Alto Bio Bío - Salto del Turbio


Un torrentoso río que baja por las quebradas cordilleranas, conocido como "El Turbio" por el color café de sus aguas, da origen al salto del Turbio. Una caída de agua, distante a 71 de Santa Bárbara, por el camino a Ralco Lepoy.

Sitio ideal para la fotografía y contemplar el volcán Callaqui y su nevado permanente, conocido por los lugareños como "La Blanca".

Alto Bio Bío - Baños Termales de Alto Bio Bío


Recorrer la ruta que bordea el río Queuco, aguas arriba, hasta el valle de Trapa-Trapa, para terminar en el volcán Copahue es una aventura en todos los sentidos.

Luego de cruzar por las comunidades de Pitril y Cauñicú, en medio de un espectacular paisaje natural, y a 110 kms de Santa Bárbara, se llega a los baños termales de Nitrao.

Por el valle del río Pangue hacia la cordillera los senderos llevan hacia el Callaqui o Callaquén, como le denominan los pehuenches, a este volcán ubicado a más de 2 mil 800 metros sobre el nivel del mar.

Alto Bio Bío - Reserva Nacional Ralco


Enclavada en la zona cordillerana del Alto Bio Bío, tiene entre sus atractivos la laguna La Mula (pequeño ojo de agua en medio de la cordillera) y el imponente volcán Callaqui coronado de araucarias y lengas milenarias.

Ubicada en los faldeos cordilleranos, la mitad de la superficie de la Reserva Nacional Ralco corresponde a altas cumbres y rocas, entre las que se encuentra el volcán Callaquén, cuya altura aproximada es de 3 mil metros sobre el nivel del mar.

El resto de la superficie se encuentra cubierta con formaciones de araucarias, lengas, coihues, ñirres, y especies de matorrales y pastizales.

Son 12 mil 424 mil hectáreas, que tienen un alto valor escénico y presentan grandes condiciones físicas para el excursionismo.

Desde el año pasado que en el lugar se encuentra operativo, durante el verano, un camping administrado por las familias pehuenches relocalizadas en la zona debido a la inundación de la central Pangue. Cuenta con sitios para acampar, agua potable y baños.

Alto Bio Bío - Alto Bio Bío, Potencial Verde


Areas de interés en el Alto Bio Bío son la reserva forestal Ralco (administrada por la Conaf), las termas de Nitrao y Chichintahue, los volcanes Callaqui y Copahue (a más de tres mil metros sobre el nivel del mar), las lagunas El Barco, La Mula, Cauñicú, entre otras.

En el último tiempo también está el lago formado tras la construcción de la central Pangue y el que se está llenando por la central Ralco.

Además, destaca la belleza paisajística del lugar, caracterizada por los bosques de robles, raulíes, lengas y araucarias (en las zonas más altas), así como por esteros y cascadas. La topografía es, esencialmente, ondulada y quebrada.

Alto Bio Bío, Potencial Verde


Áreas de interés en el Alto Bio Bío son la reserva forestal Ralco (administrada por la Conaf), las termas de Nitrao y Chichintahue, los volcanes Callaqui y Copahue (a más de tres mil metros sobre el nivel del mar), las lagunas El Barco, La Mula, Cauñicú, entre otras.

En el último tiempo también está el lago formado tras la construcción de la central Pangue y el que se está llenando por la central Ralco.

Además, destaca la belleza paisajística del lugar, caracterizada por los bosques de robles, raulíes, lengas y araucarias (en las zonas más altas), así como por esteros y cascadas. La topografía es, esencialmente, ondulada y quebrada.

Alto Bio Bío - Alto Bio Bío, Paraiso del Turismo


La comuna de Alto Bio Bío, tiene un enorme potencial de crecimiento y desarrollo en la singularidad de su gente y su privilegiada.

La presencia de una numerosa comunidad pehuenche, etnia única de Los Andes australes con sus particulares aspectos culturales y sociales, y de una naturaleza que se muestra imponente en las abruptas montañas, bosques y ríos aparecen como los principales atractivos para desarrollar el turismo.

Es aún cuando este rubro está comenzando a ser explotado -pero aún en una etapa bastante incipiente-, la zona de Alto Biobío tiene un sinfín de atractivos que bien trabajados le permitirían llegar a ser un centro turístico de proyección nacional e internacional.

