Tucapel - Alcazar, su adhesión a la Causa Patriota


Su adhesión al nuevo régimen se vio reflejada en el oficio que envió el mayor graduado Pedro José Benavente, comandante del Cuerpo de Dragones Veteranos, acantonados en Los Ángeles, en respuesta a la nota enviada por el Conde de la Conquista, el 19 de septiembre desde Santiago, en la que pide el reconocimiento de esas tropas a la Junta de Gobierno, instalada en la capital. Revestía especial importancia la adhesión de las tropas de Los Ángeles, por ser esta la principal plaza militar del sur. A pesar que el total de sus fuerzas no pasaba de mil hombres, era un lugar apto para la formación de nuevos cuerpos de tropas.

Desde esta época y hasta su heroica actuación en Tarpellanca, Andrés de Alcázar viviría prácticamente empuñando su espada, montado a caballo, junto a los ríos, bosques y montañas de su Patria.

Su primera campaña bajo la Junta de Gobierno criolla sería en auxilio de los patriotas de Buenos Aires, amenazados por una invasión realista en 1811.

En Concepción se preparó un cuerpo de 200 infantes y 100 dragones de la Frontera, que partió hacia el Atlántico al mando del teniente coronel graduado Pedro A. del Alcázar. El citado destacamento, denominado Tropas Disciplinadas, efectuó una notable marcha vía Santa Rosa de Los Andes, Mendoza, Buenos Aires, llegando a este último punto a mediados de 1811. Entre los 27 oficiales chilenos que iban en la expedición, figuraban un futuro Presidente de la República, el entonces capitán Joaquín Prieto Vial, y el capitán Manuel Bulnes, padre del Presidente de igual nombre.

Las fuerzas de Del Alcázar prestaron servicios en Buenos Aires, de diferente índole, solidarizando con las tropas de la guarnición militar, en la revolución del 8 de octubre de 1812.

En abril de 1813, el comandante Alcázar solicitó de las autoridades de las provincias Unidas del Río de la Plata la autorización para regresar a Chile, toda vez que se gestaban importantes acontecimientos independentistas.

El 18 de abril, las "Tropas Disciplinadas" salieron de Buenos Aires, cruzaron la Cordillera a fines de mayo y entraron en Santiago el 4 de junio, siendo entusiastamente recibidas por el pueblo y las autoridades. Tres días más tarde la Junta de Gobierno envió una efusiva nota por los servicios prestados por Del Alcázar. Este, en su respuesta, agradece en su nombre y en el de su gente y ofrece su concurso, manifestando su ansiedad de "poder recoger siquiera una rama de los laureles que sus compañeros comenzaban a reunir en el sur de Chile".

La Junta de Gobierno dispuso que las tropas de Alcázar se trasladaran a Valparaíso, de donde, después de una corta permanencia, fueron enviadas a Talca. Al organizarse la División Auxiliar, las tropas de Del Alcázar pasaron a formar parte de ella. De esta División se destacó una fuerza de 800 soldados, seis cañones y dos culebrinas, que partiendo de Talca, al mando del Coronel Marcos Balcarce, ocupó sucesivamente Longaví, Cauquenes y Quirihue.

En el combate sobre los Cerros de Cucha-Cucha (23. II. 1814), Alcázar actuó como segundo del Brigadier Juan Mackenna contra la División realista de Urrejola.

Posteriormente, volvió Alcázar a descollar en la brillante victoria del Brigadier Juan Mackenna en Membrillar (20. III. 1814).

Producida la invasión de reconquista del Coronel Mariano Osorio, se unieron los chilenos ante el peligro común, pero era ya demasiado tarde.

Sobrevino el desastre de Rancagua (1 y 2.X.1814), donde el coronel Alcázar luchó fusil en mano y codo a codo con los heroicos defensores de la Patria Vieja. Fue uno de los que sableando y saltando por encima de los morriones de los soldados de Rodríguez Ballesteros, Montoya, Maroto y Elorreaga, se abrió paso hacia la cuesta de Chada.

En el éxodo a Cuyo, allí estuvo Alcázar, en la retaguardia, protegiendo la retirada por las cumbres andinas.

En Mendoza, tomó parte en la preparación e instrucción del Ejército de los Andes hasta que, al frente de su destacamento, cruzó la cordillera con destino al terruño, en enero de 1817.

Después de la Batalla de Chacabuco (12.II.1817) permaneció en Santa Rosa de Los Andes, organizando un batallón de infantería que propuso crear con contingente de la subdelegación de Aconcagua. De esta manera nació el "Batallón Número 1 de Infantería de Chile", cuya organización de detalle y mando quedó a cargo del Coronel Juan de Dios Vial Santelices, en la villa de San Felipe.

