año 2002 en la Plaza de Armas de Los Ángeles, sino que es la que existe hace ¡¡¡15 años!!! en el Parque Monumental construido en homenaje al Padre de la Patria, en la ciudad de Chillán Viejo.

Su color más oscuro delata el paso del tiempo en uno y otro monumento pero las similitudes en cuanto a sus figuras y formas son más que evidentes. También lo son en sus características de los materiales empleados en su construcción.

En el sitio web de la Municipalidad de Chillán Viejo (www.chillanviejo.cl) se cuenta que el Monumento Ecuestre al Libertador fue inaugurado el 20 de agosto de 1987 y encargada por la Municipalidad de Chillán a una fundición de Santiago, según el proyecto del escultor Claudio Caroca Calderón.

Está ubicado en el Parque Monumental, en el patio principal, sobre una plataforma de concreto y granito. Pesa tres toneladas, mide 4 metros de altura y es de bronce macizo. Presenta a Don Bernardo montado en un brioso corcel chileno en ademán de saludo triunfal.

La misma imagen - salvo algunas leves diferencias (trate de descubrirlas)-, está en Los Angeles desde el año 2002, como corolario de las obras de construcción de la nueva Plaza de Armas de esta ciudad. Fue construida en una fundición en Santiago, pese 3 mil 700 kilos y también mide cuatro metros de alto. Su costo fue superior a los 47 millones de pesos, detalle que no se precisa para el monumento existente en Chillán.

La salvedad es la placa de bronce colocada que dice: "La ciudad de Chillán al más ilustre de sus hijos, Capitán General Bernardo O’Higgins R., Agosto 20 de 1987", mientras que la de Los Angeles hace referencia a la gestión municipal.

Los Ángeles - Diga Los Ángeles a secas


“¡¡La ciudad de Saantaa Maaríaa de Los Angeeeles!!” exclamaban los locutores en las ceremonias oficiales de hace algunos años en la comuna. Con mucha pompa, la denominación de la comuna capital de la provincia de Bio Bío ha sido (y todavía lo es en muchos lugares), parte habitual de nuestras vidas.

Sin embargo, y aunque ya se ha publicado en ocasiones anteriores, el nombre de la ciudad – con el Santa María - no es sino un error histórico.

Para aclarar el punto, vayamos por partes.

El origen de la ciudad se remonta por allá por el 26 de mayo de 1742, cuando el gobernador de la Capitanía General de Chile, José Manso de Velasco, ordenó al sargento mayor Pedro de Córdoba y Figueroa para que en este lugar se instalara una villa que más tarde dio origen a la ciudad que hoy conocemos.

Y es aquí el punto más importante para aclarar este error.

En el acta de fundación, según los historiadores, no existe ninguna referencia a Santa María de Los Ángeles. Este aspecto no es menor porque, a partir de dicha acta, todos los pueblos arman sus nombres con los cuales son conocidos más tarde. Para todos los efectos, siempre se denominó Los Ángeles. A secas.

Para ser más precisos: el acta de fundación, firmada por Manso de Velasco, señala: “He deliberado se dé principios y ejecute la referida población con el nombre de Los Ángeles...”. Las investigaciones de la historiadora María Teresa Varas, que hace algunos recopiló información de la época colonial, demostraron este error.

Pero su trabajo también permitiría establecer el origen de esta falta.

En los documentos recopilados, encontró referencias de la ciudad como Nuestra Señora de Los Angeles. Incluso Bernardo O’Higgins, en algunas de sus cartas, se refería a la villa en esos términos lo que más tarde desembocaría en la denominación que hoy conocemos.

Pero, en 1886, en “La Historia General de Chile” de Diego Barros Arana, hace referencia explícita a Santa María de Los Ángeles (página 142), aunque aclara que no ha encontrado el documento de fundación, el mismo que apareció más tarde en el Archivo de Sevilla, España.

El error lo tomó el abogado Domingo Contreras Gómez, quien escribió, en dos tomos, "La Historia de Santa María de Los Ángeles", con motivo de los 200 años de su fundación.

A tal punto llegó dicha identificación que, en la década del 60, cuando se conformó la Diócesis, pasó a denominarse también Santa María de Los Ángeles.