Ahora los accesos se encuentran en buenas condiciones (carretera pavimentada hasta la localidad de Ralco, futura cabecera comunal), mientras que los caminos de tierra interiores (por los cajones de los ríos Queuco y Biobío) se encuentran aptos para el tránsito vehicular, aunque en móviles de doble tracción.

Por estos motivos las perspectivas parecen ser ahora más interesantes que nunca antes.

Alto Bio Bío - El Esplendor de la Naturaleza en Alto Bio Bío


Como despertado de un largo e injusto letargo, el Alto Bio Bío despertó con fuerza a principios de la década de los ’90 para mostrarse ante la comunidad nacional e internacional. No fue, sin embargo, toda su enorme belleza natural o el interés cultural por la presencia de uno de los sectores en el país con la presencia de la etnia pehuenche lo que despertó a la zona.

No fueron las centrales hidroeléctricas o, más bien dicho, la oposición a su construcción, lo que puso a esa zona en el tapete de la noticia nacional e internacional. Por eso, invariablemente, hasta la fecha pehuenches y Alto Bio Bío, bajo el subjetivo prisma de estar a favor o en contra de las centrales hidroeléctricas, han copado la atención.

Sin embargo, esta zona y sus habitantes son mucho más que esa situación en especial. Es la perfecta combinación de cultura autóctona y naturaleza en estado virgen la que se abre a los ojos de los visitantes. Son sus ríos serpenteando entre las montañas cubiertas de la más rica flora y fauna; son sus hombres, los hombres del pehuén, los que han escrito una historia riquísima y particular, marcada abruptamente por una condición geográfica de una belleza impresionante pero que también castiga con dureza en los tiempos de lluvias y nevazones.

El Alto Bio Bío, a diferencia de lo que sucede ahora, durante siglos estuvo marcado por el silencio o, más bien, de una bullente actividad que no llegaba a los oídos del valle. En efecto, la poca literatura existente apenas hace mención a la zona y los pehuenches. Las aproximaciones más serias recién comienzan a escribir sus pequeños capítulos a mediados del siglo XVII con la instalación de una línea fortificada, asociada a la actividad evangelizadora de los misioneros católicos, que iba desde Rucalhue, pasado por Villucura y Santa Bárbara. El origen de los indígenas es sólo motivo de algunas cuantas teorías, pero nada más concreto.

Más antecedentes hubo por la zona de Antuco (algunas decenas de kilómetros al norte) donde se realizaba una fuerte actividad comercial entre criollos y pehuenches. Así lo dan cuenta los libros de viaje del naturalista polaco Ignacio Domeyko y el artista bávaro Mauricio Rugendas (quien hizo los primeros retratos de los indígenas).

Como estábamos diciendo, la tranquilidad de la zona sólo fue interrumpida a principios del siglo XVIII por las cacerías de los ejércitos chilenos de los montoneros aún fieles al Reino Español o de las bandas de cuatreros que asolaban las haciendas de los criollos en el llano (buena parte de las historias de los hermanos Pincheiras se escribieron en el Alto Bio Bío). 100 años más tarde lo fueron los sucesos de Ránquil, en la parte más oriental de la cordillera, donde una revuelta campesina dejó un trágico saldo de muertos.

Pero salvo esas excepciones, la historia de sus habitantes ya no se escribió en los pocos libros que citan o mencionan estos acontecimientos y el paso de los años sólo se registró en los pehuenches que permanecieron en una condición de virtual aislamiento donde, incluso, llegaron a optar por comercializar sus productos en territorio argentino que en suelo patrio debido a la cercanía geográfica y facilidad de acceso, antes que trasladarse por el tortuoso camino a Santa Bárbara.

Esto fue así hasta principios de la década pasada. Todo cambió cuando se anunció, se construyó y se inauguró la central hidroeléctrica Pangue, por parte de la empresa eléctrica Endesa, en el curso superior del río Bio Bío, a unos 105 kilómetros al oriente de Los Ángeles, en medio de la polémica y oposición de los grupos ambientalistas e indígenas, debido a los efectos culturales y ecológicos que involucran el levantamiento de la represa. Esa polémica se acentuó con la central Ralco, que inunda unas 3 mil 500 hectáreas (siete veces más que Pangue) y obligó a relocalizar a un centenar de familias.