Entre el lapso de las Batallas de Chacabuco y Maipú, participó en el sur del país en la campaña contra las fuerzas del coronel José Ordóñez que, aliado con los mapuches, se había impuesto la misión de mantener las armas españolas en las plazas de Concepción y Talcahuano.

Durante esta guerra de guerrillas, Alcázar fue sitiado por los indígenas en Nacimiento, manteniéndose en su reducto hasta que fue auxiliado por patriotas al mando de su sobrino, el capitán Agustín López Alcázar (18. X. 1817).

El 15. XI. 1817, volvió a ser atacada la plaza de Nacimiento, donde montaba guardia permanente el coronel Alcázar, por las montoneras realistas y escuadrones araucanos. Por dos días se mantuvo firme en sus posiciones hasta que pasó al contraataque, consiguiendo romper el sitio y poner en fuga al enemigo.

En Maipú (5. IV, 1818), tomó parte brillante en la victoria, que habría sido decisiva si el General San Martín hubiese ordenado una tenaz persecución.

Tucapel - La Guerra a Muerte


Después de batalla de Maipú, gran parte de las tropas realistas se retiraron al sur, donde organizaron guerrillas que hostilizaban distintos puntos de la región, lo que movió a la organización de un ejército de patriotas que ocupó con alrededor de tres mil hombres el territorio entre Santiago y Parral. Estas fuerzas se pusieron al mando del General transandino Antonio González Balcarce, quien llegó a Chillán el mes de enero de 1819. Este Ejército tuvo una sola acción militar, un duelo de artillería con los realistas a través del Bio Bío. Balcarce se retiró al norte, dispersando sus tropas y nombrando a Alcázar Comandante General de las Fronteras, en febrero de 1819.

Después de la retirada de Balcarce, los realistas convergieron sobre Los Ángeles, defendido por el Batallón Coquimbo y artillería. Un primer ataque de "tres mil indios de lanza" fue rechazado con metralla. Repitieron el ataque llegando a golpear las puertas del fuerte con los cabos de sus lanzas. Alcázar llegó con su caballería desde Yumbel y los dispersó.

Como comandante de las fuerzas que guarnecían Los Ángeles, le correspondió al coronel Alcázar enfrentarse al sanguinario comandante de guerrillas Vicente Benavides. Este llegó con sus hordas a Los Ángeles el 19. IV. 1819. Benavides exigió la rendición, asegurando que ya había derrotado al General Ramón Freire en un supuesto combate. La contestación de Alcázar fue: "Ataque usted cuando quiera; tengo pólvora y balas para esperarlo con la mesa puesta". Benavides no se atrevió a pasar al asalto y se retiró.

A fines de ese año, tuvo el Coronel Alcázar un serio combate en El Avellano (9. XII. 1819). Allí se encontró con fuerzas montoneras muy superiores en número, que le obligó a retroceder con sus escasos milicianos y mocetones indígenas aliados. Empero, recibió oportunamente desde Los Ángeles el refuerzo del Batallón Cazadores de Coquimbo, con el cual contraatacó, obteniendo la victoria.

Entre los muertos realistas figuraba el jefe militar de los indios, el lenguaraz Pedro Sánchez y entre los heridos, el perverso Zapata y el cacique Mariluán. Los patriotas tuvieron lamentables bajas fatales, como la del cacique aliado Francisco Mariguala y los Tenientes Juan Pulgar y Francisco Poblete.

Luego de la expedición a Renaico, en enero de 1820, don Pedro Andrés Del Alcázar fue ascendido a Mariscal (12. IV 1820).

Tucapel - Martirio en Tarpellanca


Con el alto grado de Mariscal, Alcazar emprendería una infortunada operación para batir al temible Benavides. En ella encontraría heroica muerte en el Combate de Tarpellanca (26.IX.1820), en lo que hoy conocemos como Puente Perales, uno de los pasos del río Laja, en el camino a Yumbel.

El plan para capturar a Vicente Benavides, ideado en 1819 por el Intendente de Concepción, General Ramón Freire, era sencillo. El atacaría al montonero por el camino de la costa, mientras que el entonces Coronel Alcázar avanzaría desde Los Ángeles hacia el sur del Bio Bío, atravesando éste frente a Nacimiento.

Después del desastre de Pangal, el Mariscal Alcázar se encontraba en una situación bastante crítica. La guarnición de Los Ángeles, con su población civil, estaba aislada y había sufrido ya cuatro asedios de la indiada manejada por Benavides.