Y así ha seguido, incluso hasta nuestros días. En tiempos no tan pasados, este nombre pasó a ser de uso común en ceremonias, actos públicos, en los folletos y papelería pública. Incluso, en el prado ubicado frente al acceso principal del edificio municipal, un gran letrero instalado a fines de los ochenta dice "Santa María de Los Ángeles" y menciona la cantidad de habitantes. También, en el acceso por Sor Vicenta, existe una imagen de Santa María de Los Ángeles.

Pero, como está dicho, los historiadores se han encargado de aclarar este malentendido. A la labor de María Teresa Varas se sumó la de Tulio González Abuter, historiador y abogado, quien escribió hace algunos años un artículo en el diario La Tribuna donde entregaba toda la fundamentación existente al respecto.

Pero ya se han notado cambios. Los locutores de las ceremonias oficiales ya no hablan de “¡¡La ciudad de Saantaa Maaríaa de Los Aaangeles!!” sino de Los Ángeles, a secas, sin apellidos u otros nombres. Su propio sitio web que durante un par de años mostraba con grandes letras la equívoca referencia, se modificó por la correcta.

Y así, de a poco, se está tratando de cambiar este concepto por el que verdaderamente plasmó Pedro de Córdova y Figueroa cuando fundó LOS ÁNGELES, así, a secas.

Los Ángeles - Historia del Busto del Mariscal Alcázar


Una singular historia rodea al busto en bronce del mariscal Andrés de Alcázar, un destacado héroe nacional durante el proceso de la Independencia Nacional que estuvo muy ligado a las tierras de Bio Bío, ubicado en la orilla sur del puente sobre el río Laja, frente a los famosos Saltos del Laja.

Se trata de una figura rodeada emplazada en medio de un pequeño sector de descanso, rodeado de algunos escaños que ofrecen un asiento a los miles de visitantes que anualmente llegan al lugar.

Según se recuerdan en la Municipalidad de Los Ángeles, donde jurisdiccionalmente se encuentre el busto de Alcázar, hace 10 años fue encontrado abandonado en una de las bodegas de la Municipalidad de Santiago.

Aparentemente había sido enviado a fundir hacia la década de los ’40 pero, por alguna razón que se desconoce, permaneció en el anonimato.

El alcalde capitalino de la época, Jaime Ravinet, pidió mayores antecedentes sobre este busto para determinar una buena ubicación en Santiago. Pero, al cabo, se descubrió que esta insigne figura estaba relacionada con la zona de Los Ángeles.

Así las cosas y después de algunos contactos, el propio Ravinet remitió la figura a la comuna capital de la provincia de Bio Bío, la cual decidió que ornamentara el ahora no tan concurrido paseo por el sector de los Saltos del Laja. Eso ocurrió a mediado de los años ’90.

Pero ¿quién fue el Mariscal Alcázar?

Según el sitio web del Ejército (www.ejercito.cl/historia/heroes/comandantes/delalcaz.htm), este oficial nació en Tucapel (no en Concepción como se informa en algunas placas conmemorativas, incluida la del busto en cuestión). De brillante carrera militar, combatió en lado de O’Higgins en las batallas por la Independencia. De hecho, el historiador Benjamín Vicuña Mackenna, dijo: "De todos los soldados que han servido a Chile, desde la época de su emancipación (sin considerar la Guerra del Pacífico), ninguno ha sido más genuino ni más cabalmente soldado que el Brigadier Pedro Andrés del Alcázar".

El propio O’Higgins, en una de sus cartas, decía al referirse a Andrés del Alcázar: "Este oficial, además de las apreciables circunstancias que le adornan, tiene pleno conocimiento de la Frontera y un grande ascendiente sobre sus habitantes...".

Respetado y temido, fue ejemplo para los soldados del naciente Ejército chileno.

Su vida terminó valientemente en el sector de Tarpellanca, ahora conocido como Puente Perales, el 26 de septiembre de 1820, cuando cayó derrotado por las temidas montoneras de Benavides después de abandonar Los Ángeles con la población de la ciudad, buscando refugio más seguro a las atroces correrías de los últimos representantes realistas.

Los Ángeles - Historia de la Estatua de Bernardo O´higgins


En Los Ángeles, la imagen de Bernardo O'Higgins Riquelme cobra un perfil que la saca de las páginas algo frías de la historia y la convierte en una persona más cotidiana, más nuestra. Porque caminó muchas veces por aquí y viajó otras tantas a galope tendido por los caminos de esta tierra.

Y porque, en definitiva, fue por algunos años uno más de nosotros, aunque en otro siglo, desde el mismo momento en que se convirtió en hacendado en Canteras, alcalde de Los Ángeles o diputado por la Isla de la Laja.