Pero al margen de esa polémica, la zona destaca por su enorme potencial turístico “descubierto” por el país y el mundo a propósito de las centrales hidroeléctricas, que se focaliza justamente en la precordillera y la cordillera de Los Andes. Los valles de Queuco - hasta el volcán Copahue - y Pangue, hasta el volcán Callaqui, constituyen destinos obligados en la práctica del ecoturismo y del turismo aventura. Estos parajes ofrecen un entorno natural de ríos, bosques nativos, termas, nieve, flora y fauna, los que, en su conjunto, permiten desarrollar actividades como el andinismo, pesca, rafting, excursionismo, entre otros.

Alto Bio Bío, Paraiso del Turismo


La comuna de Alto Bio Bío, tiene un enorme potencial de crecimiento y desarrollo en la singularidad de su gente y su privilegiada.

La presencia de una numerosa comunidad pehuenche, etnia única de Los Andes australes con sus particulares aspectos culturales y sociales, y de una naturaleza que se muestra imponente en las abruptas montañas, bosques y ríos aparecen como los principales atractivos para desarrollar el turismo.

Es aún cuando este rubro está comenzando a ser explotado -pero aún en una etapa bastante incipiente-, la zona de Alto Bio Bío tiene un sinfín de atractivos que bien trabajados le permitirían llegar a ser un centro turístico de proyección nacional e internacional.

Ahora los accesos se encuentran en buenas condiciones (carretera pavimentada hasta la localidad de Ralco, futura cabecera comunal), mientras que los caminos de tierra interiores (por los cajones de los ríos Queuco y Bio Bío) se encuentran aptos para el tránsito vehicular, aunque en móviles de doble tracción.

Por estos motivos las perspectivas parecen ser ahora más interesantes que nunca antes.

Alto Bio Bío - Suboficial Honorio Un singular personaje en la historia de Carabineros


En un hecho inédito en el país para un civil, cuando el alto mando de la institución le concedió el grado de suboficial pese a no haber sido miembro de Carabineros por sus más de 50 años al cuidado de la avanzada de Trapa Trapa, en Alto Bio Bío.

El suboficial "ad honorem" Honorio Obreque Jara, una verdadera leyenda de Carabineros en la Provincia de Bio Bío, dejó de existir a fines de agosto de 2001, cerca de las 6,40 horas en el hogar de ancianos de la localidad de Santa Bárbara.

Este verdadero personaje estuvo durante más de 50 años al cuidado de la avanzada de Carabineros de Trapa Trapa, en Alto Bio Bío, hecho que le valió el reconocimiento del alto mando de la institución que le concedió el grado de suboficial pese a no haber sido miembro de Carabineros, en un hecho inédito en el país para un civil.

Por eso, el suboficial Honorio fue sepultado con todos los honores de reglamento en el Cementerio de Santa Bárbara, luego de una misa por el eterno descanso de su alma en la parroquia de esa localidad.

Don Honorio Obreque nació en la localidad de Alcapán, cerca de la comuna de Laja, cuando la zona era conocida como el departamento de La Laja. Su fecha de nacimiento es imprecisa dado que si bien figura inscrito en el Registro Civil en 1915, el acta de bautismo data de siete años antes, un 22 de noviembre de 1908 (habría tenido 91 años a la hora de su muerte). Su historia con Carabineros comenzó hacia el año 1940 cuando le entregaron el cuidado de la avanzada de Carabineros de Trapa Trapa, unos 170 kilómetros al oriente de Los Angeles, cuando el personal de servicio de la institución que cumplía la misión de resguardo de la soberanía debía abandonar el recinto en los meses de invierno.

Su condición de encargado del lugar les hizo posible vivir y compartir con un sector habitado principalmente por indígenas. Hace 60 años no había un camino que comunicara con Trapa Trapa y el intercambio comercial se realizaba con los vecinos trasandinos.

En los tiempos de la avanzada compartía amenamente las jornadas con los funcionarios policiales relatando su largo cúmulo de historias, gracias a una memoria prodigiosa e inagotable. Llegaba al punto de recordar con precisión los nombres de lugares, personas y hechos. Además, como amplio conocedor del lugar, colaboraba en las patrullajes de reconocimiento y protección de la soberanía nacional.

Aunque nunca contrajo matrimonio, fue padre de seis hijos, con uno de las cuales vivió hasta que su estado de salud lo obligó a trasladarse al hogar de ancianos de Santa Bárbara, donde vivió sus últimos días.