En estas circunstancias recibió Alcázar una falsa orden para que abandonara Los Angeles y cruzara el Laja por el vado de Tarpellanca, para unirse a las tropas de Concepción en las proximidades de Yumbel. Engañado o no, el Mariscal Del Alcázar se impuso la obligación humanitaria de salvar a la población angelina, particularmente a las mujeres y niños. Si éstos permanecían en la villa, sin protección armada, serían horrorosamente sacrificados. En consecuencia, organizó una columna con carretas, animales y el total de los moradores, que marchó hacia el Laja escoltada por las fuerzas del veterano militar (a la sazón ya tenía 67 años).

Dejó la villa el 25. IX. 1820 al frente del Batallón de Cazadores de Coquimbo, 45 artilleros, 100 a 200 indígenas amigos y cerca de un millar de paisanos.

Alcázar llegó al vado de Tarpellanca con su columna de fugitivos al amanecer del 26 de septiembre. El río Laja formaba en esa época, frente al paso, una isla que lo dividía en dos brazos. Cuando la población angelina se encontraba en la citada isleta y parte de las tropas en la ribera opuesta, emergieron por todas partes una cantidad impresionante de fuerzas realistas, soldados e indígenas, que alzaban sus armas en señal anticipada de victoria...

De inmediato Del Alcázar hizo rodear a la población civil por las pocas carretas y cuanto artefacto se encontró a mano, mientras que las tropas que habían cruzado el río regresaron a la isla arenosa para reforzar la defensa. El único que no se plegó al improvisado baluarte fue el Teniente Coronel Isaac Thompson, Comandante del Coquimbo. Según declararía después, había pretendido ir en busca de ayuda a Concepción.

Fue en estos aciagos instantes cuando el casi septuagenario Mariscal Del Alcázar mostró la fibra de su temple, dando órdenes desde la silla de su caballo y recorriendo los lugares donde se refugiaban las mujeres, niños y enfermos, les animaba y les aseguraba que les salvaría la vida.

13 horas (32, dice Mariano Torrente) resistió los impetuosos asaltos del enemigo, especialmente de las hordas del cacique Mañil, azuzadas por Benavides.

Tampoco tenían mejor resultado los ataques de los montoneros del comandante Juan Manuel Pico. Los patriotas, bajo las voces de mando del mariscal Pedro Andrés Alcázar, disparaban con excelente puntería y corrían de un lado a otro para tapar huecos o rechazar a los más audaces que lograban pisar la isla.

Agotadas las municiones, los defensores de Tarpellanca se mostraron dispuestos a pelear con cuchillos, bayonetas y a culatazos. Fue el momento en que Benavides y Pico enviaron un parlamentario a proponer una capitulación honrosa, asegurando la vida y libertad de los pobladores. Los oficiales serían hechos prisioneros y la tropa seria distribuida en las guerrillas realistas.

Si Alcázar hubiese estado sólo al frente de sus soldados, habría continuado batallando o se habría abierto paso como lo hiciera en Rancagua. Mas las mujeres, niños, ancianos y enfermos debían tener una oportunidad de salir con vida, evitando una feroz masacre. Alcázar creyó en la bandera de paz. Jamás se imaginó o no quiso creer en un absurdo martirologio.

La heroica jornada de Tarpellanca (26. IX. 1820) había terminado, luego de la firma de capitulación, efectuada a las 2 A.M. del día 27, pero con los primeros rayos del sol, se desencadenaría la tragedia.

Vicente Benavides soltó a las fieras de Mañil, que se lanzaron sobre los pobladores con crueldad. En tanto, el comandante Gaspar Ruiz, jefe político del partido de La Laja y los 17 oficiales, habían sido separados de la tropa y conducidos en dirección a Yumbel.

El 28 de septiembre los prisioneros recibieron orden de continuar la marcha, luego de pernoctar en San Cristóbal. Cerca de Yumbel, los oficiales habían sido encerrados en un rancho, donde fueron ultimados a sable, lanza y balazos. Entretanto, Alcázar y el comandante Ruiz fueron lanceados y destrozados sus cuerpos. Se cree que el cacique Catrileo fue el que primero lanceó al veterano soldado tucapelino.

Esta fue la página más negra de la llamada Guerra a Muerte, de la cual -al decir de Francisco A. Encina- hasta "los propios indios tuvieron vergüenza de cantar victoria".

Con este terrible capítulo, culminó la vida de una de los personajes más gloriosos del Ejército chileno y de la Provincia de Bio Bío.

Negrete - Escudo de Armas de Negrete


Escudo español dividido en cuarteles.