Razón de más para que su figura haya sido plasmada en acero y bronce en la nueva Plaza de Armas de Los Ángeles, capital de la provincia, otorgándole un sello de identidad patriótica a esta zona con su prócer.

Es posible que las opiniones de la comunidad estén divididas respecto a cuestiones de carácter estético, de si rompe la armonía conceptual de la plaza o no. El asunto es que la estatua simboliza una parte de la historia y costó no pocos esfuerzos confeccionarla, tanto de parte del municipio como de la comunidad interesada en esta figura, cuyos detalles a veces se desconocen.

Pesa 3.600 kilos y es de acero con revestimiento de bronce fundido. Su costo fue de 46 millones de pesos, construida por el empresario Santiago Rojas, propietario de la Fundición "El Progreso", de Santiago, quien fuera el único oferente en la licitación pública a que llamó la municipalidad para este proyecto, asesorado por el Instituto O'Higginiano de Chile.

Por ser una estatua que pesa más de tres toneladas, fue trasladada a Los Ángeles en camión e instalada el 22 de noviembre del año pasado en la plaza, sobre una base de hormigón armado.

En la placa ubicada en su base se lee:

"Libertador Bernardo O"Higgins Riquelme (1778-1842). En 1801 regresó de Europa a Chile, para hacerse cargo de la hacienda Las Canteras, ubicada a 25 kilómetros al oriente de Los Angeles, la que heredó de su padre, Ambrosio O"Higgins.

En esos campos fue un innovador y brillante agricultor. En 1810 fue elegido como primer alcalde republicano de Los Ángeles. El 10 de enero de 1811, cuando ocupaba ese cargo alcaldicio, fue electo por aclamación como el primer diputado de esta zona, conocida como Isla de la Laja, ante el Primer Congreso Nacional, en el cual se preocupó de representar las necesidades de este territorio.

Fue el organizador y segundo comandante del Regimiento de Milicias de Los Ángeles, defendiendo a los ciudadanos de esta villa y partiendo desde aquí a la defensa de la naciente República, como líder de esa unidad militar, para escribir páginas brillantes de nuestra historia patria. Los Ángeles no olvidará nunca al Libertador Bernardo O"Higgins, su ciudadano más distinguido, quien encontró en esta comarca de los siete ríos su cuna política y militar".

Los Ángeles - La Captura de Los Ángeles


El fallecido historiador Augusto Vivaldi Chichero, en su libro de 1986 llamado “Presencia de O’Higgins en Los Ángeles”, recopila la descripción de un vecino de la época acerca de esta acción militar ocurrida poco después de la aparición de las tropas realistas.

Una singular historia describe la acción bélica que realizó Bernardo O’Higgins en los albores de la Independencia de Chile para capturar el fuerte de ciudad sin que tuviera que disparar un solo tiro.

Se trata de la época en que ya habían pasado los primeros y agitados días de la conformación del primer Congreso Nacional cuando el Padre de la Patria había sido nombrado alcalde y diputado de la actual capital provincial de Biobío y había tomado una decisiva orientación hacia la liberación de la dominación española. Ahora se trataba de hacer frente al ejército español que había desembarcado en las tierras nacionales, al mando del brigadier de Marina, Antonio Pareja.

Los hechos se produjeron un 23 de mayo de 1813 cuando O’Higgins, ya como teniente coronel de Ejército, al mando de 46 hombres más otros 20 milicianos que se le plegaron en el vado del Salto del Laja, planeó la audaz maniobra.

Don Luis Valencia Avaria describe así la captura de Los Angeles. "O’Higgins ocultó a sus hombres en una quebrada al extremo norte del pueblo y despachó a Morales, su asistente, a obtener información. Supo así que el puente levadizo del fuerte estaba bajo.

Eran las 9 de la noche y con Soto, su hijo y dos milicianos cruzó entonces la plaza, pasó delante de tenduchos malamente iluminados y llegó junto al centinela del puente. En la oscuridad y a las demandas del soldado sólo replicó "Yo". Ante la insistencia del guarda, "¿quién es yo?", acercó su cabalgadura, diciéndole: "¿No me conoces?". El hombre, intrigado, hizo esfuerzos para examinarle, pero vio enseguida la pistola que O’Higgins le abocaba. En silencio entregó su fusil y se puso a sus órdenes.