Tras cumplir 50 años de resguardar la avanzada, don Honorio se hizo merecedor del grado de suboficial ad honorem concedido por el Alto Mando Institucional. Ello le permitió obtener una pensión y vestir con orgullo el uniforme de Carabineros con los grados respectivos. Entre fines de 1996 y principios de 1997, nuevamente la institución le reconoció su trayectoria y le permitió concretar dos de sus anhelos más grandes: conocer el mar (estuvo en Talcahuano, en el monitor Huáscar) y estar en Santiago.

Un sueño cumplido

"Impecablemente vestido con su uniforme de Carabinero, don Honorio nos esperaba en la tenencia de Ralco, en Alto Biobío. Sentado junto a una estufa a leña, lee con detenido afán un folleto acerca del Huáscar. Recién el día anterior volvía de su aventura (había conocido el mar por primera vez).

(...) Pese a su espalda encorvada por muchos años de rudo trajín, aún se mantiene activo y con una picardía de siempre. Volvía de su reciente aventura para internarse en las cumbres cordilleranas del Alto Biobío junto a la única hija que le hace compañía. Aún no se convence de haber estado en el mar. Presumía que había visto un pedacito que no lo era. Nos pregunta si efectivamente fue cierto. No imaginaba tanta vastedad, esa enorme inmensidad.

Comienza su relato asombrado de las comodidades del Huáscar, del viaje por aire, con todo lujo de detalle, con fechas, nombres y situaciones, como siempre ha sido su tónica. También nos relata aspectos de una vida llena de mil historias. Supo que había cumplido un anhelo, un sueño de niño, que por fin pudo realizar tras más de 80 años de espera.

Pero nos advierte. Aún tiene que conocer Santiago. Ahí vive su hijo, el mismo con quien se reencontró después de 40 años. Dice que aún tiene tiempo para eso."

Extracto de la nota de prensa publicada en La Tribuna el 12 de noviembre de 1996.

Alto Bio Bío - Ana Rosa Vita, Mujer Pewuenche


Ana Rosa Vita tiene 74 años. Esta mujer es nacida y criada en medio de las montañas, los ríos y los bosques de la comunidad pehuenche de Pitril, en la cordillera de Los Andes, cuando el pueblo todavía estaba demasiado lejos y era más rápido llegar a las ciudades del lado argentino.

Pese a su avanzada edad, ella vive sola. Su marido falleció hace unos 10 años por lo que ella misma debe hacer su comida y cuidar su casa. Sólo uno de sus muchos nietos de uno de sus cuatro hijos la visita de vez cuando para cortarle leña que necesita para mantener el fogón que en los tiempos de invierno y en las largas noches de verano proporciona su calor.

Recuerda cuando los tiempos eran muy duros y las nevadas cubrían de una gruesa capa la tierra. Rememora los días difíciles en que se acababa el alimento y había que buscar trabajo en lo que fuera.

Aunque recibe un montepío de 30 mil pesos, aprendió de su madre del oficio de hilar la lana de oveja que entinta con anilinas que ahora compra en el pueblo (antes lo hacía con las raíces de algunos árboles).

De sus arrugadísimas manos salen coloridas mantas, frazadas y calcetines que ella misma comercializa a sus vecinos o a los ocasionales visitantes que se internan por los vericuetos cordilleranos hasta su casita que queda a un costado del camino a Trapa Trapa, unos 12 kilómetros al oriente de la localidad de Ralco.

“Mi mamita me enseñó. Antes tejía toda la gente pero ahora se hace muy poco. Yo lo hago porque tengo que pasar el tiempo”, explica.

Y con orgullo relata: “somos orgullosos pehuenches. En mi casa todos tienen que hablar el mapudungún. Somos netos pehuenches y no nos olvidamos de nuestra cultura”.

Alto Bio Bío - Central Pangue: el antecedente


La central Pangue fue inaugurada en los primeros días de marzo de 1997. También de un tamaño importante (470 MW instalados) fue la primera que aprovechó las aguas del curso superior del río Bio Bío en una planta compacta que implicó la inundación de sólo 500 hás.

Pero muchos antes de su inauguración, había levantado polvareda, principalmente en las organizaciones ecologistas, como el Grupo de Acción por el Bio Bío (GABB), debido a sus efectos en el entorno natural.