1º y 4º cuartel: sobre campo de gules dos torres de plata, simbolizando la noble sangre del Araucano y Español derramada en la Guerra de Arauco, junto a los Fuerte Españoles.

2º cuartel: sobre campo de plata un águila de sable que simboliza la altivez se mira y fiereza de sus habitantes.

3º cuartel: sobre campo de azur gavilla de oro que simboliza los carácteres Agrícolas de la comuna.

El escudo va timbrado por una corona en fuerte de oro de ocho torres de las cuales cuatro van a la vista.

Negrete - Atractivos de Negrete


RIOS: Los ríos que rodean la comuna tienen gran atractivo. Son apacibles, limpios e invitan al descanso, además de ser aptos para la pesca deportiva.

Entre estos atractivos destaca el paraje y remanso que brinda el río Bureo en el sector denominado Balneario Miraflores y la laguna natural que forma, a los pies del cerro Marimán, en el río Biobío.

En todos estos ríos es posible la navegación en botes, incluso el turista puede disfrutar del servicio de boteros para surcar las cristalinas aguas de los ríos que cruzan por esta comuna.

CERRO MARIMÁN: Está ubicado al costado norponiente del pueblo de Negrete. En su cima y en su base habría existido un fuerte español durante la conquista, domina lo que se llama el vado de Negrete. Su existencia es origen de fabulosas leyendas y cuentos.

SECTOR COIGÜE: Como todas las estaciones de trenes aún conserva la muestra de su esplendoroso pasado. La estación, el puente ferroviario sobre el Biobío y la vía bajo nivel son parte de los lugares dignos de visitar. Además, el puente carretero ofrece una gran vista del río Bio Bío.

Negrete - Negrete, con alma campesina


Si su ánimo es ir al encuentro del tradicional campo chileno, Negrete le depara acogedores lugares. La comuna tiene zonas dedicadas al descanso. No son bien dotadas como los balnearios más importantes de la provincia, pero la tranquilidad es su principal capital.

Tómese un gran descanso. Refrésquese y pasee en bote con su hermosa vista sobre el río Bio Bío. Tierras fértiles que hacen brotar largas extensiones de cultivos y frutales conforman el paisaje habitual.

Esta es una hermosa localidad dedicada a las actividades ligadas a la tierra. Su generoso suelo brinda tomates, repollos, arvejas, lechugas. También se acoge al recién llegado con sus cazuelas, pebres y pan amasado.

La comuna tiene su origen en el remoto 1551, año en que una expedición española, buscando la manera de cruzar el límite natural que le imponía el río Bio Bío, descubre el vado de Negrete, más o menos en el mismo lugar donde ahora está la localidad.

Ubicada a 35 kms al sur de Los Ángeles, se accede a Negrete por la Ruta de la Madera. En sus 176.5 kms2 se asientan 8.347 personas. El 53% de su población vive repartida en el área rural.

La principal actividad económica de la comuna es la agricultura de la remolacha, leguminosas, cereales pero por eso no menos importante es la actividad ganadera y lechera.

Negrete - Negrete, Centinela Española


El conquistador español penetró la Araucanía por Negrete, el cual lleva el nombre en memoria del capitán Juan de Negrete, que acompañaba a Pedro de Valdivia en su exploración al sur, bordeando el Bio Bío (“Fiu-Fiu”, por el cantar del pajarillo) por la ribera norte en dirección al este, en busca del ansiado oro o en la conquista de nuevas tierras.

La fundación de Concepción del Nuevo Extremo y la desembocadura del río Bio Bío fueron los puntos de referencia que se tomaron en cuenta para emprender el viaje y así buscar el lugar adecuado para cruzarlo. El río era profundo, fangoso y torrentoso pero lo encontraron – más al oriente – en el llamado Vado de Negrete, ubicado en la actual comuna de Negrete, en el mes de diciembre de 1551. La infraestructura caminera era inexistente, no habían caminos ni puentes, sólo huellas. Los aborígenes que allí habitaban eran los coyunches, gentes de las arenas, hombres primitivos, semi-salvajes, que andaban casi desnudos pero que fueron una encarnizada lucha a las huestes españolas para no permitirles la entrada.

El valle de Negrete presentaba un lugar privilegiado para los españoles.

Poseedor de cerro que sirvió de atalaya y punto de reunión de la Plana Mayor Española, permitió la planificación de las acciones a seguir y fue el lugar de descanso de las tropas. El conquistador español traía como emblemas la Cruz, que tipificaba el cristianismo, y la Espada, símbolo de la Dignidad de los Caballeros.