La cuadrilla cruzó el puente, lo levantó y siguió al cuerpo de guardia. Nadie había: sólo los fusiles adosados a uno de los muros, pero en la pieza contigua unos soldados conversaban en torno a un brasero. A la voz de: "¡Viva la patria amigos!", pusiéronse de pie y en la semioscuridad se les acercaron, tomándoseles por bromistas. "¿No me conocen? Yo sí les conozco y sé que son buenos patriotas". Le reconocieron asombrados: "¡Si es el señor don Bernardo!". Producida la cordialidad, O’Higgins les aseguró que comandaba una fuerte división, que dominaba el pueblo y que el gobernador sería su prisionero.

Entretanto, Soto y los suyos habían ido en demanda del comandante, quien se entregó, con sus oficiales, sin resistir, ante el argumento incontrastable del fuerte capturado. Todo se había cumplido en pocos minutos, pero restaban los regimientos milicianos. A este tiempo contaba ya O’Higgins con el resto de los hombres que dejara en las afueras y, sirviéndose de quienes conocían al vecindario, les despachó a ubicar a los oficiales patriotas, con cuya ayuda remplazó a quienes tuvo por sospechosos. La vecindad acabó así por advertir que ocurrían sucesos extraños, y en medio de trajines, del ir y venir de soldados y de ocurrencias consiguientes, todo el mundo llegó a informarse y, cada quien a su modo y según sus afecciones, se regocijó o lo lamentó.

Los amigos, entre ellos cinco parientes suyos que vivían en Los Ángeles, le buscaron para saludarle y ofrecerle colaboración y un grupo de damas, cuando O’Higgins hizo arriar la bandera española del fuerte, se comprometió a confeccionarle una de la patria. Se la entregaron en poco tiempo, como que no era difícil coser tres franjas horizontales, blanco, azul y amarillo. Así, al clarear el nuevo día, los milicianos angelinos y los vecinos pudieron vitorear entusiastas al nuevo paño”.

"¡Viva la patria amigos!"

Los Ángeles - O´Higgins Captura Los Ángeles


El fallecido historiador Augusto Vivaldi Chichero, en su libro de 1986 llamado “Presencia de O’Higgins en Los Ángeles”, recopila la descripción de un vecino de la época acerca de esta acción militar ocurrida poco después de la aparición de las tropas realistas.

Una singular historia describe la acción bélica que realizó Bernardo O’Higgins en los albores de la Independencia de Chile para capturar el fuerte de ciudad sin que tuviera que disparar un solo tiro.

Se trata de la época en que ya habían pasado los primeros y agitados días de la conformación del primer Congreso Nacional cuando el Padre de la Patria había sido nombrado alcalde y diputado de la actual capital provincial de Biobío y había tomado una decisiva orientación hacia la liberación de la dominación española. Ahora se trataba de hacer frente al ejército español que había desembarcado en las tierras nacionales, al mando del brigadier de Marina, Antonio Pareja.

Los hechos se produjeron un 23 de mayo de 1813 cuando O’Higgins, ya como teniente coronel de Ejército, al mando de 46 hombres más otros 20 milicianos que se le plegaron en el vado del Salto del Laja, planeó la audaz maniobra.

Don Luis Valencia Avaria describe así la captura de Los Angeles. "O’Higgins ocultó a sus hombres en una quebrada al extremo norte del pueblo y despachó a Morales, su asistente, a obtener información. Supo así que el puente levadizo del fuerte estaba bajo.

Eran las 9 de la noche y con Soto, su hijo y dos milicianos cruzó entonces la plaza, pasó delante de tenduchos malamente iluminados y llegó junto al centinela del puente. En la oscuridad y a las demandas del soldado sólo replicó "Yo". Ante la insistencia del guarda, "¿quién es yo?", acercó su cabalgadura, diciéndole: "¿No me conoces?". El hombre, intrigado, hizo esfuerzos para examinarle, pero vio enseguida la pistola que O’Higgins le abocaba. En silencio entregó su fusil y se puso a sus órdenes.

La cuadrilla cruzó el puente, lo levantó y siguió al cuerpo de guardia. Nadie había: sólo los fusiles adosados a uno de los muros, pero en la pieza contigua unos soldados conversaban en torno a un brasero. A la voz de: "¡Viva la patria amigos!", pusiéronse de pie y en la semioscuridad se les acercaron, tomándoseles por bromistas. "¿No me conocen? Yo sí les conozco y sé que son buenos patriotas". Le reconocieron asombrados: "¡Si es el señor don Bernardo!". Producida la cordialidad, O’Higgins les aseguró que comandaba una fuerte división, que dominaba el pueblo y que el gobernador sería su prisionero.