Un informe posterior elaborado por el antropólogo Theodore Downing, a petición del Banco Mundial (que financió la construcción de la planta), puso en entredicho la forma en que la compañía había trabajado el tema de las compensaciones desde el punto de vista ambiental y social.

Pero fue en Ralco, cuando se sumó decididamente el componente indígena al afectarse cerca de 690 hectáreas de tierras pehuenches (la obra afecta un total de 3 mil hás) que estaban protegidas por la Ley Indígena, que el asunto tomó un cariz de conflicto que se siguió en los diarios y se vio en canales de televisión.

Decidida a construirse en mayo de 1994 cuando la compañía aún estaba en manos de capitales chilenos, Ralco debió enfrentar una larga lista de inesperadas contingencias que finalmente atrasaron su puesta en marcha por unos dos años.

Ahora, con su puesta en marcha y sin puntos de conflictos por resolver, se presume que la planta seguirá el habitual camino del silencio que han tenido el resto de las generadoras situadas a lo largo del país.

Alto Bio Bío - Nicolasa Quintreman


“Ni muerta me sacarán de mis tierras” vociferaba Nicolasa Quintremán a quien quisiera escucharla en Chile y el mundo.

Pero quien fuera el “rostro” de la resistencia pehuenche a la construcción de la central Ralco, finalmente terminó cediendo a fines del 2002 a los millonarios ofrecimientos económicos y de tierras de la compañía (200 millones de pesos, 70 hectáreas de tierras, entre otros). Meses más tarde, y con la mediación del Gobierno, las otras tres familias que rehusaban entregar sus tierras finalmente depusieron su actitud y aceptaron las ofertas.

Pero fue este cerrado grupo de mujeres, que dieron forma a la organización Mapu Domuche Newén (Mujeres con Fuerza de la Tierra), el que durante años mantuvo en vilo un millonario proyecto energético, en un hecho único en la historia de los grandes proyectos energéticos.

Apelando a todas las herramientas a su alcance y con el apoyo de abogados y legisladores ambientalistas, fueron capaces de paralizar en dos ocasiones las faenas (de agosto 1997 a enero 1998 y en septiembre 1998 – enero 1999) y conseguir que su voz se escuchara allende las fronteras del país. También lideraron los varios cortes de caminos y los intentos por detener las grandes maquinarias que iban a la zona de las obras, por lo que incluso fueron requeridas por la justicia.

Cientos de colaboradores de lo más diversos puntos del país y del extranjero, especialmente Europa, para formar un verdadero contingente que prestaba todo tipo de apoyos.

Pero ayer, al menos de parte de la empresa, esta oposición a la central fue sutilmente soslayada durante la ceremonia de inauguración de la planta. El impresionante despliegue de seguridad (tres equipos del Grupo de Operaciones Especiales, Gope, fuerzas antimotines, equipos de emergencia, entre otros detalles) fueron la muestra que algo podía suceder y había que estar preparados. Al cabo, la jornada fue de absoluta tranquilidad.

A la hora de los discursos, sólo el ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez Grossi, se refirió a los problemas que enfrentó el proyecto Ralco. “(La central) enfrentó muchas dificultades (...) Fue motivo de debates, polémicas y cuestionamientos” dijo en un par de intervenciones aunque sin mencionar el punto específico de la controversia.

En el acto inaugural, sólo estuvo un reducido grupo de indígenas, varios de los cuales son dirigentes que participan en la Fundación Pehuén (entidad financiada por Endesa para la ejecución de planes sociales y productivos en las comunidades afectadas por la central).

De las hermanas Quintremán y del resto de los opositores por supuesto que no hubo comentarios, aunque sus nombres y sus acciones eran ampliamente conocidos por cada uno de los involucrados.

Alto Bio Bío - Central Ralco, Sin nada entre las manos


Después de Ralco, la firma sólo contempla la ampliación de la central térmica San Isidro en la zona central de Chile, cuyo futuro depende de un mayor abastecimiento de gas argentino, y una pequeña central de 40 megavatios, llamada Palmucho.

Endesa Chile planea invertir un total de 700 millones de dólares en cinco años, cuyo foco será el mantenimiento de sus actuales activos.