Durante el período de la Colonia, en Negrete se llevaron a cabo cuatro Parlamentos que eran Asambleas de Pacificación entre españoles y mapuches (“gentes de la tierra”). Estos se llevaron a efecto del 13 de febrero de 1726, el 4 de marzo de 1793 y el 3 de marzo de 1803.

El Parlamento más importante fue el desarrollado en 1793. Encabezado por don Ambrosio O’Higgins, duró tres días, juntándose más de mil 500 soldados y oficiales españoles y unos 2 mil 500 indigenas, entre caciques, ancianos y mocetones.

Además, asistió el Intendente y el Obispo de Concepción. O’Higgins, que era el Gobernador del Reino de Chile, viajó en carruaje desde Santiago y permaneció una semana en Negrete – en las ramadas construidas para este evento- en los faldeos del cerro Negrete. Fue su último acto público en Chile puesto por después asumiría como Virrey de Perú.


Fuente: Guido Ríos S.

Negrete - Negrete el Villorrio


Dadas las condiciones favorables que presentaba el lugar, nació un pequeño pueblo donde predominaron españoles que prefirieron arraigarse en esta aldea, que presentaba cosas muy favorables, como el Vado, puente natural, zona apta para el trabajo agrícola y comercial utilizada para el intercambio y trueque de alimentos y vestuarios.

En 1835 un terremoto azotó el pueblo. No hubo víctimas pero sí muchas casas destruidas. El pueblo de Negrete se reconstruyó en 1861 como villa y, con algunas calles, se le dio una pequeña simetría a las viviendas. Se retomó el comercio con más fuerza gracias a que la gente construyó balsas para atravesar los ríos Bio Bío, Duqueco y Bureo. El vado, a veces, fue imposible de atravesar por lo profundo y cenagoso.

Las familias de Negrete pasaron a constituir grupos y etnias de criollos las cuales dieron origen a los actuales habitantes, gracias a las mercedes de tierra otorgadas a los soldados dragoneantes que así lo solicitaron. No escapan los apellidos originales, como Riquelme, García. Padilla, Reyes, Betancourt, Betanzo, Gatica, Saavedra, de la Jara, Rodríguez, Arriagada, Salamanca, Muñoz, Rebolledo, Soto, Saldías, del Río, Hernández, Sánchez, Luengo, Salazar, Ruiz, Sanhueza, entre otros.

Don Joaquín Mardones Bissit, el primer alcalde constitucional y que dio la partida al municipio de Negrete como Ilustrísima Municipalidad el 15 de mayo de 1938, se encontró con un pueblo urbano, con calles sin alumbrado ni ordenamiento, con sus servicios públicos agrupados frente a la plaza.

La gente, en su mayoría, trabajaba en los fundos, donde figuraba “Miraflores”, “Los Huertos de Manzanas y Peras”, “Espiga de Oro”, “Estrella de Oro” (actual “Santa Rosa”), “Vaquería”, “La Hacienda de Negrete”, “Esperanza de Coigüe”, “Graneros”, “El Agro”. Etc. Los otros habitantes eran abasteros, comerciantes en tránsito, empleados y educadores de una escuela básica de preparatoria.

Los límites de la comuna llegaban hasta los ríos. De allí que las actuales empresas papeleras y de celulosa de Nacimiento pertenecieran a la comuna de Negrete pero, con la Reforma Administrativa del año 1975, se traspasaron a la comuna de Nacimiento.

Guido Ríos Sepúlveda

Panteón Quepuca - Alto Bio Bío

El denominado Panteón Quepuca es mencionado en el Estudio de Impacto Ambiental aprobado a mediados de 1997 por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) para la construcción de la central Ralco pero no establece con exactitud el tipo de medidas es necesario adoptar.

En este caso, se debía poner en marcha una figura llamada de “competencia compartida” que supeditaba cualquier acción a la autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y al Consejo de Monumentos Nacionales.

Valga hacer presente que este tipo de trabajos no se puede realizar en unos pocos días o semanas.

Los expertos habitualmente son prolijos y meticulosos en el levantamiento y reubicación de osamentas de pueblos originarios, por lo que el proceso puede tardar meses. Sin embargo, según consta en documentos remitidos a ambos organismos públicos, aunque Endesa envió casi una veintena de oficios al Consejo de Monumentos desde el 2001 hasta la fecha, donde también se incluyeron algunas alternativas, sólo recibió un par de respuestas no conclusivas debido a que no se definía el procedimiento.

Así le fue respondido a un arqueólogo que hizo una última petición el 8 de marzo pasado de 2004.

La última carta enviada por Endesa fue el 21 de abril para comunicar que el día antes se dio inicio al llenado de Ralco. El 22 de abril las aguas habían cubierto el cementerio.