Entretanto, Soto y los suyos habían ido en demanda del comandante, quien se entregó, con sus oficiales, sin resistir, ante el argumento incontrastable del fuerte capturado. Todo se había cumplido en pocos minutos, pero restaban los regimientos milicianos. A este tiempo contaba ya O’Higgins con el resto de los hombres que dejara en las afueras y, sirviéndose de quienes conocían al vecindario, les despachó a ubicar a los oficiales patriotas, con cuya ayuda remplazó a quienes tuvo por sospechosos. La vecindad acabó así por advertir que ocurrían sucesos extraños, y en medio de trajines, del ir y venir de soldados y de ocurrencias consiguientes, todo el mundo llegó a informarse y, cada quien a su modo y según sus afecciones, se regocijó o lo lamentó.

Los amigos, entre ellos cinco parientes suyos que vivían en Los Angeles, le buscaron para saludarle y ofrecerle colaboración y un grupo de damas, cuando O’Higgins hizo arriar la bandera española del fuerte, se comprometió a confeccionarle una de la patria. Se la entregaron en poco tiempo, como que no era difícil coser tres franjas horizontales, blanco, azul y amarillo. Así, al clarear el nuevo día, los milicianos angelinos y los vecinos pudieron vitorear entusiastas al nuevo paño”.

"¡Viva la patria amigos!"

Los Ángeles - La primera bomba de Los Angeles


En noviembre de 1899 se materializó el sueño de los voluntarios de la Primera Compañía de Bomberos de Los Ángeles, al llegar la primera bomba a vapor, con la que se podían combatir de una manera más eficiente los incendios.

Esta bomba llegó a Los Ángeles para quedarse, pues aún hoy está en la comandancia de Bomberos, donde se mantiene en exposición permanente, haciendo las delicias de los niños que importunan a sus padres preguntándoles si la vieron trabajando, o sobre como funciona; y también de los voluntarios, que se pasean orgullosos por su lado.

La bomba tiene una fecha de fabricación estimada en 1866, y fue parte del material de la 5ª Compañía de Valparaíso, siendo adquirida en la suma de seis mil pesos.

Antes de ser adquirida, la Merry Wather and Son, marca de la bomba, fue revisada por el ingeniero Carlos Vymheister Baier, quien dio el visto bueno para su adquisición, la que fue tramitada por el Directorio General, encabezado por el comandante José Tapia Orrego.

Son muchas las historias que guarda la bomba, como por ejemplo que los dos percherones que la tiraban corrían hasta el cuartel al escuchar el tañido de la campana que señalaba el incendio, y no por su vocación de voluntarios precisamente, sino más bien porque sabían que una vez que volvían del incendio recibirían una ración extra de avena; o como la vez que se desbocaron, y fueron a parar unas cuantas cuadras más allá del sitio afectado.

Hoy es el más preciado tesoro de los bomberos angelinos, que aseguran que funciona perfectamente aunque dejó de ser usada en 1926. Esto se comprobó en la celebración del centenario de la institución en Los Ángeles, en 1988, cuando lanzó un chorro de agua que superó la altura del edificio de la Municipalidad.

Hoy la idea es darle un lugar de exhibición más privilegiado, para que todos puedan admirar este pedazo de la historia de Bomberos.

Los Ángeles - De “parateahí” a Paraguay


Más que singular es la historia del origen del nombre del sector rural de Paraguay, distante 30 kilómetros al norte de Los Ángeles.

Para quienes no lo ubican, este lugar se ubica unos ocho kilómetros al este del más que conocido Salto del Laja, paralelo al río.

En su camino de acceso se encuentra una serie de camping que aprovechan las verdaderas playas que se forman en la ribera sur del Laja. La propiedad está distribuida en pequeños parceleros que, por años, se han dedicado a las actividades agrícolas y más recientemente al turismo, aunque en forma muy incipiente.

Pero vamos al tema que nos interesa.

En lo inmediato aclaramos que no tiene nada que ver con el país homónimo de Sudamérica ni con algún habitante de esa nación que haya estado por las tierras orillando el Laja. La explicación es mucho más curiosa.