El único gran proyecto que Endesa Chile guarda en carpeta a la espera de señales políticas y económicas que le den viabilidad es "Neltume", una central hidroeléctrica de embalse, ubicada más al sur.

"No son sólo señales económicas, sino que sean señales claras para invertir de aquí a 20 años más (...) Se siguen incentivando las energías alternativas y no hay incentivos al desarrollo hidroeléctrico", dijo Pablo Yrarrázaval, presidente de Enersis, matriz de Endesa, aludiendo a una reciente normativa de Gobierno que favorece la realización de plantas térmicas y de energía alternativas.

"Si se está pensando en dar incentivos a la energía eólica, ¿por qué no a la hidráulica?", agregó.

Las autoridades de gobierno que asistieron a la ceremonia manifestaron su satisfacción por la nueva central que ayudará a equilibrar la débil matriz energética de Chile, tras los cortes de gas natural argentino de este año, pero no se hizo cargo de los llamados de Endesa.

"No depende del gobierno el que hayan o no más centrales hidroeléctricas (...) No veo que no vayan a haber más proyectos (de ese tipo), porque en Chile existe mucho potencial hidroeléctrico", dijo Jorge Rodríguez, ministro de Economía.

Alto Bio Bío - Central Ralco


La central, que comenzó a ser levantada en 1998, debió encarar la dura oposición de movimientos ambientalistas y principalmente indígenas, debido a que un grupo de familias pehuenches se oponía a ser erradicadas de sus tierras ancestrales debido a que podían ser inundados.

En lo que podría llamarse el fin de una compleja historia de una década, la central hidroeléctrica Ralco, en lo que ahora es la comuna de Alto Bio Bío, el 25 de septiembre de 2004 fue inaugurada en forma oficial por altos personeros de Gobierno encabezados por el ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez Grossi y altos ejecutivos de Endesa Chile y Endesa España, empresa propietaria del megaproyecto energético.

Se trató de la puesta en marcha oficial del mayor proyecto hidroeléctrico que se la levantado en el país hasta la fecha y que cubrirá el 9% de las necesidades de energía del Sistema Interconectado Central (SIC) que va desde Taltal hasta Chiloé, donde se concentra más del 90% de la población y las plantas industriales.

Su puesta en operaciones, que en rigor se inició a principios de este mes, se produce tras 10 años de intensos conflictos sociales, ambientales e indígenas que redundaron en significativas demoras en la construcción de Ralco.

La planta tuvo una inversión de 570 millones de dólares, con una potencia instalada de 570 MW y se encuentra situada a 30 kilómetros de la localidad de Ralco, capital comunal de la nueva comuna de Alto Bio Bío.

La central, que comenzó a ser levantada en 1998, debió encarar la dura oposición de movimientos ambientalistas y principalmente indígenas, debido a que un grupo de familias pehuenches se oponía a ser erradicadas de sus tierras ancestrales debido a que podían ser inundados (ver detalle en nota aparte).

Las conflictivas y extensas negociaciones con los indígenas retrasaron en más de una oportunidad la construcción del proyecto y sólo pudo concluir con un millonario acuerdo económico, hace justamente un año.

Con la puesta en marcha de Ralco, Endesa cuenta en Chile con 4.355 MW de capacidad instalada, a lo que se agregan 780 megavatios de su coligada GasAtacama, lo que en suma representa cerca del 40% de la potencia o capacidad instalada del país.

Luis Rivera, presidente de Endesa Chile, sostuvo que la puesta en marcha de esta obra “es un suceso histórico que llega en el momento más oportuno”, en referencia a la reciente crisis de provisión de gas natural argentino que amenazó con el fantasma del racionamiento en el país y que obligó a postergar los planes de levantamientos de plantas generadoras a partir de este combustible.

El ministro Jorge Rodríguez afirmó que “Ralco era indispensable” y que su puesta en marcha contribuye a “dar robustez a nuestro sistema energético”.

La eléctrica, con base de operaciones en Chile y filiales en Argentina, Brasil, Colombia y Perú, posee un total de 45 centrales eléctricas, con una capacidad instalada de 12.211 megavatios, de los cuales un 69% proviene de la energía hidráulica y un 31% de plantas térmicas.

Endesa Chile es la filial de generación del grupo energético Enersis, brazo de inversiones en América Latina de Endesa España, empresa que adquirió el control de la compañía en agosto de 1997.