Panteón Quepuca

El cementerio de Quepuca Ralco, conocido como panteón Quepuca, se encuentra en un sector denominado Quepuca Ralco, una amplia explanada (poco frecuente en la geografía cordillerana) ribereña al río Bio Bío, la cual ahora se encuentra bajos millones de metros cúbicos de agua.

El sitio estaba unos 35 kilómetros al suroriente de la localidad de Ralco, por el cajón del río Bio Bío, que en octubre de 1995 fue escenario de un nguillatún organizado por entidades ambientalistas e indigenistas en rechazo a la construcción de la central Ralco.

En el aspecto en que no hay consenso es en el número de personas sepultadas en el lugar. Mientras Endesa Chile sostiene que habrían los restos de 12 indígenas, los pehuenches aseguran que son 56 aunque otras voces sostienen que serían unos 200.

Según algunas fuentes, el actual proceso de llenado de irreversible debido a que, técnicamente, el cierre del desagüe de fondo del embalse no tiene vuelta atrás, por lo que inexorablemente el agua seguirá acumulándose en la medida que el caudal del río sea mayor que su capacidad para evacuar.

Negrete - Negrete en el Tiempo


La comuna de Negrete está ubicada 35 kilómetros al sureste de la ciudad de Los Ángeles, cabecera administrativa de la provincia de Bio Bío. Tiene una población superior a los 8 mil habitantes y una superficie de 175,5 kilómetros cuadrados, limitando al norte con el río Bio Bío (Los Ángeles), al sur con el río Renaico (región de la Araucanía), al este con el río Bureo (Mulchén) y al oeste con una línea imaginaria aproximadamente a cuatro kilómetros del río Vergara (Nacimiento).

Asimismo, Negrete cuenta con un asentamiento poblacional permanente en la localidad de Coigüe, ubicada a siete kilómetros al oeste del pueblo de Negrete, conformada por 273 familias con un total de mil 365 habitantes. Coigüe es muy importante para la comuna de Negrete ya que es el núcleo de unión hacia las ciudades de Los Ángeles, Nacimiento y Angol, lo que lo hace constituirse en paso obligado de la locomoción colectiva, particular y ferroviaria. De notable proyección industrial y turística, se desarrollan actividades empresariales en el ámbito forestal, haras para la crianza de caballos fina sangre y complejos turísticos de categoría internacional.

La comuna de Negrete fue un excelente “Polo de Desarrollo Económico”. De sus riberas fluviales salió el material pétreo y áridos que permitieron la construcción del Apostadero Naval y el molo de abrigo del puerto de Talcahuano, en cuyas faenas se trasladaron miles de metros cúbicos de material, movilizando abundante mano de obra para la explotación de este material lo que, a su vez, dio un fuerte auge al transporte ferroviario.

El ferrocarril se constituyó en el medio más importante de transporte de carga y de pasajeros, a través del ramal que unía Coigüe con Mulchén. Las estaciones de Coigüe y Negrete se convirtieron en verdaderos centros comerciales, siendo paseo obligado de la comunidad. Había un alto número de comerciantes que trasladaban sus productos agrícolas, cereales, lácteos (como el queso fresco), pavos, gallinas y otros. Desde Concepción y/o Talcahuano se traían pescados, mariscos, vestuario, diarios, revistas, medicamentos y enseres domésticos, los cuales se vendían en la misma estación ferroviaria.

En el sector agrícola, los campos de Negrete eran latifundios dedicados a la siembra de trigo, ganadería y huertos frutales de exportación.

Durante el Gobierno del Presidente de la República Eduardo Frei Montalva, 1964-1970, se dio inicio a la Reforma Agraria, cuyas medidas estaban destinadas a modificar en forma rápida y sustancial las características de la explotación agrícola, con el fin de corregir la desigualdad excesiva en la distribución.

Para ello, el Estado comenzó a expropiar, subdiviviendo las propiedades para hacer asentamientos de campesinos y dejando reservas a sus propietarios para, de esta forma, llegar a la propiedad mediana.

Esta experiencia produjo un cambio sustancial de los trabajadores agrícolas y continuó en el Gobierno de la Unidad Popular con el apoyo de créditos otorgados por el Banco del Estado y la asistencia de la Cora, cambiando a contar del año 1977 cuando se transformaron en parceleros (por medidas adoptadas por el Gobierno Militar) y en donde prontamente afloraron las necesidades ante la falta de capital, créditos y asistencia tecnológica para trabajar la tierra en aquellos en que no estaban preparados para asumir un trabajo en forma independiente.