Según antiguos “paraguayinos” (gentilicio de los habitantes del lugar), el nombre del sector tiene un autor con nombre y apellido y su origen dista de cualquier relación con Paraguay.

La historia, de acuerdo a transcurrió hace unos 80 años. Lo que antes era parte de la Subdelegación de Curanilahue, tenía un punto de encuentro que no era precisamente de los más santos.

En realidad, era el lugar donde habían puestos de venta de vino extraído de los viñedos cercanos y se podía entablar conversación con “chiquillas que a uno lo tratan de tú”.

Por lo tanto, era bastante concurrido y los jóvenes (y los no tanto), se daban cita en ese lugar para pasar los días, las semanas, los meses y los años.

Con el paso del tiempo, el lugar pasó a denominarse cotidianamente como “parateahí”, porque de pie se debía esperar ser atendido.

Pero un buen día, don René Castillo, un vecino del sector tan originario como cualquier otro, dijo a quien quisiera escucharlo: “Y porque en vez de decirle parateahí, le llamamos paraguay. Suena más bonito”. Y lo que comenzó como un decir sin grandes conocimientos de la geografía sudamericana, fue haciéndose un hábito. Pronto se hizo habitual entre todos sus habitantes. Más tarde fue tan habitual que en cada mapa o plano de la comuna de Los Angeles, con letras grandes, siempre aparece el nombre el sector Paraguay cuando se trata de buscar ese lugar al este del Salto del Laja, orillando el río.

Y así fue que lo que ocurrió como un comentario e incluso una broma, denomina a todo un amplio territorio y, seguramente, habrá provocado más de algún orgullo a su ciudadano oriundo de Paraguay.

Y todo porque a alguien se le ocurrió, un buen día, cambiar el nombre de “parateahí” a Paraguay.

Los Ángeles - Historia de Los Ángeles


A la llegada de los españoles, la zona de la comuna de Los Ángeles estaba habitada por indios llamados "coyunche" o gente de las arenas, debido a que esta área es el centro geográfico del territorio arenoso triangular llamado en esa época "La isla de la Laja" (delimitada por la Cordillera de los Andes, el río Laja y el río Bio Bío.

Desde el siglo XVI se construyeron fuertes militares en el área. En el siglo XVIII, el gobernador de Chile, José Manso de Velasco, ordenó el 20 de marzo de 1739 la fundación de la Villa de Los Ángeles. El sargento mayor Pedro de Córdova y Figueroa fue encargado de la tarea y junto a sus alarifes, comenzó el trazado de las calles el 26 de mayo de ese año (éste es el día de aniversario de la comuna).

Durante décadas, se debatió entre la pobreza y el abandono, pero el posterior auge agrícola y ganadero de la zona dio paso a su consolidación.

Capital de las tierras llamadas "de la Alta Frontera" por los españoles conquistadores, tuvo un carácter militar, religioso, de encuentro social y de mixtura cultura.

Su personaje más destacado es el Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, quien además de administrar la hacienda de Las Canteras, heredada de su padre Ambrosio O’Higgins, en la cercanía de los Ángeles, fue destacado en 1810 como el primer alcalde de la era republicana de esta villa.

El 10 de enero de 1811 fue elegido por aclamación como diputado por La Laja al Primer Congreso Nacional. Desde allí impulsó una serie de adelantos para esta zona. El joven O’Higgins creó un Regimiento de Milicias, con el cual, siendo su segundo comandante, se enfrentó a las fuerzas realistas en Los Ángeles, partiendo desde aquí hacia el norte, donde participó en la Guerra de la Independencia Nacional.

Los Ángeles - La Fundación de Los Ángeles


Siglo XVIII y en España reinan los Borbones. En 1738 don José Antonio Manso de Velasco ha sido Gobernador del Reino de Chile. A comienzos de 1739, y encontrándose en la ciudad de Concepción, éste ordena la fundación de un pueblo en el centro de la isla De La Laja, al cual le concederá el título de villa en 1748. Estos son los primeros años de la que hoy es la ciudad de Los Ángeles.

Los Ángeles es capital de la Provincia de Bio Bío desde que ésta fuera creada, el 13 de octubre de 1875, durante el Gobierno de don Federico Errázuriz Zañartu. El 16 de octubre de ese año fue designado su primer intendente don Felipe Anquita que no era difícil coser tres franjas horizontales, blanco, azul y amarillo. Así, al clarear el nuevo día, los milicianos angelinos y los vecinos pudieron vitorear entusiastas al nuevo paño”.