Por otra parte, desapareció el ferrocarril agudizando aún más la situación ocupacional del pueblo que colapsó en 1982 con la Recesión Mundial, la cual afectó fuertemente a Chile.

Como paliativo, el gobierno de la época otorgó subsidios ocupacionales como el Programa de Empleo Mínimo (PEM) y los Programas Ocupacionales para Jefes de Hogar (Pojh).

Ante este escenario, la comuna de Negrete tocó fondo en la desocupación laboral, transformándose en un ‘pueblo fantasma’ con gente que deambulaba por las calles sin esperanza y con jóvenes sin perspectivas ni proyección de futuro.

Sin embargo, ahora sus autoridades y vecinos están empeñados en salir de esta situación y con el fuerte apoyo del Estado, se ha urbanizado la localidad, se han levantado escuelas y liceos y se proyecta el potencial del turismo rural.

Negrete - Parlamentos de Negrete


Corría 1550 y Pedro de Valdivia recién había arribado hasta la zona de Penco y había fundado, tras derrotar a los indígenas en la batalla de Andalién, la ciudad de Concepción del Nuevo Extremo un 5 de octubre.

Las ansias de conquistan lo impulsan a continuar al sur, pero buscando otra senda para cruzar el río Bio Bío. Para esto, encomienda al capitán Juan de Negrete a que explore el cauce de este torrentoso y profundo río en dirección este. Esta misión la cumplió descubriendo, a comienzos de 1551, un vado que permitía el cruce de carretas y caballares, designándole el nombre de “Vado de Negrete”.

Este lugar fue ampliamente disputado puesto que quien ejercía soberanía sobre él tenía la posibilidad de cruzar este obstáculo natural sin obtener grandes bajas.

Los años que siguieron fueron de huidas, contraofensivas, de incursiones y de alzamientos que caracterizaron los duros y violentos años de los inicios del proceso de conquista en los territorios de la Alta Frontera con el río Bio Bío como silencioso testigo.

En este escenario, hacia 1640 se comenzaron a producir los primeros acercamientos que terminaron en una serie de parlamentos donde mapuches y españoles hacían las paces, aunque fuera sólo por algunos años.

El primero de ellos fue obra del gobernador Francisco López de Zúñiga, marqués de Bardes, conde de Pedrosa y caballero del hábito de Santiago, quien llegó a la frontera con afanes de hacer fortuna pero en forma pacífica.

Fue así que ofreció a la posibilidad de parlamentar. La fecha fue un 6 de enero de 1641 y el sitio escogido, según los historiadores, fueron los grandes llanos de Quilín que corresponderían a los que hoy es Negrete.

Españoles y Araucanos, con gran ceremonia y grandes discursos, enterraron las armas, intercambios obsequios y realizaron una gran fiesta, mientras se reconocían respeto mutuo y se aseguraban el término de los ataques.

Sin embargo, las intenciones rápidamente se comenzaron a diluir. Los españoles comenzaron a ocupar nuevamente La Araucanía que fue prontamente recuperada por los araucanos. Pero el siglo XVII fue pródigo en parlamentos aunque quienes concurrían no cumplían lo pactado.

Como sea, los parlamentos se comenzaron a realizar de manera habitual en los Llanos de Negrete, cerca del vado del mismo nombre. La época más apta eran los meses de noviembre y diciembre porque los caballos podían forrajear y porque su configuración, ponía a resguardo de cualquier ataque sorpresivo.

El primero fue el 23 de febrero de 1727 donde 171 ülmenes y 18 jefes mapuches respetables concurrieron a la cita, además de 78 capitanes y más de 2 mil guerreros que llegaron previo salvoconducto especial para cruzar el río.

Primeros ya estaban el gobernador, el obispo y numerosos funcionarios eclesiásticos.

Al alba, unos cañonazos señalaron la iniciación de la jornada. Las autoridades españoles estaban situadas en las ramadas del centro, rodeados de una formación en cuadros de tropas españolas. Fuera del cuadro estaban los araucanos. Los bastones de mando de los caciques se amarraron y al centro estaba el del gobernador.

Las machis mataron algunos corderos (hueques) y rociaron con su sangre ramas de canelo. Los caciques, por su parte, saludaban con un respetuoso mari-mari. Con su mano izquierda sobre los bastones, pronunciaron un uncapian (discurso) con palabras elegantes (cogay) en que después de una notoria pausa, alargaban la última vocal.

El capitán general Cano y Aponte habló enseguida, refiriéndose a la obediencia al rey, la necesidad de conocer la religión, cumplir las órdenes del gobernador, entre otros temas, todo lo cual era traducido por un intérprete.

Luego venía el reparto de sombreros, cintas, ropas, etc. y con una gran fiesta, dieron por concluido el 2° Parlamento de Negrete.

Este encuentro fue sometido al Rey por Cano y Aponte que, además, le propuso un Plan de Pacificación de Arauco. El Rey, por su parte, aprobó el Parlamento el 10 de diciembre de 1727.

Pero en 1769, los indígenas arrasaron las estancias de la zona del Laja con el fin de recoger las cosechas sin el control español. En esta época era gobernador interino de Concepción Juan Balmaceda y Censano quien designó a Francisco de Morales y Castejón para enfrentar esta situación.

Aunque pudo hacer frente a los indígenas gracias a la llegada del invierno, en la primavera de 1770 fue derrotado por los toquis Curiñancu y Taipalabquén.

Esto obligó a Morales y Castejón a negociar nuevamente en Negrete, dando paso al tercer Parlamento en ese sector, con las mismas características que los anteriores.

Nacimiento - Escudo de Armas de Nacimiento


Escudo Español partido en jafa.

1º Mitad: En jefe, en campo de plata, una puerta de gules cuyas ventanas y puertas están aclaradas de azul, en honor al "Fuerte de Nacimiento", establecido "el día 24 de diciembre de 1603 por el Gobernador y capitan General del Reyno de Chile Don Alonso de Ribera", y cuya fundación creó en su contorno la ciudad de Nacimiento.

2º mitad: en campo de oro tres fajas de sinople que corresponde a las del Escudo de Armas del Gobernador y Capitán General Don Alonso de Rivera, fundador de Nacimiento, registradas en el Archivo de las Ordenes Militares de Madrid en 1515, con motivo del ingreso a la Orden Militar de Santiago en el grado de Caballero.

Corona de fuerte, de oro, de ocho torres de las cuales cuatro dan a la vista

Nacimiento - Cerámica de Nacimiento


El arte de fabricar vasijas con arcilla o greda es milenario y dan prueba de ello las valiosas piezas de arqueología que se han logrado rescatar para ser mostradas como testimonio de culturas muy anteriores.

En este sentido, la alfarería representa una de las vertientes más auténticas que tiene una comunidad para expresar su potencial creativo, a partir del amasijo de elementos naturales, como es el barro o la greda, hasta dar forma a objetos utilitarios para su vida, sencillos, a veces toscos, pero no menos artísticos, porque importan una creación que es vista como universal.

La comuna de Nacimiento, montada sobre canteras de greda, ha producido artesanos e industrias que trabajan hace muchos años este especial elemento, aun cuando este enclave de ceramistas no haya alcanzado la notoriedad que tienen, por ejemplo, Chimbarongo con sus objetos de mimbre o las cerámicas de Quinchamalí y Pomaire en el concierto de la artesanía nacional.

Al rescate de esa identidad de la gente de Nacimiento -transfigurada en los últimos años por lo forestal - se encuentra su Municipalidad, corporación que ha brindado su apoyo a los artesanos locales. Uno de estos esfuerzos fue la asociación llamada "Alfareros de Nacimiento" que operó como una actividad asociativa de microempresarios en la búsqueda no sólo de la conservación de esta actividad, sino también de la apertura de mercados.

Los alfareros integraron un Profo (Proyecto de Fomento) del Estado que se coordinó a través del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), que tuvo tres líneas: mejoramiento tecnológico y de infraestructura, articulación con otros organismos y la instalación de dos vitrinas comerciales, una en Nacimiento y otra en Los Ángeles.

Nacimiento - Descripción de Nacimiento


Se localiza a 46 km de Angol, VIII Región (25.588 habitantes, altitud 75 m). Es una ciudad ubicada en un peñón de la cordillera de Nahuelbuta, que mira a un amplio valle hacia el oriente. Tiene un gran desarrollo industrial, gracias a las plantas de celulosa Inforsa (1964) y Santa Fe (1991), además de grandes aserraderos.

Emplazada a los pies del río Vergara - que antes era navegable hasta Concepción - fue la plaza militar más importante en la línea defensiva creada por los españoles en la ribera sur del río Bio Bío. También representó un destacado punto de comercio entre éstos y los mapuches.

Fundada como fuerte en 1603, fue destruida y reconstruida tres veces hasta 1749, cuando se la trasladó a su actual ubicación. 

Al desplazarse la frontera al sur (siglo XIX), Nacimiento perdió importancia. Entonces se desarrolló la vinicultura, la industria cerámica y de ladrillos. Hoy es centro de la industria forestal de Chile.